Ante la música electrónica, que taladra con un beat lúgubre y constante, ella se contonea mientras avanza entre una veintena de cuerpos que, sonrientes y sudorosos, la observan. A veces salta entre ellos, a veces extiende las manos hacia cualquier lado, a veces parece detenerse pero de pronto se sacude frenéticamente. Tras pocos minutos, se avienta hacia el piso y ahí se mantiene; alguien más se incorpora y, como un pase de batuta, comienza su propio recorrido, distinto en movimientos y ritmos.
Este vaivén de cuerpos, desplazamientos y sonidos —autónomos en lo individual, pero guiados por una lógica coreográfica general —, despierta en el espectador ganas irrefrenables de lanzarse al escenario. Así se configura SOLAZ, performance de baile que el coreógrafo español Antonio Ruz presenta por primera vez a México, durante la Semana del Arte 2026.
"Esta pieza invita a romper esquemas": Antonio Ruz
"Hay algo bonito en esta pieza: ese hilo musical que transita por paisajes más contemporáneos, a veces ambientales, casi de silencio, pero otros muy urbanos, viscerales — dice Antonio a MILENIO desde el Espacio X del Centro Cultural de España, donde se celebró un ensayo abierto del performance — Es como un viaje de los sentidos que invita a la danza, a cuestionarse qué pasa con nuestro cuerpo, y es muy libre de interpretar".
Gestionado por la Ruta del Castor, organización que vincula comunidades en situación de vulnerabilidad con artistas contemporáneos, con el apoyo de La Nueva Red de Bailadores, SOLAZ se estrenó en 2024 en Matadero, un popular espacio cultural de Madrid, y para su montaje en México convocó a 20 bailarines nacionales, de España, Colombia, Estados Unidos y Costa Rica.
Por estas dimensiones, su creador reconoce que "es un proyecto gigante y yo soy el que orquesta todo a nivel artístico, pero detrás hay mucho trabajo, mucha gente", como el encargado de la música, el productor español Aire, o el vestuario, la diseñadora de moda Gabrielle Venguer.
Ruz resalta la vena unificadora de SOLAZ: "Hay bailarines que trabajan con diversas compañías y los he juntado en esta obra", Además de su carácter independiente, porque aunque hay instituciones apoyando, "no viene de una".
"Es una obra intuitiva, fresca, descarada, es una parte de mí: es el Antonio que juega, que baila, que es cachondo, que le gusta la piel", acentúa el coreógrado español sobre la obra, cuyo nombre, explica, "quiere decir divertido, recreo, asueto".
El ganador del Premio Nacional de Danza de España en 2018, en la modalidad de Creación, apunta un aspecto esencial del performance: "En estos tiempos, ¿no es político juntarte con un espacio a vibrar a través de la música y cuerpos tan diversos, sin complejos ni vergüenzas? Es una apuesta contra el miedo. ¡Libérense! Esta pieza invita a romper esquemas".
— Viendo el panorama social y político actual, ¿cómo encaras el futuro?
— Soy optimista, soy realista y a veces pesimista. Las tres. Pero creo que tengo una misión: una búsqueda constante de la belleza y la esperanza.
Próxima función de 'SOLAZ'
El performance se presenta este miércoles en elJardín Escénico de Chapultepec, muy cerca de Metro Auditorio. La cita es a las 19 horas.
Ruta del Castor, una organización que vincula
En la recta final SOLAZ, cuando el baile se extiende al público, Esteban Silva es uno de los primeros en dejar su asiento para sumarse al escenario. Ahí, al ritmo de una electrónica cadenciosa, muestra sus mejores pasos y sonríe.
"El cuerpo es el primer espacio que habitamos, con todas las complejidades que eso conlleva. Es un recurso con el cual podemos interactuar con el mundo desde diferentes lugares y, dependiendo del contexto, con libertad o no", dice sobre su sentir ante el performance, donde está profundamente involucrado: es responsable del área de Diseño y comunicación de Ruta del Castor.
Fundada en 2017 por Andrea de la Torre y Sofia Casarin, esta organización, explica Esteban, "siempre trabaja desde la horizontalidad y la colectividad".
Actualmente, con un equipo de seis personas, Ruta del Castor sostiene espacios de encuentro: a veces con infancias o comunidades que atraviesan problemáticas como violencia de género o privación de la libertad: "Usamos nuestra capacidad de mediar para poner al centro el arte; invitamos a artistas a que traigan sus herramientas para ver de qué forma podemos responder a una problemática".
"Actualmente hay pocos espacios de escucha y diálogo genuino, sobre todo en el espacio público. Hay mucha precarización y privatización — resalta —. Por eso preparamos el terreno, lo aramos, para encontrarnos en otras condiciones mucho más porosas".
Para que SOLAZ ocurriera en México, Ruta trabajó durante "año y medio" en la recaudación de recursos, porque, explica Esteban, "el eje era darle lo justo al elenco, las condiciones óptimas y un encuadre seguro".
"Eso es de lo más disruptivo que podemos proponer: frente a la precarización y la fragmentación, volver a redes orgánicas y hacer algo accesible para la gente", añade el gestor, quien adelanta que el próximo proyecto de Ruta del Castor tendrá lugar en un sitio emblemático del Centro Histórico: el Mercado Presidente Abelardo L. Rodriguez.
— Al cierre de SOLAZ, te uniste al baile. ¿Qué sientes al bailar?
— No siempre me siento con la confianza, pero cuando sí, es hermoso, porque te inflas de una forma muy suave y entras en contacto con los demás. Se crea una atmósfera en la que el ego se disuelve, es una conciencia de todo lo que te va atravesando.
hc