Es un ritmo que ataca el cuerpo de manera irracional: obliga a saltar, gritar, chiflar, aplaudir, bailar y chocar codos con desconocidos. Es cumbia, pero también punk, rockabilly y danzón. Una mezcla de cadencia y barrio que esta noche tiene a más de 600 personas desbordadas en el Multiforo Alicia. Es Son Rompe Pera sobre el escenario.
"Nunca nos imaginamos que pasaría algo así", dice Alan Gama 'Mongo' a MILENIO en el camerino del Alicia, refiriéndose al impacto, tanto nacional como internacional, que la agrupación ha tenido en los últimos años. "Todavía no lo creemos, pero ahí vamos asimilando".
De tocar hace casi una década en las calles de Naucalpan, entre claxons, vendedores ambulantes y la ocasional sirena de una patrulla, ahora ‘Mongo’ y su hermano, Jesús Ángel Gama ‘Kacho’, llevan la herencia marimbera de su padre, José Dolores Gama ‘Batuco’, por Estados Unidos, Europa y cualquier rincón del mundo dispuesto a entregarse a una bacanal intempestiva.
Son Rompe Pera, sin poses ni prejuicios
La proyección internacional entusiasma a los integrantes de Son Rompe Pera porque aman viajar y tocar. Pero lo que no se mueve ni varía es su esencia: “Seguimos siendo los mismos, vivimos en el mismo lugar y cotorreamos con la banda”, afirman.
Aunque el grupo ha compartido espacio con referentes como Damon Albarn, líder de Blur y Gorillaz —con quien coincidieron en Africa Express, el ensamble que el británico montó en 2024 para el Festival Bahidorá y que después giró por Europa—, la pose de estrellas no va con ellos: “Esas ondas de ser rockstars nos cagan”.
“Tenemos claros nuestros objetivos: que crezca nuestra música y tocar con mucha más gente. No tenemos prejuicios; nos gusta experimentar, sin importar el género”, explica ‘Mongo’.
Esta curiosidad creativa se refleja en sus dos discos —Batuco (2020) y Chimborazo (2023)—, pero sobre todo en su show en vivo, donde la marimba funciona como eje para invocar un slam y, una canción después, un baile romántico.
“Nuestra fuerza es mezclar géneros diferentes, no solo cumbia. Porque entre más diversidad, más crece la escena y así crecemos todos”, señalan los hermanos Gama.
La otra batalla: vivir de la música
Aunque los hermanos Gama son los cabecillas de Son Rompe Pera, no ejercen un mandato absoluto ante el resto de los integrantes: "Somos amigos, no hay como un jefe. Fluimos. Sabemos que es un trabajo y por eso hay responsabilidades".
Para 'Kacho', tantos viajes y escenarios, esa "vida de gira", ha dotado de madurez y cuidados mutuos a la banda. "Vas agarrando la onda del paso del tiempo", reflexiona.
Parte de ese aprendizaje ha llegado gracias a músicos cercanos como Aldo Asenjo ‘El Macha’, vocalista de Chico Trujillo —quien los invitó por primera vez a Chile en 2017—. “Hemos conocido colegas con muy buen espíritu”.
Los músicos señalan una relación ambigua con la industria musical: les incomoda su voracidad, aunque también les ha permitido vivir enteramente de su arte. “No hacemos otra cosa más que música”.
Aun así, son conscientes que en México “es difícil vivir de la música”. Como contraste, mencionan el caso de Francia, donde los músicos cuentan con sindicatos sólidos y un régimen de apoyo económico si acreditan cierto número de horas de trabajo.
"Pero aquí está cabrón, porque aparte de que tienes que invertir dinero, es el tiempo y los foros".
Foros, barrio y resistencia
Preocupados y “agüitados” por la escasez de foros alternativos en el Valle de México —situación agravada recientemente por los cierres de La Piedad y Gato Calavera—, los hermanos Gama llaman a la comunidad musical a defender los espacios.
“Hay que buscar que no se pierdan, porque si no, ¿dónde tocamos? ¿Regresar a la calle? Hay que salvar los lugares”, advierten.
Tal preocupación se ha convertido en una cruzada personal para Son Rompe Pera: por generar más movimiento cultural e incluso abrir espacios musicales en el Estado de México.
Viniendo de Naucalpan, donde “no hay nada” que impulse a los talentos locales, ‘Mongo’ y ‘Kacho’ desean que cada vez más proyectos emerjan desde los barrios periféricos. Y que exalten esa raíz aguerrida, callejera, en su arte.
“Estamos pegados a los músicos del barrio o callejeros, porque luego te sorprenden. Hay que apoyar”.
Mientras afuera del camerino del Multiforo Alicia se escucha el jaleo de los cientos de asistentes que esperan a Son Rompe Pera, los hermanos Gama se asumen punks porque, más allá de la estética y la música, siempre se han regido por el “hazlo tú mismo” y la colectividad.
Por eso piensan que su padre, ‘Batuco’, estaría feliz de ver cómo su herencia marimbera hoy vive entre slam, baile y resistencia.
“Nosotros hacemos nuestras cosas a como entendemos. Le metemos actitud a la cumbia”, rematan 'Mongo’ y ‘Kacho’ en la charla con MILENIO. Y se preparan para, tras una gira por Estados Unidos en mayo, atiborrar por primera vez el Teatro Metropólitan el próximo 19 de septiembre.
hc