“Todo arte es político”

En entrevista con Ileana Diéguez autora de Cuerpos sin duelo. Iconografías y teatralidades del dolor, expresa cómo se retoma desde el arte temas de violencia, narcotráfico y desapariciones.  

La obra se presentó en la Escuela de Verano, en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario.
Gustavo Mendoza Lemus
Monterrey /

En Cuerpos sin duelo. Iconografías y teatralidades del dolor, la investigadora y escritora Ileana Diéguez expone una visión de cómo se ha abordado desde diversas manifestaciones artísticas fenómenos como la violencia y el dolor, tomando como referencia los casos de Colombia y México.

La obra fue reeditada por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y se presentó en la Escuela de Verano. Contó con la participación de la activista Cordelia Rizzo, y Leticia Hidalgo, fundadora de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (FUNDENL), en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

Durante la presentación se resaltó el cuidado narrativo y de investigación que se hizo para abordar temas como la desaparición y la violencia generada por el narcotráfico.

Para Diéguez, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), es momento para que artistas y académicos se involucren en el tema y dejar actuar "como si no pasara nada".

Al estar de cerca en casos de poblaciones afectadas por la violencia en Colombia y en México, ¿El arte se acercó a estas personas, o fue inverso?

"Ha sido un proceso interesante porque en muchos de los casos los artistas que han buscado a los familiares para trabajar con los vestigios de los objetos de a quienes buscan. Hay un trabajo fundamental de Doris Salcedo (artista conceptual) desde hace unos años en Colombia. Creo que ha pasado de las dos partes.

"Lo más interesante que nos ha sucedido en los últimos tiempos es que los artistas se han bajado del pedestal de hacer una obra individual y única emanada de la imaginación, que han descendido al mundo de la vida, a reencontrarse con la propia condición de sujetos sociales que somos todos y prestar sus herramientas", dijo.

Hay una corriente de quienes critican que el arte se involucre en causas sociales, con el riesgo de convertirse en arte político o incluso llamado panfletario.

"No creo que sea una corriente, es un prejuicio y muy mal influenciado. Todo arte es político e incluso cuando la gente dice: 'Yo no quiero hablar de temas políticos', bueno ahí hay una postura política.

"El arte es una tribuna especialmente de pensamiento donde circula lo que no puede circular por otras vías, el arte ha sido siempre un espacio de encuentro y de circulación de ideas, incluso en Rusia y sus procesos dictatoriales, como ejemplo en la literatura clandestina. Por su propia condición el arte es político, no por sus temas", explicó.

¿Y qué herramientas brinda el arte a quienes han vivido la violencia?, como ejemplo los pañuelos que han bordado las víctimas de desaparecidos.

"Creo que las cosas, para ser valiosas, tengan que ser arte. El bordado no creo que tengamos que verlo como arte para que sea legitimado, para que dé cuenta de todo lo que el bordado encierra. El bordado es una práctica social, estética porque sin duda tiene toda una serie de procesos de extrañamiento, de la visualidad y la afectividad. Creo que tiene un alto valor testimonial, tiene que ver con ese acto de estar presente, de la performidad afectiva de quien borda y se encuentra y dialoga. A diferencia de otros, los bordados de Lety (Hidalgo) son más afectivos.

"Creo que a través del bordado estamos escribiendo un tiempo de nuestra vida, que quedará para los demás, para otros tiempos", concluyó.

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