Con la idea de compartir la cosecha del año y dar a conocer los resultados de las investigaciones con la comunidad universitaria y el público en general, la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro organizó su primer 'Agro Capibara Fest', con el tema 'Ciencia en el surco', que presenta los resultados del proyecto de hibridación de chiltepín y la evaluación de biofertilizantes a partir de microorganismos nativos en chile jalapeño.
La actividad tuvo además un momento para compartir con elotes preparados y una dotación de chiles recién cosechados en el Campo experimental de la UAAAN en la Unidad Laguna, dijo el maestro Fabián García Espinoza para MILENIO.
“Tenemos un evento agronómico. En el campo experimental tenemos proyectos de investigación y de desarrollo, estos proyectos los realizamos a lo largo del año y sacamos tesistas pero también sirven para hacer divulgación de los resultados para que haya una vinculación real de la universidad con la sociedad".
“Lo más importante que estamos trabajando en el uso de bioinoculantes, es decir, bacterias y hongos para bajar el uso de fertilizantes y plaguicidas sintéticos; los estamos probando tanto en chile como en maíz pero además de probarlos en chiles jalapeños que es una variedad comercial, tenemos algo más interesante, la cruza de un chiltepín con un chile puya y que estamos compartiendo también como potenciales variedades nuevas para sacar de la universidad”, dijo García Espinoza.
Cruza de especies de chiltepín
Dijo que derivado de esa cruza de especies el chiltepín de la Narro pesa 15 veces más grande que el original. El doctor Luis Abraham Chaparro Encinas tiene una colección de microorganismos con potencial de biofertilizantes, y el doctor José Rafael Paredes Jácome que trabaja con nano partículas, nano fertilizantes, en pro de que se desplace el uso de pesticidas.
Los doctores probaron los biofertilizantes en laboratorio, luego en invernadero y al funcionar bien lo prueban en condiciones reales, en campo. Las plantas tratadas resultaron más vigorosas o productivas, reportando menos incidencias de plagas por los inoculantes.
“Parte de los resultados son estos chiles que vamos a compartir ahora; son del sexto corte y le quedan dos cortes a la planta de chile. Es muy productiva gracias al uso de inoculantes”, dijo Fabián García en tanto que su colega, el doctor Chaparro Encinas, refirió que la investigación tiene alrededor de tres años, tiempo en que se aislaron microorganismos.
“No son aislados en lugares lejanos, a donde se van a utilizar, sino que nuestro enfoque es que deben ser utilizados microorganismos que sean nativos porque están acostumbrados a las condiciones de la región. Uno de los beneficios que provee es la mitigación al estrés hídrico, el salino y el estrés térmico. Estas bacterias establecen una comunicación con las plantas, con los cultivos y tienen la capacidad de mitigar y que la planta no se dé cuenta de que está enferma”.
Luis Abraham Chaparro dijo que el trabajo que realizan los tres investigadores de la UAAAN se enfoca en el fenotipo de la planta, en este caso el maíz y el chile nativo; la nutrición de la plantas con la colaboración del doctor José Rafael Paredes Jácome, y los microorganismos. Con la interacción tripartita se gana mucho más porque después de ensayar en la escuela, se lleva a los campos laguneros.
“Nosotros trabajamos en la parte de la bionutrición, que tiene que ver en cómo estos microorganismos interactúan, tanto en la planta como en el suelo, y desde el punto de vista del fertilizante. Muchas veces uno de los problemas es el costo de los fertilizantes, que ahora a los productores, entonces cuando usamos microorganismos tratamos de reducir hasta en un 50 por ciento el fertilizante químico, teniendo un análisis del suelo, que es como una radiografía, para que pueda aplicar lo que el suelo necesita y lo que la planta puede absorber”, refirió Paredes Jácome.
En cuanto a los productos de investigación que se desarrollan en la UAAAN, de acuerdo con el Protocolo de Budapest no se debe patentar la vida. Chaparro Encinas apuntó que en cambio sí se puede patentar el uso y la formulación, y en eso se trabaja porque tienen cepas conocidas a escala global por su capacidad de crecimiento, pero también una nueva especie.
“Pronto estaremos sometiéndola a publicación, es una nueva especie que esperamos que se llame Neobacillus narruensis en honor a la institución; no se debe patentar la vida, lo que se puede patentar y estamos trabajando en eso, es en formular, probar que funciona en condiciones de campo. Nosotros no somos una empresa con fines de lucro y lo que estamos trabajando es con el propósito de que se acerquen a los biofertilizantes nativos a los productores de la Comarca Lagunera”.
Fabián García explicó que los chiles puya y chiltepín son regionales, es decir, laguneros, y se tienen en adaptación maíces de colores porque se rescata la diversidad que se tiene en México. Los investigadores trabajan incluso con semillas criollas de flores porque se revaloriza lo se puede producir en el campo local, con semillas que tendrán durabilidad.
aarp