"Hoy puedes alcanzar al público con la palma de la mano", dice el violinista Gil Shaham

El violinista Gil Shaham regresa a México para interpretar a Tchaikovsky con la Ofunam y reflexiona sobre la emoción, la narrativa y la cercanía con el público en la era digital.

Violinista Gil Shaham | Chris Lee
Ciudad de México /

La conexión del violinista Gil Shaham con México va más allá de la música y los conciertos que ha ofrecido en diferentes escenarios del país, como en el próximo en que será solista con la Orquesta Filarmónica de la UNAM (Ofunam) el sábado 6 y domingo 7 de noviembre en la sala Nezahualcóyotl.

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Estoy muy emocionado de regresar a México. Recuerdo que la última vez tenía siempre tamales de mole en la mañana”, comenta en entrevista el músico estadunidense que ya estuvo en el país en 2003 y 2009 y pregunta cómo se deletrea “tlayuda” y “tasajo”, como sugerencias de comida oaxaqueña.

Ganador de Grammys, Shaham (Urbana, Illinois, 1971) interpretará con la agrupación universitaria bajo la batuta de Sylvain Gasançon, su director titular, el Concierto para violín y orquesta en re mayor opus 35, de Piotr Ilich Chaikovski, compuesto en 1878 y estrenada en Viena el 4 de diciembre de 1881.

Violinista Gil Shaham | Chris Lee

Recuerda cómo a los 11 años escuchaba una grabación en su casa interpretada por Isaac Stern con la Philadelphia Orchestra, dirigida por Eugene Ormandy, en que repetía y repetía el primer movimiento.

“Somos muy afortunados de que Tchaikovsky compusiera esta pieza”, subraya el músico en vísperas de los conciertos organizados en colaboración con el Patronato y la Sociedad de Amigos de la Ofunam.

Y Shaham rebate la versión de que la depresión llevó al compositor ruso a concebir la obra para violín.

“Siempre lo pensamos como si su vida toda estuviera muy torturada. Pero cuando Tchaikovski escribió esta pieza fue un breve par de meses de verdadera felicidad. Él fue muy inspirado por este violinista (Iósif Kotek) y compuso la pieza rápidamente”, agregó Shaham, a punto de ponerse a practicar la obra.
“Siempre pienso que nuestro trabajo es un poco como el de un actor. Tenemos que tomar la idea que está en la página de la partitura y traerla a la vida para nuestro público. Somos sirvientes de nuestra audiencia y sirvientes del compositor. Y así, si realmente podemos entender el espíritu del compositor, entonces, podemos intentar transmitir su mensaje a nuestro público”, expone sobre como se conecta como intérprete con las emociones y la biografía que un compositor lleva hasta sus creaciones.
“Esta pieza es más como una narración, es como sentarse a escuchar una historia, y la encuentro muy emocionante. Es muy beethoviana, como la Sexta Sinfonía, muy devastadora al final. Tienes una batalla entre el Re mayor y el Re menos, hay una especie de batalla entre las notas Fa natural y Fa sostenido, pero al final la Re mayor gana y hay un sentido real de celebración, es muy emocionante”, añade.
Violinista Gil Shaham | Chris Lee

Respecto a cómo interpreta que los conciertos para violín más célebres en la historia surgieron en el periodo romántico, Shaham recuerda que el violín es un instrumento barroco, con un arte muy antiguo.

“En la época en la que Tchaikovsky escribió su concierto de violín, ya era un género que tenía quizás 200 años, incluso más. Sí es muy interesante que los conciertos para violín de Brahms, Tchaikovsky, Dvořák y Saint-Saëns fueron todos escritos en la época exacta, 1878, 1879, 1880”, subraya el virtuoso sobre la coincidencia, a la que también podrían sumarse los conciertos de Beethoven y Mendelssohn.
“Tenemos todos estos maestros inesperados para la violín. Transcienden tiempos y culturas y realmente parecen resonar con la gente en todo el mundo y a través de todos estos años”, indicó Gil Shaham.

Sobre las nuevas formas tecnológicas de escuchar música orquestal y conciertos como la que él hace, el Shaham celebra que en la actualidad haya tantas posibilidades de disfrutarla, no solo en las salas.

“Es un momento muy emocionante ahora. Tenemos tantas posibilidades que nunca tuvimos antes. Cuando empecé a grabar, por ejemplo, en los años 80, tenían grandes máquinas llamadas máquinas Dolby. Se veían tan grandes como los refrigeradores. Y eran muy, muy caros, prohibitivamente caros.
Y ahora puedes grabar en la resolución más alta desde tu computadora e incluso creo que en tu celular.
Así que es un momento muy emocionante y puedes alcanzar a tu público a través de la palma de la mano, tocando un botón. Pero también es muy interesante que hay jóvenes que prefieren el sonido de los viejos LP, como mi hijo mayor, Es una tendencia interesante. Yo, personalmente, amo ese sonido. Encuentro una calidez en él, crecí con él, así que me siento nostálgico. Pero sí, es muy interesante, vivimos en un momento en que hay tantas posibilidades que no eran disponibles para el artista antes”.

Violinista Gil Shaham | Chris Lee

Y cuenta cómo vive como violinista solista la música de esta célebre composición de Tchaikovski.: “Yo intento habitar en la partitura que Tchaikovsky escribió para nosotros y procuro transmitir lo máximo que puedo para contar de la mejor manera esa historia para nuestra audiencia”; dice el músico.

“En los ensayos practico mucho, te quieres asegurar que tus dedos van en el lugar correcto. Pero lo que más destaco de Tchaikoviski es que, como Mozart, él hace que el violín cante. Escribe de una manera que la música del violín suena tan natural, incluso la cadenza de la pieza suena como si el violinista se elevara con el instrumento y comenzara a improvisar. Es lo más maravilloso. Y también hace que la orquesta suene maravillosa, logra escribir con un balance realmente perfecto. Hay pasajes en que pasas del sonido del violín solo al de la orquesta completa y se siente perfecto”, expone Gil Shaham.

Para el virtuoso, su instrumento es como su voz y subraya que después de tantos años sigue amando la música y tocarla, mientras que recuerda que la música es para todos, no sólo para profesionales.

“Es como nuestra lengua preverbal. Me encanta eso. Estaba leyendo algo hace una semana, un estudio que mostró que cuando dos personas se miran a los ojos, se miran de alguna manera con el ritmo de la música a la que están escuchando, subconscientemente, eso es bastante remarcable. Y vamos a tocar ahora con los excelentes músicos, orquesta y director de la Ofunam. Y todos nosotros, tal vez durante 30 minutos que dura el concierto, estaremos juntos y literalmente vamos a respirar al mismo tiempo, respiraremos juntos, eso es algo muy especial. Hay una especie de magia en eso”, adelanta Gil Shaham.

jk

  • José Juan de Ávila
  • jdeavila2006@yahoo.fr
  • Periodista egresado de UNAM. Trabajó en La Jornada, Reforma, El Universal, Milenio, CNNMéxico, entre otros medios, en Política y Cultura.

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