Vitrales Montaña coloca su arte en todo el mundo

Fernando Montaña explica que el pintor Chagall definía el vitral como una emoción, decía que era luz que cobra vida en los colores motivando estados de ánimo y un cambio de ambiente.

Vitrales Montaña de Torreón para el mundo.
"Se vive una semejanza entre el vitral con las personas".
Editorial Milenio
Torreón, Coahuila /

El vitral educa, motiva y transforma, le dijo Gabriel Montaña a su hijo Fernando Montaña Vázquez, representante de la tercera generación dentro de 'Vitrales Montaña', taller líder que hoy coloca su arte no sólo en iglesias, restaurantes y museos, sino literal, en cualquier parte que se desee y del mundo.

La luz en la pintura es hermosa y refracta el color en las pupilas. En el vitral el color se vuelve vida que explota a través de la luz de sus piezas logrando transformar un ambiente. Los colores al estallar, multiplican sus fractales que se relejan en cualquier cosa: un plato, un vaso, una mesa de cristal.[OBJECT]

Sencillo pero en extremo culto, Fernando Montaña explica que el pintor Chagall definía el vitral como una emoción, decía que era luz que cobra vida en los colores motivando estados de ánimo y un cambio de ambiente, creando sensaciones de cercanía entre el creyente con un dios en un templo, o con los santos en las catedrales europeas al sentir el impacto del juego de las luces.

"Se vive una semejanza entre el vitral con las personas, normalmente se observa con la luz, igual que a la gente. Se enciende conforme es tocado por la luz natural proyectándose hacia el interior. Pero en la noche enciendes la luz y la proyección es hacia afuera, como las personas que tienen su luz propia", dice Fernando.

Enfocados en el envío de un vitral que solicitó el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valles, para el Museo de Internacional Barroco (MIB) que tendrá 2 plantas y una veintena de salas diseñado por Toyo Ito, uno de los diez mejores arquitectos del mundo, en Vitrales Montaña el tiempo se detuvo.

Luce como los talleres europeos de tradición con doscientos o trescientos años de antigüedad. No es casual que allí nada se suplante: ni una mesa, ni una silla ha sido cambiada.

Instalado desde principios del siglo pasado en Torreón, cada utensilio es valorado. Más aún sus trabajadores, verdaderos expertos artesanos.[OBJECT]

Miguel Ángel Fernández, quien por años fue titular de la Coordinación de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia y que además confeccionó el libro 'El Vidrio de México', en la restauración de la obra civil del Castillo de Chapultepec, fue quien validó al taller para intervenir sus vitrales y también para realizar el vitral en el MIB.

“En Puebla hay vitralistas, también en el Distrito Federal, ¿Por qué nosotros? Miguel Ángel Fernández mete la mano al asador y dice: ‘Si quieres un vitral en tu museo’, le dice directamente al gobernador, ‘con Montaña Torreón’. Y es el vitral que tenemos que ir a poner mañana”, comentó Fernando Montaña.

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