“Yo creo que la gente sí lee”: Víctor Roura

El periodista y editor habla sobre su nuevo proyecto dirigido a esos lectores supuestamente inexistentes, cuyo interés gira en torno del arte y la cultura

El periodista anunció su nuevo proyecto.
Ernesto Herrera
Ciudad de México /

Con una larga trayectoria en el periodismo cultural, donde ha sido una figura polémica, Víctor Roura regresa con un nuevo proyecto llamado De Largo Aliento, luego de haber salido de El Financiero por defender sus ideas. Precisamente por su actitud, Roura se ha ganado el respeto del medio. Se podrá o no estar de acuerdo con él, pero en todo lo que ha realizado existe una coherencia. En la siguiente conversación habla de su personalidad y de lo que la gente puede esperar de la publicación de la que es responsable.

¿Quiénes te ayudaron a forjar tu actitud ante la vida?

La honorabilidad y la dignidad son va­lores que hoy en día son inusuales y en ese sentido siempre reconoceré que mis padres fueron quienes me condujeron por esos caminos. En lo que se refiere a las letras, desde que estaba en el CCH leía como un endemoniado. En esa época leí a Ricardo Garibay, a León Portilla, a mucha gente que me forjó muchas ideas acerca de lo que puede ser la escritura.

¿Y en cuanto a los periodistas?

Mira, ahí no puedo decir que tenga uno en específico. Alguna gente, para lucirse, podría responder rápidamente, por ejemplo, “Manuel Buendía”. Pero yo no leía a Buendía; yo me iba con otro tipo de personajes que no estaban en la cúpula. Manuel Buendía, recuerda, se hizo agraciado en la cúpula porque tenía amistades en ese círculo, si no hu­biera sido así, habría pasado totalmente inadvertido.

¿Podrías hacer un repaso de lo que en tu experiencia ha sido la vida de las sec­ciones culturales hasta este momento en que aparece De Largo Aliento?

Creo que ha habido gente valiente en el medio, pero en este país hay como mitos. Por ejemplo, se habla mucho del trabajo cultural de Fernando Benítez, de Carlos Monsiváis, pero nunca hablan de la manera en que trataban a las perso­nas. Yo, cuando era muy joven y veía el trato a veces insultante que tenían para los demás, me decía: “Si alguna vez me toca ser editor, no voy a tener ese com­portamiento”. Eso me sirvió para tener otra visión. De joven me decían que tenía que formar un grupo, pero no lo hice. Y que quede asentado que no niego la importancia escritural de gente como la de Nexos o Letras Libres, que aún se mueven de esta manera.

La independencia cuesta. A ti, ¿qué te ha costado? ¿Pérdida de amistades o algo así?

Sí, de verdad. Carlos Monsiváis me retiró la palabra el día que me “atreví” a decir que el premio Anagrama se lo había re­galado Jorge Herralde, porque el libro ya había sido publicado antes en México. Y eso no me lo perdonó.

Supongo que podrías hacer un libro con anécdotas de este talante…

Si, tengo bastantes con muchísimas personas. De veras, pero eso es algo natural cuando uno se mueve en el ambiente periodístico.

¿Te arrepientes de alguna de estas ac­titudes tuyas en aras de ser coherente con tus ideas?

No, en absoluto. No me arrepiento de haberme ido de unomásuno, no me arrepiento de haberme ido de La Jor­nada por el comportamiento nefasto de la dirección, que no quería respetar mi independencia. No me arrepiento de nada de eso. Ya después conocí al buen Rogelio Cárdenas que me dio un lugar en El Financiero, y me dijo: “Roura, eres el único intelectual del periódico”. Y jamás, jamás intervino en lo que hice.

¿Cuál crees que es la aportación de De Largo Aliento al medio periodístico cultural?

Considero que el periodismo cultural se puede trabajar con amplitud, con valentía y de manera plural. De nada sirve tener muchas páginas en una sec­ción de cultural si no tienes gente. Hay mucha gente haciendo cultura, pero desgraciadamente no tiene cabida en las secciones culturales de los periódicos. Con De Largo Aliento podemos cubrir muchísimas facetas y expresiones de lo que culturalmente sucede no solo en la ciudad, sino en la república.

Durante la conferencia de lanzamien­to, dijiste que apostabas por lectores exigentes.

Yo me fui de El Financiero porque me di­jeron que la gente no lee. Un especialista español que trajeron me decía, textual, que lo que yo escribía eran sábanas que nadie leía. Yo le decía que no, porque yo creo que la gente sí lee. Sé que existen los lectores exigentes, pero lo que pasa es que nadie los quiere mirar. Los empresarios buscan aspectos más frívolos, pero el periodismo cultural debe mostrar el mundo oculto que no es mediático. Nuestra presentación mostró que hay un numeroso contingente de personas que quieren leer otras cosas. Si hubiéramos tenido solo diez personas, a lo mejor me hubieran dicho “Roura, ¿ya ves? No hay lectores”. Pero por fortuna hubo más de la que esperábamos.

Háblanos de las cuestiones prácticas de la publicación: ¿cada cuándo va a salir?, ¿dónde se podrá encontrar?

Va a ser mensual y tiene un costo de 25 pesos; en cada número regalaremos algo. En éste fue una litografía del maestro Manjarrez. Vamos a estar en algunos puestos de la calle, y sobre todo en librerías de las diferentes capitales de la república. Yo confío en que poco a poco haremos más amplio el tiraje, pero tenemos que ir comprobando que las cosas se van desarrollando. L

*****

UN PERIÓDICO 100% CULTURAL

En una época en que las secciones culturales son castigadas en cuestión de espacio, un grupo de periodistas románticos encabe­zados por Víctor Roura y David Magaña, parafrasea una máxima sesentaiochera, y bajo la consigna “Seamos realistas: hagamos lo imposible”, se ha lanzado a crear un inusitado periódico cultural, cuyo nombre es ya una declaración de principios.

El sábado 1 de marzo de 2014 será recordado por haber sido el día de su lanzamiento oficial. La agenda de la Feria del Libro del Palacio de Minería anun­ciaba que a las 15:00 sería la conferencia de presentación. Desde una hora antes, la gente comenzó a apartar su lugar en el Salón de Firmas. En tanto se abrían las puertas del recinto, Juan Villoro y otras personalidades del mundo de la cultura, saludaron a Roura. Periodistas de reconocido mérito acompañaron a Roura y a Magaña: Eusebio Ruvalcaba, Ignacio Trejo Fuentes, Jaime Avilés y, desde Zacatecas, José de Jesús Sampedro, cuya revista Dosfilos está cumpliendo 40 años. La participación de los invitados, como era natural, celebró la aparición de De Largo Aliento y ponderó la labor y actitud de Roura a lo largo de los años. La emoción llegó a su punto máximo cuando Felipe Reyes, otro de los artífices, hizo oficial el anuncio de la publicación: “Hoy, primero de marzo del año 2014, siendo las tres de la tarde con cuarenta y dos minutos, aparece a la luz del periodismo mexicano De Largo Aliento”.

Roura explica que en el periódico “se meterán todos los géneros que conforman el campo cultural. Siempre habrá artes plásticas, cultura popular, cine, danza, música, literatura. Va a haber un reportaje abriendo cada número; en este primer número es ‘El otro García Márquez’, de Juan Veledíaz, sobre un general violento que estuvo en la Revolución Mexicana. Las secciones fijas serán de ciencia; una que se llama ‘Vecindario íntimo’ hablará sobre lo que ocurre en los estados de la república; ‘Barrios colaterales’ que tratará sobre la cultura en el mundo y ‘Breverías’, de notas breves, así como cuento, poesía y adelantos de novela”. En el primer número destacan los textos sobre José Emilio Pacheco, Juan Gelman y Federico Campbell, fallecidos recien­temente; se recuerda a Octavio Paz en su centenario y aparece, también, un paquete de los Beatles, a propósito de sus grabaciones en la BBC.

Para el segundo número, los editores anuncian que el regalo será una litografía de Ahumada, y que ahora sí habrá nota de ciencia ya que por las muertes que hubo no fue posible incluirla en el primer número, donde se hablará de Ruy Pérez Tamayo; David Ramón escribirá sobre María Félix, y habrá textos sobre Elena Poniatowska.

(E.H.)

LAS MÁS VISTAS