En la historia de los Juegos Olímpicos la natación ha jugado un papel crucial, esta disciplina ha arrojado grandes héroes que han protagonizado hazañas que se mantienen en la memoria de la justa veraniega.
Una de estas historias la protagonizó Johnny Weissmüller, un nadador estadounidense de origen alemán que se levantó como uno de los mejores en los años 20.
Desde muy temprana edad, Jhonny destacó dentro de la alberca, eso sí, para poder ser parte del equipo de natación de Estados Unidos, mintió y dijo que había nacido en Pensilvania, dio como fecha de nacimiento la de su hermano Peter.
Johnny fue el primer nadador que completó los cien metros en menos de un minuto, con un registro de 58.6 segundos, el 9 de julio de 1922. Y en los Juegos Olímpicos de París 1924 ganó la medalla de oro en cien metros, en 400 metros y en relevos de 4x200 metros en estilo libre.
Y cuatro años después, en Ámsterdam 1928 logró otros dos oros olímpicos: en cien metros y en relevos de 4x200. En total 5 oros y un bronce es lo que consiguió en la alberca gracias a su revolucionaria brazada alta, su patada con aleteo y su respiración que hacía al girar la cabeza que le permitió romper 67 récords mundiales.
Sin embargo, algo por lo que más se le recuerda fue por su incursión en el cine, cuando en 1932 hizo el papel de Tarzán en la película Tarzán de los Monos; en total Johnny protagonizó 12 películas de Tarzán, convirtiéndose en un icono cinematográfico, pero también dejó una gran huella en la historia de los Juegos Olímpicos.
CGHR