Estamos más cerca de conocer a los equipos que jugarán el Super Bowl LX, pero si algo nos dejó la ronda divisional fue la importancia de proteger el balón a toda costa. Porque tuvimos a cuatro quarterbacks que sufrieron múltiples pérdidas en sus partidos, pero solo uno pudo quedarse con el pase al Juego de Campeonato.
Josh Allen, C.J. Stroud, Caleb Williams y Drake Maye tuvieron partidos complicados en lo que a turnovers se refiere, pero solo el quarterback de los New England Patriots evitó la dolorosa eliminación en el último fin de semana.
Los que sufrieron
De todos los que se despidieron en la ronda divisional, Josh Allen es el que más ruido ha generado por su dolorosa eliminación. Los Buffalo Bills cayeron 33-30 ante Denver Broncos en tiempo extra, tratándose del séptimo descalabro de Allen en tiempo extra, además de que su récord de postemporada se estableció en ocho victorias y siete descalabros, sin un solo viaje al Súper Domingo.
De las cinco pérdidas de los Bills, cuatro fueron responsabilidad de Allen. Antes del descanso, el quarterback intentó correr por tierra y fue derribado por Nik Bonitto para un fumble que Devon Key lo recuperó; en el comienzo del tercer cuarto, Bonitto capturó a Allen y éste último soltó el balón y Malcolm Roach concretó el intercambio. En ambos casos, los Broncos aprovecharon las entregas con goles de campo de Wil Lutz para seis puntos.
Además, Allen buscó en un pase profundo a Curtis Samuel y P.J. Locke lo interceptó en el tercer periodo, sin olvidar aquella polémica intercepción en tiempo extra de Ja’Quan McMillian en la que se determinó que Brandin Cooks no culminó el proceso de recepción y eso fue aún más determinante que el hecho de que colocara su rodilla para un hipotético down y final de la jugada.
Caleb Williams también hizo genialidades como aquel pase que Cole Kmet atrapó para mandar el partido a tiempo extra, pero una intercepción en el tiempo extra condenó a los Chicago Bears, ya que fue una pobre lectura del terreno de juego derivó en el robo de Kam Curl. Williams, que también fue interceptado dos veces por Cobie Durant, dos entregas que costaron 10 puntos en la derrota por 20-17 ante Los Angeles Rams.
El partido de la excepción
También tuvimos un juego en el que dos quarterbacks tuvieron múltiples pérdidas de balón, pero uno debía salir adelante. C.J. Stroud fue el más perjudicado por Houston Texans. De por sí había sufrido en la ronda de comodines con una intercepción y cinco fumbles —dos de ellos perdidos—, la tendencia no cambió ante los New England Patriots, con cuatro pases interceptados, de las cuales solo una fue concretada al ser devuelta 26 yardas por Marcus Jones. Si bien el resto de las entregas no fueron aprovechadas por los Pats, sí que costaron puntos vitales para meterse de lleno en el partido.
La única excepción a la regla fue Drake Maye, quien comandó la victoria de los New England Patriots por 28-16. El quarterback (segundo equipo All-Pro) todavía tiene mucho por trabajar, ya que tuvo dos fumbles y dos fueron recuperados por la asfixiante defensiva de Houston, aunque solo una fue capitalizada en un touchdown, sin olvidar una intercepción antes del descanso que no perjudicó más a Nueva Inglaterra.
Aunque sacó la victoria, enfrentará en Denver Broncos a otra defensiva de calibre Top 5, por lo que el pase al Super Bowl estará condicionado en qué tanto puede cuidar mejor el ovoide, sobre todo para no sufrir otro balón suelto.
La clave
Las pérdidas
En temporada regular, Drake Maye tuvo un buen control del ovoide con solo ocho intercepciones en campaña regular contra dos en los playoffs.
FCM