El regreso de las Grandes Ligas a nuestro país solo no representa un compromiso deportivo para Alek Thomas, también es reencontrarse con sus orígenes. El jardinero central de los Arizona Diamondbacks, nacido en Chicago hace 26 años, llegó a la Ciudad de México como alguien que reconoce que su identidad trasciende fronteras.
A pesar de la barrera idiomática (solo habla inglés), Thomas ha portado la camisola nacional en dos Clásicos Mundiales de Beisbol (WBC), con lo que reafirma una identidad que hoy llegó a un punto máximo al jugar en el Estadio Alfredo Harp Helú.
“Mi familia está orgullosa de que represente a México mi madre ha llorado de emoción; mi abuela y mi bisabuela también, porque cuando he sido seleccionado significa mucho para ellas, por eso siento que es un honor estar como mexicano en dos Clásicos Mundiales”, compartió Thomas, cuya madre, Marcella, viajó a la Ciudad de México para acompañarlo en esta serie.
“Después del Clásico me dijo lo feliz que estaba y lo noté en su cara. Igual mi abuela está muy feliz... están muy orgullosas de mí”.
Las raíces de Thomas están en Agua Prieta, Sonora. El poder jugar en México también le da un toque especial a esta serie ante San Diego Padres.
Destaca el beisbol mexicano
Su paso por el Clásico Mundial no solo estrechó sus lazos familiares, también le permitió conocer la dinámica de aquellos compañeros que son peloteros de la Liga Mexicana de Beisbol, de la cual destacó el nivel de juego y la amistad que encontró en el vestidor nacional.
“El talento y conocimiento del juego está ahí. Siento mucho respeto por los peloteros mexicanos. La energía siempre es buena y le agradezco mucho a todos mis compañeros”, afirmó. “Es mi primera vez jugando en México. Estoy agradecido por la oportunidad... fue bueno representar a México, a la familia de mi mamá".
CIG