Daniel Bautista escribió su nombre con letras doradas en el olimpismo al ganar la primera medalla de oro para la marcha mexicana en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, un día como hoy 23 de julio, pero de hace 50 años
El marchista potosino, radicado en Monterrey desde su infancia, guardia el recuerdo de su triunfo en el estadio olímpico de Montreal 76 como una prueba de que los sueños se pueden alcanzar.
En esa época de la Guerra Fría, los países socialistas dominaban la marcha internacional, pero Bautista figuraba por su alta calidad.
“Representa para mí algo de historia como tú acabas de nombrar porque ganar la primera medalla de oro para México en atletismo fue muy significativo para mí como deportista, para mi familia, pero sobre todo también para México”, señaló el exmarchista.
“Los mexicanos prácticamente pintábamos más o menos, pero las posibilidades, aunque eran muy buenas, los especialistas pronosticaban que podía ganar cualquier ruso o alemán yo estaba entre los primeros tres y sabían que podía quedar en primero o en tercero. Y ganar para mí fue algo significativo, pero sobre todo también para el país y para el deporte mexicano”, recordó el deportista mexicano.
El deporte le brindó la oportunidad de prepararse académicamente y como directivo del deporte impulsó la práctica de la Actividad Física, introdujo las Ciencias Aplicadas al Deporte y la Medicina Deportiva, apoyándose de amigos y conocedores del deporte como Víctor Tijerina, el cubano metodólogo Arístides Lanier (+) y el especialista en medicina deportiva Juan Luis Flores.
Bautista inició a los ocho años a correr motivado por el triunfo de Abebe Bikila en los JJOO de Roma 1960: quería ser maratonista olímpico. El sueño cambió en México ’68, cuando vio pelear codo a codo a José “Sargento” Pedraza la medalla de plata.
“Yo recuerdo que cuando ganó Pedraza, la medalla de plata, salí de mi casa con Magnolia, agarré Félix U. Gómez, marché por Constitución, hice una distancia muy larga, medio caminando, medio trotando porque me decían cosas”, recordó con una amplia sonrisa.
Esas burlas no hicieron mella. Ingresó en marzo de 1973 al Comité Olímpico Mexicano. A partir de ahí, bajo las indicaciones del entrenador polaco Jerzy Hausleber se convirtió en la figura principal de la marcha internacional.
Ganó Juegos Panamericanos, Campeonato Mundial, impuso récords mundiales en pruebas de 5 mil metros, 10 mil metros y 20 kilómetros. Su nombre figuraba en la cúspide deportiva.
La medalla de oro olímpica se dio el 23 de julio de 1976 en los JJOO de Montreal.
“(Al ganar) sentí una satisfacción muy personal en el sentido de que me acordé de mi origen. Mi papá nos trajo a Monterrey en 1954 buscando mejores oportunidades de trabajo. Mi origen es muy humilde, pero con mucho orgullo y mucha educación, mucha formación de valores por parte de mis papás, que no sabían leer. Por eso ganar la medalla del 76 me hizo recordar mi origen”, señaló Bautista.
Su retiro, asegura, no se dio por su descalificación en Moscú 1980. Más bien, reconoce Bautista, fue ceder el paso a las nuevas generaciones, ya que él había iniciado muy joven en la alta competencia y su cuerpo ya tenía los estragos del Alto Rendimiento.
“Hay un momento que ya no quieres entrenar, ya no sientes el placer de hacer las cosas y hacerlo de una forma estando en una situación de confort pensé ‘mejor me retiro y que vengan nuevos chavos’ pensé”, aseguró Bautista.
En esta fecha tan especial, Daniel Bautista dijo pisaría nuevamente el estadio olímpico de Montreal compartiendo con su familia el recuerdo del sueño que inició a sus ocho años de edad.
DP