El empuje y bravura que le faltó a sus toros la asentó Diego San Román, su primero de Campo Real, resultó falto de fuerza y el séptimo de Villa Carmela, regateó las embestidas y se quedó parado a la tercera serie, sin embargo, el diestro de Querétaro porfió y pisó los terrenos del toro inyectando emoción al tendido.
Al tercero, Juncal, le realizó una faena por el lado derecho que rayó en el tremendismo y como mató de tres cuartos de acero al primer viaje, el juez le concedió una oreja.
A Filántropo, el astado de Villa Carmela, le pegó pases aislados de gran exposición que arrancaron exclamaciones del tendido, los cerca de cuatro mil aficionados presenciaron como los pitones, acariciaban el bordado del traje tabaco y oro de Diego. De un pinchazo hondo finiquitó su labor y fue premiado con una oreja, entre división de opiniones.
Guillermo Hermoso y Calita se fueron en silencio
Cabe recalcar que los cuatro primeros toros fueron de Campo Real y los otros cuatro de Villa Carmela. El rejoneador Guillermo Hermoso de Mendoza, cumplió en su lote, solo que con el rejón de muerte falló en ambos.
Ernesto Javier Calita, le extrajo los pases que tenían sus oponentes sin lograr redondear la faena y como no acertó con la toledana, su labor fue silenciada.
Marco Pérez enfrentó con valentía a Don David
Y salió Don David, el cierraplaza y acaparó la atención del respetable, por mucho el toro de mayor trapío que salió rematando en los burladeros y destapó el olor a peligro. Al picador le ocasionó un fuerte tumbó y lo tuvieron que retirar a la enfermería, se ensañó embistiendo al caballo en la arena.
Qué valiente es Marco Pérez, en contadas ocasiones aguantó a pie firme las comprometidas embestidas de Don David, fueron series de gran calado, que no pudo coronar con la espada teniendo que retirarse al anillo en silencio.
JVO