Aquél día, en el abarrotado estadio Soccer City de Johannesburgo donde España y Holanda iban a dirimir el título, el ex presidente y Premio Nobel de la Paz Mandela vivió su última aparición pública.
Después de varios días de incertidumbre sobre la posibilidad de que Madiba, enfermo por y a punto de cumplir 92 años, asistiera a la ceremonia de clausura del Mundial, acudió al Soccer City, aunque los aficionados solo pudieron disfrutar de su presencia unos minutos debido a su delicado estado de salud.
"Fue Nelson Mandela quien trajo el Mundial a Sudáfrica, una persona que cuando salió de la cárcel pidió paz, comprensión y generosidad para el país”, afirmó en su momento Joseph Blatter.
Mandela asistió a la inauguración y a la clausura del Mundial y, entretanto, su presencia espiritual dominó el campeonato.
El balón oficial de la final, "Jobulani", se subastó a beneficio de la Fundación que lleva su nombre.
A Mandela, un hombre que supo hacer del deporte un puente de unión entre diferentes razas y credos, se le atribuían en Sudáfrica poderes especiales. Nadie olvidó que con él en el campo, los 'Springboks' consiguieron el Mundial de rugby en 1995, y los 'Bafana' la Copa de África de futbol en 1996.
“La gente de África aprendió la lección de la paciencia y de la resistencia en su larga lucha por la libertad. Que los premios otorgados por la Copa Mundial demuestren que la larga espera, de su llegada a tierras africanas, ha merecido la pena. Ke Nako (Ha llegado el momento)".