Estadio Tamaulipas: la disputa legal por su propiedad que llegó a AMLO

Futbol

El constructor de la obra, Paulino Lomas, solicitó al ex presidente intervenir para tener de vuelta su propiedad, “arrebatada” por el Sindicato Petrolero. El inmueble cumple 60 años

Construcción del Estadio Tamaulipas en la década de los Sesenta.
Tampico /

Dentro de los grandes recintos construidos en el estado durante el último siglo, el más emblemático por su historia, anécdotas, eventos, figuras políticas, deportivas, así como del entretenimiento y hasta involucrado en una disputa legal, es el Estadio Tamaulipas, inmueble único en su tipo en el mundo al estar compartido por dos municipios.

Edificado para partidos de fútbol profesional, es un testigo silencioso de las hazañas logradas por las escuadras de este deporte en diferentes categorías, sea Primera, Segunda o Tercera División, como a la par de la presencia de cantantes y agrupaciones de gran trascendencia a nivel nacional e internacional.

Al cumplir 60 años de su inauguración, algunos vestigios de modernidad actualizan el llamado Coloso de la Unidad Nacional, cuyos antiguos cimientos atesoran las historias de miles de personas que gritaron goles, corearon las canciones de su artista favorito, acudieron a mítines y misas. Todo eso atendió en este tiempo.

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Fue a mediados de la década de los Sesenta cuando esta idea fue impulsada por uno de los arquitectos más reconocidos en cuanto proyectos de esta envergadura en el país, Felipe Arregui, quien diseñó y levantó inmuebles como el Jalisco en Guadalajara, el Nou Camp en León y el Sergio León Chávez en Irapuato. Apoyado por otro colega de profesión en la arquitectura, Paulino Lomas Delgado, dieron paso al plan.

Eligieron un terreno muy cercano al Aeropuerto Internacionales “Francisco Javier Mina”. Alejado de las cabeceras municipales, todavía sin proyectarse el crecimiento de la marcha urbana, se realizó el hueco y comenzó a darle forma a través del cemento y piedra. Apoyado por los clubes Jaibos del Tampico FC y Orinegros de Ciudad Madero, rivales en la cancha, el acuerdo era utilizarlo como su casa.

Mientras la afición se empezaba a despedir del antiguo Estadio Tampico, localizado sobre la avenida Ejército mexicano (hoy reside el Centro Deportivo Español, un supermercado y una plaza comercial), la concepción quedó lista para preparar una flamante inauguración, coincidiendo con el día del niño, es decir, el 30 de abril de 1966.

Construcción del Estadio Tamaulipas en la década de los Sesenta.


Uno de los acuerdos fue repartirlo en las dos ciudades. La cancha y cabecera norte le pertenece a Ciudad Madero y el sur a Tampico, siendo el límite la línea de cal a la mitad del terreno de juego. En la Sala de Regidores del ayuntamiento porteño, se tiene un mapa que muestra con exactitud la división.

Para esto se organizó un partido estelar que tuvo a un combinado de las escuadras locales enfrentando al AS Mónaco de Francia. El conjunto galo hizo valer su categoría y terminó imponiéndose 2-0. Desde ahí, comenzó el andar.

Celestes y orinegros tuvieron una convivencia de contrastes compartiendo el mismo hogar. En una dura rivalidad, una guerra civil, se toleraban, pero un factor en común fue crear un ambiente y pasión que provocaba cada semana llenos en la tribuna. Sus dueños empezaron a tener problemas económicos para sostener las franquicias por constantes ascensos y descensos.


La última víctima fue el Tampico FC. Cuando perdieron la categoría en 1981, apareció el Sindicato Petrolero, primero adquiriendo la franquicia de Atletas Campesinos (Querétaro), fundando la Jaiba Brava del Tampico-Madero; lo tercero, se apropió del estadio. Ahí comenzó la disputa con Paulino.

Muchas versiones surgieron sobre el conflicto. El arquitecto acusó a los dirigentes Joaquín Hernández Galicia y Salvador Barragán Camacho de “quitarle a la mala” el escenario al cual invirtió en su momento. Nunca se mostró un documento de operación de compraventa, comodato o donación del predio.

El pleito prosiguió cuando el club estaba en su mejor momento, con dos finales de liga, al consumarse el Quinazo en 1989. Desfilaron 13 dueños de la franquicia de 1990 al 2024, hasta que cayó en manos de empresarios locales.

Estadio Tamaulipas, casa de la Jaiba Brava del Tampico-Madero.


En los últimos años, retirado del deporte y cualquier otro ámbito, el también constructor y participante directo de esta infraestructura se dedicó a compartir anécdotas. Hizo un último intento en el sexenio federal pasado por cambiar el curso de la historia.

“Le solicité al presidente Andrés Manuel López Obrador intervenir en el caso, pidiendo atender mi petición para tener de nueva cuenta la propiedad”, declaró Lomas Delgado en 2020. Falleció 4 años después, sin respuesta alguna.

Pese a esto, el Tamaulipas sigue vigente. Lo mismo recibió finales que a Luis Miguel. Esa permanencia va para largo con los inversionistas actuales, decididos a mejorarlo y tener juegos de la Liga Mx, una promesa de 30 años sin cumplirse.


  • Víctor Hugo Durán
  • victor.duran@milenio.com
  • Reportero/columnista de oficio-profesión, pegándole a veces al periodismo. Política, Negocios, Deportes (excepto Pádel), cine y música. Muy pronto, barbacoa los domingos.

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