Para ser la primera jornada de la temporada 2026-2027 de la Liga TDP, Industriales de Altamira y la Jaiba Brava de Tampico-Madero regalaron un buen espectáculo. Compartiendo alternativas por el protagonismo, se firmó el empate a 2 goles entre los nuevos proyectos en esta categoría, formadores de talento local.
Ante cerca de 6 mil asistentes y una tribuna dividida entre el ahora conjunto de guinda y la filial de la escuadra de la Liga de Expansión, que regresó al Estadio Altamira a disputar un partido oficial en más de una década, ambos conjuntos mostraron pequeñas cualidades futbolísticas, todavía con aspectos técnicos por mejorar, pero sobre todo, la garra y entrega entusiasmaron a los presentes.
Los locales sorprendieron en el minuto 5 mediante un latigazo a espaldas de la defensa. Mikhail Jiménez se enfiló hacia la portería, le hizo una bicicleta al cancerbero Salvador Vázquez, sacudiéndose su presencia y solamente la empujó para poner movimiento a la pizarra.
Dos minutos duró la ventaja. En un tiro libre, Rodolfo González le metió su pierna izquierda, superó la barrera y en complacencia del portero Bruno Díaz, al lanzarse inadecuadamente, pega en el pasto y se incrusta en la meta. Antes del minuto 10, las cosas estaban como empezaron.
La polémica se generó en el minuto 17 con una barrida del zaguero Santiago Torres dentro del área y aunque había tocado la pelota, el central Fernando Rocha decretó la pena máxima pues consideró que derribó a Antonio García. La ejecución, al 18, fue bien cobrada por Ángel Sánchez, al centro, para recuperar la ventaja.
El choque pasó por una media hora de muchos forcejeo, más intensidad por destruir en lugar de construir e inevitablemente los roces se intensificaron, con manotazos y golpes para evitar el avance.
Después, los celestes encontraron sus mejores pasajes, con dos intentos que por fortuna no cayeron en la igualada, pero una tercera no fue perdonada por el visitante administrativo. Tiro libre cobrado en el minuto 69, allí estaba Luis Villalobos en el corazón del área, la tomó con el pecho y de izquierda remató para concretar una nueva paridad.
Hubo una pausa ante la pirotecnia de la barra Terrorizer que llegó cerca de la banca industrial. Aunque solo fue el susto, las acciones pararon.
Desenfado y sin ideas, los altamirenses dejaron de ser peligrosos. Caso contrario, los jaibomaderenses estuvieron cerca de robarse la tarde cuando en el 90+7, Owen Méndez tuvo un mano a mano en tres cuartos de cancha con Bruno Díaz. El guardameta local metió la mano fuera del área, sin ser percatado por el cuerpo arbitral. Así de pasional cerró el trámite en el tiempo normal.
Por reglamento, una tanda de penales para repartir el punto extra. Los anfitriones fallaron en un par de ocasiones, suficiente para ceder la unidad al rival.