Hubo un tiempo en el que Pumas fue el ejemplo por antonomasia en la formación de jugadores, las fuerzas básicas del Club Universidad Nacional eran una fábrica de buenos futbolistas, ahí se formaban talentos naturales que eran potenciados y alcanzaban la élite; además de que se les infundía un sentido de pertenencia.
Antaño, ser un jugador de las fuerzas básicas de Pumas era síntoma de prestigio, de reconocimiento, de competencia. La alineación del primer equipo estaba llena de cromos de jugadores hechos en la casa, algunos de ellos criados desde los primeros años de su adolescencia en los viejos campos que se situaban en la zona deportiva de Ciudad Universitaria.
Durante décadas, el primer equipo estaba bien nutrido de canteranos, jugadores que le daban una impronta al club cada temporada, el vivero tenía tanta vida que cuando acababa un ciclo ya estaba otra generación lista para asumir los desafíos. Los ciclos se cumplían, más allá de ganar o no campeonatos a Pumas se le reconocía por su espíritu jovial y esa famosa ‘Garra universitaria’, un concepto tan abstracto como casi místico. Y con esa fórmula llegaron los títulos, y el prestigio aumentó.
Y aunque hubo tiempos de sequía, los jugadores canteranos no dejaban de tener presencia en el primer equipo, porque era un sello que distinguía al conjunto del Pedregal, eran los días en los que la Cantera universitaria fue considerada la mejor del futbol mexicano, una época en la que incluso llegó a ser base de la Selección Mexicana.
Cantera pierde protagonismo en Pumas
Sin embargo, los tiempos cambiaron, el mundo de la formación de jugadores dio un viraje, Pumas se estancó, no evolucionó, el terreno que había cultivado se convirtió en una parcela que se fue quedando seca.
La última gran camada que dio una alegría a la afición universitaria en forma de campeonato, se remonta al torneo Clausura 2011, cuando el equipo era dirigido por Guillermo Vázquez Herrera, un tipo formado en casa, que siempre tuvo claros los procesos porque le fueron impregnados desde el seno familiar, ya que su padre, Guillermo Vázquez Mejía, fue uno de los arquitectos del ascenso a Primera División y uno de los grandes edificadores de la fábrica azul y oro.
En aquella Final contra Morelia, tanto en el juego de ida como en el de vuelta, hasta siete canteranos fueron titulares en ambos partidos: Alejandro Palacios; Luis Fuentes; Efraín Velarde; Javier Cortés; David Cabrera e Israel Castro. Una cifra que incluso fue similar a la que tuvo el equipo del Clausura 2009, dirigido por Ricardo Ferretti, quien usó a siete canteranos en la Final de ida contra Pachuca y repitió la cifra en el duelo de vuelta.
En los últimos tiempos esa tendencia cambió de forma considerable, al punto de que hoy en día, no hay un elemento formado en la Cantera que pueda tener la etiqueta de titular indiscutible.
En lo que va de 2026, Pumas ha disputado 32 partidos divididos: 27 de Liga Mx, 2 de Concachampions y 3 de Leagues Cup, y en todos estos juegos el número más grande de canteranos que han sido titulares es de dos, en solo tres partidos; mientras en 11 juegos solo ha habido un canterano titular y en los 18 partidos restantes que el club ha jugado este año no ha habido un solo canterano en el once inicial.
Esta situación no ha pasado desapercibida para algunos jugadores de antaño, que en su momento fueron canteranos titulares en el primer equipo, campeones de Liga y seleccionados nacionales. Es el caso de Manuel Negrete, quien se mostró extrañado por la pérdida de identidad que acusa el equipo.
“Creo que Pumas se ha conformado de jugadores que de pronto juegan bien en la UNAM, jugadores que tuvieron sus oportunidades en otros equipos. Para nosotros, que nacimos en Pumas, no nos sentimos muy contentos, porque la Cantera tiene que existir, o sea, no puedes tener jugadores como Chicote (Christian Calderón) o como (Sebastián) Córdova o como (Uriel) Antuna, que echen el himno, se siente un poco raro… para los que somos Pumas, que bueno que les vaya bien, pero nosotros pensamos que deberían de dar más oportunidades a los de la Cantera. Se ha perdido ese sentido de identidad universitaria”, destacó Negrete.
Menos del 30 por ciento de jugadores son canteranos
En la página de la Liga Mx, aparecen 28 jugadores registrados, de los cuales solo 8 han cumplido con el proceso formativo que caracterizaba a los jugadores de Pumas, es decir, llegar desde edades pequeñas pasar por las diversas categorías hasta ganarse un sitio en el primer equipo. Miguel Paul; Pablo Lara; Pablo Bennevendo; Pablo Monroy; Jesús Rivas; Santiago Trigos, Ángel Rico y Santiago López.
En el caso de Rodrigo López, el Tuti pasó por las categorías Sub 13 y Sub 15, pero después de fue a Lobos BUAP y ahí continuó con su proceso en Sub 17, en Querétaro en Sub 20 y fue con los Gallos con los que debutó en el máximo circuito, por lo que no se le puede considerar un canterano en el concepto que el mismo club ha cultivado en su historia.
Pumas vive el periodo más largo de su historia sin lograr un título, más de 15 años y contando. Su Cantera hoy no es un punto para creer que eso puede cambiar en el corto plazo, porque la identidad de antaño ya no existe.
No es que ser jugador de Universidad Nacional no tenga valor, al contrario, porque el prestigio del club permanecerá más allá de todo, pero la realidad es que hoy, en el primer equipo no abundan los cromos, no hay un jugador que cargue la bandera institucional como antaño y avance por los caminos sinuosos como alguna vez lo hicieron Sanabria, Hugo, España, Beltrán, Bernal, Castro… y muchos más.
MGC