DOMINGA.– Esta es la historia de Tim Payne: un hombre que vive en Wellington, Capital de Nueva Zelanda, no le presta demasiada atención a las redes sociales y parece contento con un tipo de vida que, por motivos ajenos a su voluntad, de un día para el otro cambiará para siempre. Es defensor del Wellington Phoenix y de su selección: no es particularmente habilidoso con la pelota. Lateral derecho, carrilero o defensor central, es uno de esos defensores que en algunos partidos cumple y en otros pasa inadvertido. En los videos se lo ve como un hombre tranquilo.
Escuchándolo hablar a sus 32 años, uno hasta podría decir que parece un buen tipo. Está casado con una fotógrafa costarricense con la que tiene un hijo de dos años: sin embargo, no habla tan bien español. Por eso la tarde en que su teléfono comienza a vibrar con notificaciones de Instagram se siente un poco sorprendido. Entiende que lo etiquetaron en un video, pero no termina de comprender lo que dice. Le pregunta a ella y le explica entre risas. A Payne todo eso le parece un poco extraño.
Del otro lado del Atlántico, unos días antes, el youtuber argentino Valentín Scarsini (22 años) se había hecho una pregunta: “¿Y si hacemos protagonista del Mundial al futbolista menos conocido?”. Luego, buscó en las redes y encontró al neozelandés, con pocos seguidores en Instagram y casi ignorado en su país. “¿Qué pasaría si hubiera un jugador que nos uniera a todos? Un futbolista que todos banquemos sin importar nuestra nacionalidad? Hay que alimentar el mito de Tim Payne, antes de que empiece la Copa”, posteó.
En ese momento, el defensor tenía 4 mil 715 seguidores. La idea explotó: los internautas la compartían, hacían chistes, memes y se sumaban a la propuesta. Tres días después, la página oficial de la FIFA subió un carrusel de cinco fotografías del jugador con la descripción: Two words: Tim Payne y la bandera de Nueva Zelanda.
El furor atravesó la red y se hizo material: en varios negocios argentinos empezaron a hacer promociones: si uno llevaba la figurita de Tim Payne recibía cosas tan disímiles como “un set de dieciocho resaltadores”, “una hamburguesa”, “50% de descuento en ropa de deportes”, “doce croissants” o “un volcán de chocolate”.
En México, como en otros países de Latinoamérica, se convirtió en “la estampa imposible”. En los parques y lugares donde los fanáticos intercambian las repetidas, cotizaba como una pieza de colección de metal dorado. En internet (en forma humorística pero por las dudas) la estampa se ofrecía a valores astronómicos.
En unos días, gracias a las redes sociales, Tim Payne pasó a ser el jugador más conocido del Mundial. Y así como en 1972, para explicar su teoría del caos, el matemático estadounidense Edward Lorenz se preguntó si el aleteo de una mariposa en Brasil podía desatar un tornado en Texas, hoy nos podríamos cuestionar si un like en el Instagram de un neozelandés desconocido podría terminar en una victoria por cinco a cero en el Estadio Defensores del Chaco, en Asunción, Paraguay.
El influencer que impulsó a Tim Payne y otros clubes de futbol
Tiktokers y youtubers compraron cajas completas de sobres de Panini para grabar maratones de apertura que sólo terminarían cuando apareciera la Nzl6. Cuándo salía la cara con barba, la media sonrisa, un festejo sobreactuado como si la selección local hubiera ganado la Copa. O se preguntaban quién valía más: si la estampa del neozelandés o la de Messi, Mbappé o Vinícius Jr. Se hicieron canciones que, con ritmo pegadizo decían: “No será la copa de Yamal, como mi abuelo decía / Ojo con Tim Payne en el mundial: es el nuevo Di María” y, también, “Llegó la cumbia, llegó la señal, desde Nueva Zelanda para el Mundial / nadie lo esperaba, nadie lo vio venir pero ahora todo el mundo lo quiere seguir”.
En menos de 48 horas, el jugador pasó a tener más de 960 mil seguidores. En la concentración de Nueva Zelanda en Florida durante el Mundial, la novedad se volvió un tema inevitable. El entrenador Darren Bazeley admitió que la situación generó bromas y hasta alguna que otra burla. La repercusión llegó a tal punto que, ya un poco más convencido de la situación, Tim Payne agradeció el apoyo. “Por favor, disculpen mi español, todavía estoy practicando”, dijo en un video en redes sociales donde mencionó al influencer argentino que inició la propuesta.
No era la primera vez que Scarsini lograba “levantar” una cuenta. Según contó en una entrevista, una noche de 2025 estaba tirado en su cama con una crisis creativa: no sabía qué contenido grabar hasta que, antes de quedarse dormido, se le ocurrió qué pasaría si intentaba hacer crecer a un equipo elegido al azar. Le preguntó a ChatGPT cuál era el club con menos hinchas del mundo y así encontró al FC Balzers, un club de Liechtenstein fundado en 1932 que compite en la quinta división de Suiza. “Me dio ternura que en su posteo de Navidad tenían solamente 15 me gusta y un comentario”. La campaña intentaba convertir “al equipo con menos hinchas del mundo” en el más famoso de internet: la cuenta del club pasó de mil 057 seguidores a 440 mil (hoy tiene 258 mil).
La intervención hizo que el club se contactara con el influencer y lo invitara a viajar al país europeo. Scarsini fue: conoció el club, participó en un entrenamiento, fue elegido como miembro honorario y hasta firmó un contrato como futbolista que le permitiría jugar unos minutos o, al menos, estar en el banco de suplentes. Sin embargo, contó el Youtuber en un posteo, el hecho de que “esto no pudiera hacerse oficial por distintos motivos” lo desmotivó. Y si bien dijo que con el equipo estaba “todo bien” no volvió a subir ningún video del club europeo.
Lo volvió a hacer, a principios de 2025, con el Club Argentino, un equipo fundado por un exdirectivo de River Plate radicado en España que compite en el Grupo 4 de la segunda regional de Madrid y que alienta a que jóvenes futbolistas puedan jugar y estudiar en España. En menos de 72 horas, la cuenta pasó de contar con 3 mil 500 seguidores a superar los 120 mil (hoy, suma más de 285 mil).
Y luego, llegó Payne.
El exitoso debut de Tim Payne en Paraguay
Después de la campaña, el neozelandés terminó sumando en su Instagram más seguidores (5.9 millones) que los habitantes de su país (5.3 millones), superando incluso a la cuenta oficial del equipo de rugby de los All Blacks (2.8 millones).
Si bien en el debut de su selección, que empató dos a dos con Irán, se lo vio impreciso, en el segundo partido de Nueva Zelanda ejecutó con máxima hidalguía un córner que, luego de un cabezazo de Nicholas Suman, terminó en el primer gol ante Egipto. Finalmente, la derrota tres a uno deslució la intervención del jugador de las redes. Varios de sus seguidores esperaban que pudiera reivindicarse en el tercer partido: si Nueva Zelanda le ganaba a Bélgica podía pasar de fase de grupos y quedar en la historia de su selección (en los dos únicos mundiales disputados, 1982 y 2010, había quedado eliminada antes de los playoffs), pero en el minuto veintiocho, tras un córner Belga, Payne casi se choca con otro defensor y la pelota le quedó servida a Leandro Trossard que no sólo hizo el gol sino que rompió una racha de más de doscientos minutos sin convertir para el conjunto de Bruselas.
Fue el primero: luego vinieron otros cuatro para la goleada por cinco a uno que dejó a Nueva Zelanda fuera del Mundial. Al día siguiente, en su Instagram, Tim Payne posteó un sentido mensaje. “Esto duele. Pero no podría estar más orgulloso de este grupo”, escribió el defensor. Agradeció al youtuber argentino y “a la comunidad de LATAM que me acogió y me hizo sentir como uno de los suyos. Lo que este torneo me ha mostrado es que el fútbol conecta a la gente de maneras que nunca podría haber imaginado, y eso significa muchísimo para mí”.
El coletazo virtual tuvo injerencia real: McDonald’s sacó un vaso especial incluyendo al neozelandés en una serie junto a David Beckham, Ronaldinho Gaúcho, Thierry Henry y Lamine Yamal, entre otros. Otras marcas se sumaron a los posteos de Payne y, finalmente, el defensor del Wellington Phoenix recibió una propuesta de fichaje para jugar en Olimpia de Paraguay durante dieciocho meses.
El presidente del club Rodrigo Nogués contó que cuando vieron el crecimiento abrupto de los seguidores de Payne, buscaron en Internet y en una página de transferencias futbolísticas encontraron quién era su agente. “Le mandamos un mail, nos respondió en menos de veinticuatro horas y ahí empezamos a hablar”.
Nogués fue muy sincero respecto a que la decisión no respondía a motivos futbolísticos. Durante una charla con los medios, admitió: “No lo vamos a esconder, no lo vamos a negar, [el fichaje] tiene un componente importante en nuestra estrategia de consolidación: la idea es fortalecer nuestra marca a nivel global”, dijo y comentó que el club lo esperaría, luego del descanso del futbolista tras el Mundial.
Más allá de las razones, el neozelandés no se amilanó: según contó, para él, tener la oportunidad de jugar en el club más grande de Paraguay va a ser “un gran desafío”. En una breve entrevista que dio por teléfono a un programa de stream argentino, el defensor dijo: “Ha sido una locura. Nadie me conocía y de repente todos saben quién soy”.
Sus palabras se convirtieron en hechos: la semana pasada debutó durante la tercera fecha del Clausura. A los trece minutos de haber entrado, tomó la pelota en la mitad de la cancha, armó una pared con el argentino Franco Alfonso y, desde la medialuna del área, remató al arco. Golazo: fue el quinto de su equipo que le ganó cinco a cero a Rubio Ñu, en su primera victoria del torneo.
GSC/ATJ