Las más recientes elecciones intermedias en Coahuila tienen tres cosas en común: el carro completo para el PRI, una participación ciudadana baja y una alta disputa por los cargos plurinominales.
Una revisión hecha por MILENIO a los antecedentes de estas votaciones en 2014 y 2021 —cuando los coahuilenses salieron a renovar nada más a su Congreso Local— revela que la participación reportada por autoridades electorales fue inferior al 40 por ciento del electorado, además de que hubo elementos que las volvieron históricas, como que salió la primera legislatura con paridad de género o que las votaciones ocurrieron en medio de una pandemia.
Además de eso, el común denominador fue que el PRI obtuvo con sus aliados los 16 distritos electorales en disputa y el resto de las 9 diputaciones fue repartido entre partidos “morralla” y la oposición que en su momento fue representada por el PAN y luego por Morena.
“Una característica de estos procesos es la baja participación ciudadana, es decir, si comparamos las últimas dos elecciones, hablamos de una media de 39 a 40 por ciento de participación”, afirma el historiador y politólogo Carlos Castañón Cuadros.
En entrevista, destaca que la baja participación tiene su origen en que la comunidad no se siente atraída por la labor legislativa y por eso no vuelcan su apoyo en las urnas.
“No son elecciones que interesen mucho a los ciudadanos porque en esencia los diputados no resuelven cosas, pues votan leyes pero no tienen un carácter ejecutivo como lo tiene un alcalde o gobernador que sí puede mandar a pavimentar una calle o arreglar un drenaje”.
Al respecto, el delegado del INE en Coahuila, Miguel Castillo Morales, recordó que las elecciones intermedias han logrado históricamente una participación menor al 40 por ciento.
“Esperamos que haya la mayor participación posible y en términos porcentuales les puedo dar como referencia en las últimas dos elecciones equivalentes el promedio ha sido de 39.5 por ciento”.
Consideró como el principal reto motivar el voto de los jóvenes de 18 a 29 años, pues su participación no es copiosa en estas elecciones.
“Hemos trabajado para promover que la participación sea mayor, de la lista nominal que tenemos el 26 por ciento son personas de entre 18 y 29 años. Ellos representan el mayor porcentaje, pero no votan en la misma proporción”.
Sin embargo, destacó que con la labor de promoción puedan lograr una asistencia media entre la de las elecciones intermedias pasadas y la presidencial de 2024 cuando se llegó hasta un 60 por ciento del padrón electoral.
Plurinominales, el camino de liderazgos políticos de antaño
Un tema relevante en esta elección tiene que ver con los perfiles que encabezan las listas de legisladores plurinominales, es decir, los que podrían llegar sin haber hecho campaña previa y que representan liderazgos políticos de antaño.
Las listas de partidos como el PRI, Morena, Partido Verde y PAN son una muestra de esto, pues incluyen a sus dirigentes estatales dentro de las primeras posiciones para acceder a una diputación, los cuales no es la primera vez que llegan a un cargo por esa vía.
Sin embargo, entre los nombres de quienes podrían llegar al Palacio Legislativo de Coahuila también hay perfiles que actualmente compiten por la vía directa, tanto de Morena como del PAN, tales como Pily de Aguinaga, Gerardo Aguado, Fernando Hernández.
“Es una desgracia las plurinominales porque no responden a una representación ciudadana, sino a una instancia de poder de los partidos para sí mismos. Es muy desalentador que varios candidatos estén únicamente llevando la elección de pasadita para ganar la plurinominal porque van en la lista”, estableció el historiador y politólogo Carlos Castañón Cuadros.
El especialista compara la designación de los plurinominales con lo que provocó la Federación Mexicana de Fútbol al quitar el descenso en los torneos, es decir, premiar la mediocridad porque se gana perdiendo.
En ese sentido, señala que los legisladores que llegan al Congreso del Estado por esa vía carecen de una legitimidad social porque la ciudadanía no votó precisamente por estos perfiles.
“Esos candidatos que van a ganar por la vía plurinominal representan al partido, pero no a la gente, y eso es un dato aparentemente insignificante, pero muy profundo en el sentido de que no representan a los ciudadanos”.
Castañón Cuadros considera que la elección del próximo domingo 7 de junio no va a generar como tal una prueba de lo que viene para 2027 en México, pero sí servirá para que los partidos puedan generar discursos rumbo a este proceso en que se renuevan diversas gubernaturas, alcaldías y el Congreso de la Unión.
“El tamaño o peso de Coahuila en la política nacional es marginal, pues no somos Veracruz o el Estado de México, que mete una cantidad importante de diputados que pueden cambiar el rumbo de una legislatura. Lo que sí favorece es que Coahuila se volvería una especie de ejemplo nacional si se logra un carro completo por parte del PRI y esto posicionaría al gobernador”.
¿Qué se juega en cada partido?
La composición del Congreso del Estado cambiará luego de la decisión que tomen los ciudadanos el próximo domingo 7 de junio. ¿Qué tiene cada partido en el Poder Legislativo?
Actualmente, el PRI tiene la mayoría en el Palacio Legislativo de Coahuila. Cuenta con 10 diputaciones por sí mismo, aunque en alianza con el PAN y el extinto PRD logró conquistar otras 7 posiciones.
Morena, por su lado, tiene cinco cargos; el Partido del Trabajo tiene una posición, el Partido Verde una posición y la Unidad Democrática de Coahuila también una posición.
En esta elección, el PRI va en alianza con la Unidad Democrática y con lo que busca retener la mayoría en el Congreso de Coahuila, mientras que Morena va en alianza con el PT para buscar crecer en el Legislativo.
El PAN es el partido que tiene una de las apuestas más peculiares, pues al ir solo se enfrenta al reto de poder retener al menos las cinco posiciones que ganó hace tres años. El Partido Verde y Movimiento Ciudadano buscan llegar a una representación en la cámara local, mientras que los partidos Nuevas Ideas y México Avante permanecer entre la oferta política local con al menos el 3 por ciento del porcentaje de votación.
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