¿Bad Bunny es el nuevo Rey del Pop? Las cifras que lo acercan (y alejan) del trono de Michael Jackson

El halftime show del Super Bowl LX detonó opiniones inevitables entre dos símbolos de épocas distintas; la comparación con Michael Jackson revela cómo ha cambiado la forma en que el mundo consume, valora y recuerda a sus ídolos

El reciente show de medio tiempo fue visto por más de 130 millones de personas. Reuters
Monterrey, Nuevo León /

En los últimos días, tras el salto cultural que implicó el halftime show de Bad Bunny en el Super Bowl LX, se ha desatado un debate: ¿Puede compararse al artista puertorriqueño con Michael Jackson? Hay quienes elevan a Benito Antonio Martínez Ocasio a la categoría de Rey del Pop Latino –incluso igualándolo con el propio Rey del Pop– y otros que consideran la comparación exagerada. Este artículo revisa cifras, contexto histórico y factores cualitativos para entender mejor este debate.

1. Audiencia y escenarios globales

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 de Bad Bunny fue visto por más de 128 millones de televidentes en Estados Unidos, convirtiéndose en el cuarto más seguido en la historia del evento según Nielsen, solo detrás de Kendrick Lamar (2025), Michael Jackson (1993) y Usher (2024).

Algunos medios incluso reportan cifras preliminares globales más altas –hasta 135 millones de personas incluyendo streaming y audiencias fuera de Estados Unidos– que, si se confirman, posicionarían dicho show como el más visto en la historia del halftime.

Pero aun en este aspecto, la distancia con Jackson es mínima si se comparan los promedios estrictamente televisivos, y no hay que perder de vista que las realidades de consumo mediático y plataformas han cambiado radicalmente desde los años noventa.

2. Ventas de discos y presencia musical

Comparar las ventas de ambos artistas es más complejo. Michael Jackson es una de las figuras musicales más exitosas de todos los tiempos, con estimaciones de más de 500 millones de discos vendidos en todo el mundo a lo largo de su carrera.

Bad Bunny, aún activo y con sus datos de ventas por consolidarse, domina la era del streaming. Su álbum Un verano sin ti fue un fenómeno en plataformas digitales, con millones de reproducciones y certificaciones altas, pero no hay cifras comparables a las ventas físicas masivas de los años ochenta y noventa. En plataformas como Spotify, Jackson todavía supera en cantidad de reproducciones totales de catálogo numerosas obras clásicas, mientras Bad Bunny lidera en escuchas mensuales gracias a su presencia actual.

3. Ingresos y giras: la economía del éxito

Bad Bunny ha consolidado su lugar en la élite de los músicos globales, con un patrimonio neto estimado en 100 millones de dólares en 2026, impulsado por giras, residencias, colaboraciones, marcas y, crucialmente, su Super Bowl.

Jackson, a lo largo de su carrera, generó cifras de ingresos que, ajustadas por inflación, superan ampliamente las de muchos artistas contemporáneos, con ingresos estimados superiores a los mil millones de dólares solo en su carrera como solista.

El ascenso del cantante coincide con una nueva era del pop. Reuters

4. Filantropía y compromiso social

Aquí es donde surge la comparación más marcada: Michael Jackson no solo amasó éxitos y cifras comerciales, sino que dedicó una enorme parte de su vida y patrimonio a causas humanitarias.

Por décadas se le reconoció como uno de los artistas más generosos del mundo, con estimaciones de más de 300–500 millones de dólares donados a causas benéficas y con apoyo activo a decenas de organizaciones.

Creó organizaciones como la Heal the World Foundation, destinó las ganancias de tours completos a obras benéficas y participó activamente en acciones sociales, lo que le valió un reconocimiento mundial como filántropo.

Bad Bunny también ha incursionado en filantropía. Su Good Bunny Foundation, establecida en 2018, entrega juguetes, instrumentos, equipos deportivos, financia campañas comunitarias y ha donado varios millones a programas de desarrollo juvenil en Puerto Rico.

Sin embargo, en términos de montos absolutos y presencia internacional, la escala de Jackson sigue siendo histórica e inigualada.

A pesar de ello, el enfoque de Bad Bunny es más localizado y comunitario –enfocado en su isla natal y en campos culturales–, lo cual es un tipo distinto de impacto, menos cuantificable pero valioso.

5. Impacto cultural y legado

Comparar el impacto cultural de artistas de épocas diferentes es complicado. Michael Jackson redefinió el pop global en un formato todavía dominado por ventas físicas, MTV y un mercado global en expansión.

Bad Bunny redefine qué significa ser un artista latino en una era de redes sociales, streaming y audiencias fragmentadas.

La diferencia no está solo en los números, sino en las formas de consumo, distribución y presencia en la vida de las audiencias.

Revisado lo anterior y expuestos los datos duros, finalmente podemos concluir lo siguiente:

Hay cosas que los números por sí solos no cuentan: ¿Qué mueve más a la gente: música, identidad o memoria? Bad Bunny representa a una generación global conectada, bilingüe, multicultural y su lugar en la historia ya está siendo escrito por millones de voces en cada rincón del mundo.

Pero cuando hablamos de impacto total de carrera, filantropía masiva y legado absoluto, Michael Jackson sigue teniendo un pedestal forjado en décadas de audiencias, ventas, récords y contribuciones humanitarias.

¿Es Bad Bunny un gigante de la música? Sí. ¿Puede competir directamente con el legado global de Jackson? La historia –y el tiempo– lo dirán.

Lo que sí es seguro es que cada uno, en su época, dejó (y dejará) una huella imborrable en la cultura popular.



nrm

  • Carlos Garza
  • Productor, creador de contenidos y locutor con 35 años al aire. Desde 1990 ha dado voz a innumerables entrevistas con artistas internacionales y ha impulsado proyectos de radio en México y Estados Unidos. Su trayectoria combina experiencia, técnica y una inquebrantable pasión por la comunicación.

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