Cuando abrió sus puertas el 17 de enero de 1974, la Cineteca Nacional era un proyecto ambicioso que buscaba algo más que proyectar películas: pretendía resguardar la memoria cinematográfica del país.
Ubicada dentro de los Estudios Churubusco, al sur de la Ciudad de México, su arquitectura funcional respondía a una prioridad clara: almacenar y exhibir cine.
El complejo contaba con salas de proyección, áreas administrativas y, sobre todo, bóvedas donde se guardaban miles de rollos fílmicos. En esos espacios se concentraba una riqueza cultural invaluable: negativos originales, copias únicas, documentos históricos y materiales que narraban la evolución del cine mexicano.
En aquellos años, la Cineteca también funcionaba como punto de encuentro para cinéfilos, investigadores y estudiantes. Era un espacio en crecimiento, todavía lejos del complejo cultural que es hoy, pero ya con un peso simbólico importante: era uno de los pocos lugares en México dedicados de forma sistemática a la preservación del cine.
Sin embargo, ese mismo acervo que la hacía valiosa también representaba un riesgo: gran parte del material estaba en soporte de nitrato, un compuesto altamente inflamable y difícil de controlar en caso de incendio.
Así fue el incendio de la Cineteca Nacional en 1982
La tarde del 24 de marzo de 1982 parecía una jornada más de funciones. Dentro del recinto había público asistiendo a proyecciones, hasta que comenzó a percibirse humo en el interior. En cuestión de minutos, la situación escaló: una explosión —presuntamente originada en las bóvedas— desató un incendio que se propagó con una velocidad difícil de contener.
El fuego encontró en los materiales fílmicos el combustible perfecto. Las llamas crecieron de forma incontrolable y el siniestro se prolongó durante horas, alcanzando temperaturas tan altas que provocaron el colapso de estructuras completas.
El saldo humano fue trágico, con personas fallecidas y decenas de heridos. Pero el golpe más profundo fue cultural: gran parte del acervo cinematográfico que resguardaba la Cineteca se perdió para siempre.
A pesar del impacto del suceso, las causas exactas del incendio nunca quedaron completamente claras. Con el paso de los años surgieron distintas versiones: fallas eléctricas, problemas en la ventilación de las bóvedas o incluso errores en el manejo de materiales peligrosos.
La ausencia de una conclusión definitiva convirtió el incendio en un episodio rodeado de incertidumbre. Más allá de las teorías, lo cierto es que evidenció la fragilidad de los sistemas de conservación de la época y la urgencia de modernizar las condiciones en las que se resguardaban los archivos fílmicos.
Así era la Cineteca Nacional antes del incendio
Antes de la tragedia de 1982, la Cineteca Nacional tenía una imagen sobria y funcional, muy acorde con la arquitectura institucional de los años setenta en México. El edificio, ubicado dentro del complejo de Estudios Churubusco, se caracterizaba por su estructura rectangular, con muros altos y una fachada marcada por líneas geométricas y elementos verticales en color rojo que contrastaban con superficies claras.
No buscaba ser un espacio monumental, sino práctico: su diseño respondía a la necesidad de albergar salas de proyección, oficinas y, sobre todo, áreas de resguardo para el material fílmico.
En su interior, el recinto estaba dividido en distintas zonas que combinaban lo público con lo técnico. Las salas de exhibición, como el Salón Rojo, eran el punto de encuentro para el público cinéfilo, con una programación que mezclaba cine mexicano e internacional. Sin embargo, el corazón del edificio se encontraba detrás de esas áreas visibles: las bóvedas donde se almacenaban miles de rollos de película. Estos espacios, aunque fundamentales, no contaban con los estándares de seguridad y control que hoy se consideran indispensables.
Su apariencia podía parecer discreta, pero en su interior concentraba uno de los acervos cinematográficos más importantes del país, lo que la convertía en un punto clave para la cultura, aunque también vulnerable ante riesgos que, en ese momento, no estaban completamente dimensionados.
jk