¿Cómo se enfrenta la soledad al migrar? Anna Díaz y Diego Rabasa desentrañan la historia de ‘Ceniza en la boca’ |ENTREVISTA

Entrevista

La actriz y el guionista hablan con MILENIO sobre la experiencia de migrar, el desarraigo y la importancia de los vínculos para enfrentar la soledad, temas centrales de la película dirigida por Diego Luna.

Lucila, interpretada por Anna Díaz. | Especial
Ciudad de México /
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Anna Díaz dice que es una persona "muy solitaria", por eso quiso ser actriz. Durante mucho tiempo no supo cómo expresarse ni encontró espacios de comprensión, hasta que entró por primera vez a un salón de teatro y reconoció algo en quienes estaban ahí: "Se sentían igual que yo".

"Desde ahí no he dejado la actuación porque es ese espacio colectivo, es ese espacio de comunidad donde funciona nada más así, no funciona si lo haces solo", cuenta la actriz, quien interpreta a Lucila en Ceniza en la boca, la película dirigida por Diego Luna que llegó a salas nacionales este 5 de noviembre.

Basada en la novela homónima de Brenda Navarro, publicada en 2022, y producida por La Corriente del Golfo, la historia sigue a una joven mexicana que emigra a España y enfrenta las dificultades de encontrar su lugar mientras carga con responsabilidades familiares, trabajos precarios y discriminación.

En entrevista con MILENIO, Díaz y Diego Rabasa, escritor, editor y coguionista de la película, hablan sobre la construcción de Lucila, las formas de representar el dolor y la experiencia de trabajar en una producción de soledades compartidas.

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Una mujer que no quiere dejar de vivir

Lucila, la protagonista de Ceniza en la boca, es una joven impregnada de enojo, rabia y duelo. Pero para Rabasa era importante no reducirla solo a eso: debía conservar su capacidad de disfrutar, reírse y establecer vínculos.

"Queríamos representar un personaje complejo, que no está atravesado nada más por sus circunstancias, que tiene una vocación muy importante por reclamar su derecho a desear", explica el guionista.

La llegada de Anna a la cinta le dio forma a esa intención, pues aportó un universo emocional que permitió ampliar la personalidad de Lucila.

Díaz recuerda que, aunque la historia escrita por Navarro
es dolorosa, también encontró humor, carcajadas y una mirada ácida: "No lo hace desde una posición de víctima, de 'Estoy sufriendo', sino con un coraje y también con cierto rasgo ácido de 'Esto que está pasando me lo puedo tomar a broma'".

Por eso permitir que Lucila se ría, disfrute y encuentre momentos de placer fue una de las claves para su interpretación, pues Anna afirma que "nadie está solamente enojado; estamos enojados porque estamos dolidos, porque hay heridas".

"Vemos a personas reírse y no sabemos realmente si esas personas están bien o por lo que están atravesando. La película intenta ser una ventana para ver la experiencia de una persona que está trabajando, sobreviviendo, riendo también. Experimentando la vida", dice la intérprete originaria de Campeche.

"La película intenta ser una ventana para ver la experiencia de una persona que está trabajando, sobreviviendo, riendo también". Especial

La conexión como forma de resistencia

La migración es otro eje de la película: Lucila debe establecerse en un país donde no siempre es bienvenida; en esa pugna, los vínculos que construye son cruciales.

Rabasa considera que la protagonista encuentra en su conexión con otras personas una manera de enfrentar la adversidad: quiere relacionarse con el bebé que cuida; con las amigas, que también disfrutan del reguetón; con su madre, aunque casi siempre chocan; con su hermano, que ama y no logra entender; con sus abuelos, fríos emocionalmente; y con su sexualidad.  

"Es la conexión lo que ella utiliza como instrumento para poder combatir esta serie de circunstancias asfixiantes que tiene alrededor", señala el también fundador de la Editorial Sexto Piso.

Recuerda que existen investigaciones sobre las redes de solidaridad entre mujeres que han enfrentado distintas formas de violencia, y la compañía, el goce y la risa son recursos para sostenerse y continuar.

La película ha tenido un recorrido por diversos países, pero Anna recuerda especialmente las funciones en España, donde varias personas se identificaron a profundidad: "Damos por hecho que alguien migró, que está aquí y ya no hacemos tanto vínculo. Para mí también es una reflexión sobre cómo somos cuando recibimos: si somos esa persona empática que te hace un lugar o si te recordamos todo el tiempo que no perteneces aquí".

Compartir algo tan sencillo como un paseo o una comida pueden aligerar y mejorar la experiencia de quien acaba de llegar: "Cuando estás tan solo significan todo. Es lo que hace que uno pueda sentir una posibilidad, una esperanza".

La soledad 

Anna lleva su soledad consigo y encuentra en el trabajo una manera de compartirla. Aunque eso tiene una contradicción: cada producción implica dejar su entorno, construir nuevos vínculos y, al final, despedirse

"Como actriz llevo mi soledad a todas partes. Y me gusta también dejarla en casa, ir a un set y saber que hay una soledad compartida entre todos".

Por su parte, Rabasa, inmerso en el mundo de la literatura, donde la soledad se carga de manera individual, encontró en el cine una forma de soledad colectiva.

Y lo explica diciendo que esta vez la escritura no terminó al cerrar la pluma y entregar el guion: las actrices, el fotógrafo, la edición y la música también dieron apuntaron cosas a la historia. "En realidad, la película la escribimos entre todos".

Anna usó su soledad para construir a Lucila. | Especial

El único enojo de Diego Luna

Al preparar la escena en la que Lucila decide volver a España, Anna intentaba encontrar el registro emocional. Necesitaba concentración. Pero alguien comenzó a hacer ruido afuera del set. 

Entonces, Rabasa vio a Diego Luna molestarse por primera y única vez durante el rodaje.

"El único momento en el que yo vi al director enojarse fue cuando estábamos preparando esa escena. Anna estaba en un lugar en donde realmente estaba buscando dentro de esa soledad ese registro emocional que el personaje le estaba convocando y alguien empezó a hacer ruido", rememora.

Ese momento, para Rabasa, mostró la vitalidad de la soledad en el proceso creativo: está en la búsqueda emocional de una actriz, en la concentración de un director y al construir una historia sobre lo que vive una persona lejos de casa. "La soledad también es la dimensión donde acontece lo profundo", zanja el guionista.

‘Ceniza en la boca’

Es una película de drama dirigida por Diego Luna, con guion de Abia Castillo, Diego Rabasa y el propio Luna, basada en la novela homónima de Brenda Navarro.

La cinta, de producción mexicana y española, está protagonizada por Anna Díaz, Adriana Paz, Luisa Huertas, Sergio Bautista, Guillermo Ríos, Benny Emmanuel, Teresa Lozano, Adriana Jácome, Irene Escolar y Laura Gómez. Llegó a las salas nacionales este 5 de noviembre.


hc

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  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.

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