Hace varios años, David Pablos acompañó a un fotógrafo oaxaqueño a un taller mecánico en el norte del país. Ahí, Luis García lo subió por primera vez a un tráiler.
Lo que siguió fue, según el propio director, una especie de enamoramiento: el de un cineasta con un mundo que le pareció "fascinante" y lleno de "posibilidades dramáticas".
Esa primera aventura sobre el asfalto es el origen de En el camino, su más reciente película, que llega a salas mexicanas esta semana.
En conferencia de prensa, donde MILENIO fue participé, Pablos explicó que el universo trailero no fue solo un escenario, sino el pretexto perfecto para hablar de masculinidad, vulnerabilidad, violencia cotidiana y, en el centro de todo, una historia de amor entre dos hombres.
"Me enamoró la hermandad del camino", dijo el director. "Empecé a encontrar temas que me interesaban: la adicción, la inseguridad, las carreteras. Y sobre todo la posibilidad de contar una historia de afectividad masculina, una historia de amor entre dos hombres en un espacio en donde no se considera —o no se contempla— esta diversidad."
Un casting de seis meses en Juárez y el compromiso de interpretar a los personajes
La película protagonizan Víctor Prieto, quien da la vida a 'Veneno' un actor no profesional descubierto en Ciudad Juárez, y Osvaldo Sánchez, quien interpreta al personaje conocido como 'Muñeco'. El proceso para llegar a ese reparto fue, en palabras del director, tan minucioso como largo.
Pablos trabajó con el director de casting Eduardo Giral —especialista en el norte del país con experiencia como fixer periodístico— durante tres meses y medio de búsqueda en Juárez.
La estrategia incluyó carteles en bares gay de la ciudad que convocaban a personas sin experiencia actoral previa.
"Se busca gente con tales características, no hace falta experiencia profesional", rezaban los anuncios.
Víctor Prieto llegó al casting acompañando a su pareja, quien había visto la publicidad. Fue el director quien lo notó de inmediato.
"Desde que lo vi, me quedó claro que había un gran potencial, un talento alto que había que trabajar", contó Pablos.
Osvaldo Sánchez, por su parte, se sumó al proyecto cuando las circunstancias de vida impidieron a otros candidatos continuar. Su nombre surgió de manera "natural", según el director, y en el casting quedó claro que tenía "esa hura, ese bagaje" para el personaje.
La directora de entrenamiento actoral, Mati de Bruces, describió un proceso intensivo de un mes con los protagonistas antes de iniciar el rodaje.
El trabajo no fue solo técnico: se trató de que los cuerpos "habitaran las atmósferas" del guion antes de que las cámaras encendieran.
"El pensar que un actor, ya por ser actor, llega con todo listo, eso creo que no existe", afirmó De Bruces.
Osvaldo Sánchez tuvo que "quitarse capas" de su formación actoral para sintonizar con el registro casi documental que exigía la película. Víctor, en cambio, tuvo que vencer la vergüenza y aprender a "mostrar expresiones" que no le eran naturales.
El propio Osvaldo amplió esta idea: "Gracias a Raúl Briones, quien generosamente se prestó para darme réplica en el casting, David pudo ver si yo era el necesario para establecerme en el tono que pedía la película, que es casi de carácter documental."
La preparación no se limitó al taller actoral. Para comprender en carne propia el mundo que retratan, Osvaldo pasó tres semanas aprendiendo a manejar un tráiler, sacó licencia de trailero y durmió seis días en las carreteras de Michoacán.
"Para que los textos del guion pudieran ser de mucha verosimilitud", explicó.
Víctor, por su parte, recordó el momento en que leyó el guion por primera vez: "Me espanté. Dije: no, no, no, ¿qué vine a hacer aquí?" Fue el proceso con De Bruces y con Sánchez lo que lo llevó a entender que "esto era una historia muy hermosa" y que interpretar un personaje es algo "muy distinto a cómo uno lo ve como espectador".
Ciudad Juárez como co-protagonista
La directora de fotografía Ximena Goded habló del trabajo visual con emoción y sin fórmulas fáciles.
"Es tan intensa, tan emocional y tan nuestra que es difícil decirlo en una frase", admitió. "Fue un momento único, me parece irrepetible."
Su aproximación al proyecto implicó, según ella misma describió, "respirar con los actores, transpirar con ellos, mojarme con ellos". Una escucha que trasciende el departamento técnico:
"Energéticamente, la energía que va hacia la cámara es la misma que le llega al espectador."
David Pablos sumó una imagen que resume el espíritu visual de la película: Ciudad Juárez es "hermosamente cinematográfica". "Donde sea que pusimos la cámara había un cuadro especial", dijo.
La ciudad fronteriza, llena de parques industriales, tráileres y desierto, aportó una atmósfera que el equipo describió como "pos-apocalíptica", coherente con el tono de la historia.
Las cachimbas —espacios de descanso para camioneros— y los estacionamientos de tráilers se convirtieron en locaciones con "una estética propia y una vida muy peculiar".
Diego Luna y la apuesta por hacerla como se imaginó
La producción de En el camino tuvo varios apoyos: IMCINE, un fondo francés del CNC y, en una etapa clave, la participación de Diego Luna, con quien Pablos ya había trabajado en Las elegidas.
"Gracias a Diego pudimos filmarla como queríamos filmarla", dijo el director. Fueron seis semanas de rodaje con la flexibilidad necesaria para no comprometer la visión original.
En la conferencia, Luna también tomó la palabra. Rechazó encuadrar la película en términos de dificultad de mercado o de nicho, y apostó por la confianza en el cine como experiencia.
"No es normal que una película quede tan bien", afirmó. "No es normal que una película te golpee de tal forma. Yo solo veo posibilidades."
"No es una película solo para el público LGBT"
Ante la pregunta de qué podría aprender el público heterosexual de En el camino, Pablos fue claro: la película dialoga en muchos niveles. "La masculinidad, la vulnerabilidad, cómo se construye y se deconstruye cierto tipo de ser hombre... ese es un tema que cada vez se habla más y que toca a todo tipo de público."
Osvaldo Sánchez describió a su personaje, 'Muñeco', como alguien que "jamás imaginaríamos que puede abrirse al amor con otra persona del mismo sexo", dado su entorno "machín" y violento.
La clave, dijo, está en la ternura que emerge de ese mundo oscuro. "El público lo dice mucho: lo que les sorprende es la ternura."
Víctor Prieto, en tanto, habló del amor como el eje de su proceso:
"Entendí que veneno se tenía que enamorar del 'Muñeco' y tenía que estar completamente dispuesto y entregado a este personaje para poder lograrlo. El amor no define un sexo ni una preferencia: simplemente llega."
Estrenar en una semana complicada: El Mundial 2026 en México
En el camino llega a salas en una semana donde el ruido mediático estará dominado por el proceso del fútbol. La pregunta sobre la fecha fue inevitable en la conferencia.
Una de las productoras respondió sin rodeos:
"Teníamos la fecha desde hace tiempo. Cuando ya todo estaba echado a andar, dijimos: nos vamos. Como una contrapropuesta a la oferta. A lo mejor habrá alguien que sí quiera voltear a ver otra cosa."
Diego Luna fue más enfático: recordó que durante el Mundial hubo teatros llenos de gente que "defendían que hubiera algo más que hacer, algo más que ver".
El cine, dijo, puede ser ese lugar de refugio. Y confió en que las primeras dos semanas —las que definen el destino de una película en salas— estarán marcadas por el boca en boca y por el trabajo de la prensa.
"Las buenas películas se encuentran a su público", cerró. "Y ninguna ley va a hacer que una película le vaya bien o mal. Sobre todo no una mala película. Y ese no es el caso."