¿Humor negro o provocación real? El exilio de Lars von Trier de la alfombra roja de Cannes por 'declararse' Nazi

Lo que comenzó como una rueda de prensa habitual para presentar uno de los proyectos más ambiciosos del cine contemporáneo, se convirtió en una pesadilla de relaciones públicas en cuestión de segundos.

Lars von Trier vía Denis Makarenko / Shutterstock.com
Isabel Valencia
Ciudad de México /

El Festival de Cannes es conocido por sus ovaciones de pie de diez minutos, pero también por su capacidad para borrar del mapa a quienes desafían sus códigos éticos. Con la edición 2026 apenas arrancando, los internautas han vuelto a poner el foco en Lars von Trier, el director que pasó de ser el "niño mimado" de la Croisette a convertirse en Persona Non Grata en cuestión de segundos.

Lo que debía ser la presentación triunfal de su obra maestra, Melancolía, se transformó en un laberinto retórico del que el cineasta no pudo salir. Al ser cuestionado sobre sus raíces alemanas y la estética romántica de su cinta, el director soltó una cadena de frases que hoy, en la era de la cancelación, parecen una pesadilla de relaciones públicas. 

Lars von Trier vía Andrea Raffin / Shutterstock.com

Lars von Trier en Cannes 2011: una polémica histórica 

Todo sucedió cuando la periodista de The Times, Kate Muir, le preguntó sobre el uso de la estética romántica alemana y sus propias raíces en la película Melancholia, respondiendo:

"Durante mucho tiempo pensé que era judío y estaba muy contento. Pero resultó que no... descubrí que en realidad era un nazi porque mi familia era de origen alemán", comenzó diciendo Trier ante la mirada atónita de su protagonista, Kirsten Dunst.

Sin embargo, el punto de no retorno llegó cuando intentó explicar su "empatía" por la figura de Adolf Hitler: 

"Comprendo a Hitler. Puedo verlo sentado en su búnker al final. No es un buen tipo, pero simpatizo un poco con él". 

Para cerrar el ataúd de su reputación en el festival, remató con un cínico: 

"Ok, soy un nazi". El susurro nervioso que lanzó al micrófono segundos después —"A lo mejor esto se complicó un poco"— fue el último vestigio de su estatus de invitado de honor.

El castigo de Von Trier: Del Palais al destierro

La reacción de la organización fue fulminante. Al día siguiente, el festival tomó una decisión sin precedentes: la expulsión formal de Von Trier. Se le prohibió acercarse a la sede y a la ceremonia de premios, una mancha que ni siquiera el talento visual de su película pudo limpiar.

La controversia no se quedó en los pasillos del festival. La fiscalía francesa abrió investigaciones penales por "glorificación de crímenes de guerra" y, para octubre de 2011, el director ya estaba siendo interrogado por la policía danesa. Fue en ese momento cuando el creador del Dogma 95 anunció su famoso voto de silencio, una promesa que cumplió durante años, presentándose en eventos con camisetas que portaban el lema "Persona non grata" como una medalla de honor y sarcasmo.

Lars von Trier: ¿Arrepentimiento o Malentendido?

En entrevistas posteriores, aclaró que su único error fue no dejar claro que se trataba de un ejercicio de humor negro culturalmente incomprendido. Para Trier, Cannes fue el escenario de una obra de teatro que el público no supo leer; para el festival, fue la traición de un autor que confundió la provocación artística con el insulto histórico.

Hoy, mientras el jurado de 2026 evalúa las nuevas apuestas del séptimo arte, el fantasma del cineasta sigue recorriendo la alfombra roja, recordando que en Cannes, una frase mal colocada puede ser más destructiva que cualquier crítica cinematográfica.



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