'Una pregunta ridículamente fácil', una comedia sobre las complejas relaciones humanas filmada con tesón

Entrevista

La directora Gabriela Sandoval habla con MILENIO sobre su nueva cinta, una comedia atípica donde vuelve a hacer mancuerna con el 'Tío Rober'.

Una comedia que aborda temas no tan luminosos. | Cortesía
Ciudad de México /

Esa es una respuesta ridículamente fácil”, dice Gabriela Ivette Sandoval antes de soltar una risa. La pregunta que provocó esta reacción en la directora mexicana indaga en el motivo por el que, a pesar de las dificultades que implica hacer cine desde la independencia, ella insiste en apuntar la cámara y filmar.

“La gente que no se dedica a esto ve extraño que alguien invierta todos los recursos que tiene o incluso trabaje sin prestaciones para hacer una película —explica en entrevista con MILENIO—. Es difícil explicar la razón por la que uno invierte tanto tiempo y energía en hacer algo que puede quedar en el olvido, pasar desapercibido. Pero en mi caso, lo hago porque le da sentido a mi existencia”.

Sandoval está por estrenar su segundo largometraje, Una pregunta ridículamente fácil, donde vuelve a tener como aliado al guionista, actor y comediante Roberto Andrade, Tío Rober, con quien previamente trabajó en Ok, está bien… (2020).

Aparte de ser divertido, es un reto. A mí y a muchos colegas nos emociona cada vez que hay un rodaje. Nada más que las condiciones son cada vez más difíciles y tienes que hacer otras cosas para poder seguir filmando”, agrega la egresada del entonces Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), hoy Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC).
Protagonizada porAna González Bello y Roberto Andrade | Cortesía

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Una película que explora luces y sombras de las relaciones humanas

Una pregunta ridículamente fácil cuenta en 93 minutos la historia de Andrea (Ana González Bello), una dentista frustrada que se enamora de Miguel (Roberto Andrade), un hombre mayor y poco atractivo, pero completamente entregado a ella. Tras casarse rápidamente, la inesperada depresión de Miguel provoca situaciones tan absurdas como reveladoras.

En clave de comedia, la ganadora a Mejor comedia en el Festival Internacional de Cine de Arte de Los Ángeles explora lo luminoso y lo oscuro de las relaciones humanas. “Uno de los temas que más me han interesado abordar”, señala Gabriela.

Desde su tesis fílmica, Cuéntale lo del gato (2016), es evidente su interés por explorar los entramados de las relaciones, no solo de pareja, sino también familiares y sociales.

“¿Cómo defino el amor? Me cuesta ponerlo en pocas palabras… Es un concepto tan amplio que es difícil reducirlo a unas cuantas oraciones”, comenta la realizadora, que se inspira en colegas como Richard Linklater, Ingmar Bergman, Woody Allen y Todd Solondz.

En comparación con su antecesora, Ok, está bien…, la nueva cinta de Gabriela muestra una evolución técnica. “En primer lugar, porque ésta tiene color”, dice entre risas.

Además, ahora “utilicé encuadres más cerrados, ciertos movimientos de cámara, paneos para darle ritmo a algunas escenas… Fui mucho más cuidadosa con todo. Y fue más compleja, sobre todo en el tono. La anterior la tenía más digerida, había pasado muchos años visualizándola, y en esta sentí que era un proyecto más ambicioso”.

Miguel y Andrea, los personajes principales. | Cortesía

Hacer cine independiente

De su reencuentro cinematográfico con el Tío Rober, la directora confiesa que en Ok, está bien… parecía que "nos leíamos la mente", pero para este segundo proyecto juntos "tuvimos puntos de vista diferentes en algunas cosas; nos costó un poco más de trabajo compartir la visión".

Por ejemplo, una escena se añadió cuando el corte ya estaba cerrado, "porque a Roberto no le convencía cómo comenzaban los primeros 20 minutos y sentía que era difícil que la gente captara el tono. Se le ocurrió grabar una escena adicional y lo hicimos".

"Hay cosas en las que no concordamos, pero lo hablamos y argumentamos, buscando siempre la manera de que beneficie a la obra que estamos creando. Ponemos por delante los intereses del proyecto. Hacer mancuerna con él es gratificante; poder discutir nuestra visión artística dentro de las películas es realmente estimulante".

Un reto del cine que nace y crece en la independencia es el económico, y en Una pregunta ridículamente fácil no fue la excepción. Sandoval cuenta que esta vez "Roberto puso todo el dinero. Salió mucho más cara que Ok, está bien…, pero está dentro de los límites del cine independiente".

— Podríamos afirmar que esa es la mayor complicación del cine nacional, el presupuesto...

"La mayoría del cine que se hace en este país se hace con ayudas estatales, incluso las películas comerciales. Son pocas las obras que se logran financiar de manera completamente independiente. Es un riesgo que la industria fílmica de un país dependa del Estado porque no hay libertad en eso. Aparte, no hay recursos suficientes para todos".
"Entonces, el camino es que el mismo gremio, los que formamos parte de esta industria, encontremos los mecanismos para poder independizarnos de las ayudas estatales. Para poder hacer nuestro cine".

hc

  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.

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