Diego Luna. “Me interesó mucho la historia de una ausencia materna”

Con Ceniza en la boca, el actor y director mexicano explora las heridas familiares que deja la distancia, además del poder del cine para mirar la migración desde una dimensión humana

Diego Luna en su paso por la alfombra roja del TIFF.
Toronto /
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Diego Luna parece tener una cuenta pendiente con la ausencia. La exploró como director en Abel, y también apareció en Mr. Pig; ahora vuelve a ella en Ceniza en la boca, donde la falta de una figura parental vuelve a marcar a sus personajes.

“Me resonaron cosas personales. Como que todo lo que he hecho como director tiene o termina teniendo que ver con la ausencia paterna o materna. En este caso, las dos están clarísimas: una totalmente asumida, la del padre, que no existe. Pero la que me interesó mucho es la ausencia materna que, desde la perspectiva de una hija, es un abandono; y desde la de una madre, es un sacrificio".

Al cuestionarse cómo confrontar esas dos narrativas, el actor y director empezó a interesarse, compartió Luna en entrevista previa a la premier de la película en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF).

El relato de una joven mexicana que emigra a España, donde debe abrirse camino en un entorno distinto, se originó de la novela de Brenda Navarro, la cual llegó a manos de Luna a través de su amigo Diego Rabasa.

“Diego, que además de ser socio, escritor y mi gran amigo, es editor de libros, la puso en mis manos; no estábamos pensando en una película ni nada, y yo leí el libro.

El actor y director confesó que la historia la persiguió por múltiples motivos: "Me pegó durísimo. Me enseñó, por un lado, una comunidad de mi país que yo no conocía del todo: este mundo militar, esta familia de militares de la que ella proviene. Y una reflexión distinta sobre migración: de una mexicana a Europa vía España, de la cual yo había escuchado poco". 

El actor detalló que quizá es más recurrente para Centroamérica y América del Sur ver a España como una puerta de escape, pero no tanto para los mexicanos: "eso también me pareció muy interesante", explicó.

Familias que se reconfiguran


En la cinta Diego Luna también explora la relación entre Lucila y su hermano menor, un vínculo atravesado por las separaciones que vive su familia. En su vida personal, Diego también tiene una hermana con quien la convivencia fue distinta, algo que ha marcado su forma de retratar los vínculos entre hermanos.

“Somos hermanos de madres distintas. Ella estuvo muy presente en mi vida en muchos momentos; tengo esa sensación y el recuerdo de que como ella vivía con su madre y yo con mi padre, yo era hijo único. Por eso cuento historias de hermanos siempre con mucho interés, con una visión casi extranjera de la relación, porque nunca tuvimos la cotidianidad —compartió—. Para nosotros siempre fue una elección vernos. Primero para ella, cuando yo era chiquito, y después como adultos. Entonces sí, la relación con el hermano es muy interesante”.

Ese vínculo también le permitió acercarse a otro fenómeno provocado por la separación de las familias: los papeles que los hijos asumen cuando los padres no están presentes.

“La migración está llena de esas historias de niños que se crían con un referente materno o paterno que probablemente no es el que les tocaba; les es impuesto o sale al rescate”, señaló.

Latinoamérica desde España


La historia de Ceniza en la boca transcurre entre México y España, por lo que para su protagonista, Anna Díaz, el rodaje significó además una primera oportunidad para conocer Europa y observar de cerca las comunidades latinoamericanas que han construido una vida lejos de sus países.

“Fue la primera vez que iba a Europa; filmamos en Madrid y en Barcelona. El mayor tiempo fue en Barcelona. Para mí fue increíble porque se siente muy raro: tenemos el mismo idioma, pero es diferente. Todo resultaba muy nuevo para mí”, compartió la también actriz de Hombre al agua, del otro ‘charolastra’ (Gael García Bernal).

La experiencia también la acercó a las comunidades latinoamericanas que encontró viviendo en España.

“Lo que más me asombró es encontrarme con un equipo de jóvenes haciendo cine que nos trataron con una calidad impresionante, y toda la observación de cómo es la comunidad latina que está viviendo en España, cuáles son los rinconcitos que encuentran para seguir esta latinidad: dónde puedo explorar, intentar ser parte de esta sociedad española.

La actriz también habló de la fusión latina, de aquello que ocurre cuando la comunidad latina está junta.

“Me parece precioso que sigamos buscando generar estos espacios donde podamos seguir con nuestras tradiciones, con nuestra cultura y compartirla. También era muy real que México, la mexicanidad, es muy diferente en comparación con, no sé, la cultura venezolana, colombiana, peruana. Yo sí sentí que tenía que integrarme a ellas y explorar otro lado de Latinoamérica, que me pareció muy rico”, añadió.

El cine como puente

Para Luna, el cine es además un valioso vehículo para humanizar temas tan relevantes como la migración y generar curiosidad por la experiencia de los que migran, quienes, muchas veces, son vistos únicamente como cifras. El actor y director considera que, antes de juzgar a quien deja su país, es necesario preguntarse qué circunstancias lo llevaron a hacerlo.

“Yo creo que lo que la gente no se pregunta cuando, de pronto, se encuentra incómoda frente a un extraño es qué hizo falta para que esa persona se presentara ante ti de esa forma. Esa curiosidad la hemos sepultado, y eso permite que salga lo peor de nosotros, que salgan nuestros miedos más feroces, nuestra capacidad de ser violentos, nuestra capacidad de herir. Además, termina dejando toda nuestra ignorancia aflorar y eso muestra lo peor que tenemos. Yo creo que el secreto está en no perder la curiosidad de qué le pasa al otro”.

Para él una de las cualidades de historias como esta es permitirnos dejar nuestra propia experiencia para acercarnos íntimamente a la de alguien más.

“Nos permite, por un momentito, atender la vida de otro desde lo más íntimo, desde el acercamiento más profundo que puedes hacer, que es dedicarle dos horas de tu vida a asomarte a la de otros que te quieren enseñar. Y de pronto entiendes, conectas y reconoces que hay muchas cosas en común y que hay muchas lecturas de esa realidad que te ayudan a entender, a ver la propia.

El protagonista de la serie Andor destacó que sentarse en el cine radica en dejarse llevar por esa curiosidad. Señaló que por eso "el cine puede resultar un antídoto" al cual debemos salir a defender.

De ahí que su reflexión no se limite únicamente a esta película, sino también al lugar que el cine ocupa en la formación de nuevas generaciones.

“Es nuestra responsabilidad sembrarle a los jóvenes lo que el cine puede representar. Ellos están empezando a definir quiénes van a ser o cómo se van a manifestar ellos ante los retos que la vida les va a poner enfrente, entre ellos, probablemente uno de los más importantes: la migración... Hay que partir de que todos somos parte, todos somos los que recibimos, todos estamos inmersos en esto”, consideró.

Luna espera que la historia de Lucila ayude a recordar que detrás de las estadísticas sobre migración existen seres humanos.

“Para mí el cine es una herramienta hermosa para que Lucila, el personaje que hace Anna, trascienda los números y demás; que te cuente la historia de una mujer joven que no se da por vencida y que quiere encontrar algo mejor, que quiere encontrar una libertad que probablemente tú tienes, yo tengo pero no todo el mundo tiene. Y ella está en esa búsqueda". 

El actor apuesta a que, viendo a este personaje, la audiencia pueda conectar con una historia similar: "Si te encuentras con alguien en la calle, con una noticia que te pone incómodo o vas a votar a una elección, pues te van a importar temas que hoy has decidido ignorar", concluyó. 

Diego Luna ya se encuentra filmando Tangled, la adaptación live action de Enredados, en la que interpretará a Hawthorne, un nuevo personaje creado especialmente para esta versión y cuyo papel incluso lo ha obligado a transformar su apariencia.

“Me ha hecho tener que convivir con esta barba gigantesca. ¡Qué incomodidad! No puedo hablar mucho de eso. Lo que te puedo decir es que hemos estado filmando en locaciones muy bonitas. Te podrás imaginar el tipo de sitios que hemos encontrado”.

La cinta de la que aún no puede hablar a detalle se ha filmado en distintos puntos de España; entre ellos Girona y Besalú, en Cataluña, y Santes Creus, en Tarragona; además de la región de Gironda, en Francia.

La nueva versión retoma la historia de Rapunzel, la joven de larguísima cabellera mágica que ha vivido aislada en una torre bajo el control de Madre Gothel, hasta que la llegada del ladrón Flynn Rider le abre la posibilidad de conocer el mundo exterior y descubrir la verdad sobre sus orígenes.

Como parte de este nuevo universo, el mexicano también ha tenido que practicar sus habilidades montando a caballo, algo que no ha estado exento de una cuota para el cuerpo: “Mi coxis está padeciendo. Ahí también me doy cuenta que ya no soy tan joven”, concluyó entre risas.


  • Mariana Mijares
  • Comunicóloga de profesión, periodista de oficio y autora del libro 50 citas y otros desastres. Además de Milenio, colabora en medios como Esquire, Cosmopolitan, Time Out, y Volaris. Vive entre la realidad y la ficción; pues casi siempre está en el cine o el teatro, escribiendo reseñas, haciendo entrevistas y, sobre todo, imaginando las historias que contará después.

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