Eréndira Ibarra suma su activismo a "el trabajo invisible" que lucha por ser reconocido

La actriz y embajadora de Buena Voluntad en ONU Mujeres México habla sobre la importancia de compartir las responsabilidades, a propósito de la campaña que lanzó el organismo.

La actriz habló del enorme compromiso que existe detrás de su activismo. Foto: Jorge Montanaro
Ciudad de México /
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Para Eréndira Ibarra, que su esposo participe en las labores domésticas no significa que la ayude, sino que asume las responsabilidades que le corresponden. La actriz y embajadora de Buena Voluntad de ONU Mujeres México considera que compartir los cuidados es fundamental para que las mujeres tengan mayor autonomía, una convicción que también nace de su experiencia como madre de un hijo neurodivergente.

En el marco del lanzamiento de la campaña #Soncuidados de ONU Mujeres México, Ibarra habló con MILENIO sobre la importancia de visibilizar este trabajo que compete a hombres, mujeres e instituciones.

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El cuidado es tan antiguo como el mundo, ¿qué sucedió para que apenas sea visto?

Tiene que ver sobre todo con los cambios culturales, con el trabajo de las feministas, de salir a las calles y decir: ‘Aquí estamos y lo que hacemos importa’. En los últimos años hubo la idea de que una mujer está en la casa y no hace nada, y eso provocó que las que hacen los trabajos de cuidado salieran a las calles a decir: 'Hago más de lo que crees'. 

Lo siguiente es que tenemos una presidenta mujer, que desde la campaña dijo: 'Vamos a hablar de cuidados' y todo mundo medio se organizó para entender lo que son a nivel institucional, algo que no se había mencionado en ningún sexenio anterior.

¿Hubo un detonante para que esto sucediera?

Las millennials somos las mamás actualmente y tenemos una relación distinta con los padres. Tengo un esposo que no me ayuda en casa, simplemente hace lo que le toca, así tengo la oportunidad de seguir luchando por mi sueños, de buscar autonomía. Aun así, en mis chats de colectivas feministas, podemos quejarnos de que esto no es suficiente, pero veo la generación de mi papá y la relación con sus madres y abuelas..., y sí veo una tendencia hacia la construcción de una sociedad más justa con todo y las batallas de la machósfera por tratar de regresarnos a la cocina y silenciarnos. Yo sí veo una generación de hombres millennials que están paternando más que cualquier otra.

¿Las siguientes generaciones tendrán más conciencia?

Sí, si logramos el sistema nacional y progresivo de cuidados, que es fundamental para que las mujeres podamos tener más equidad. Creo que desde el gobierno pueden cambiar las cosas, desde las instituciones y las empresas también, a medida que se den cuenta de la importancia y el talento de las mujeres. Si nosotras estamos bien, las empresas también lo están. 

Muchos hombres que nos rodean dan por hecho de que las mujeres somos cuidadoras porque no vieron ningún hombre cuidando en sus casas, cocinando, haciendo los quehaceres, los cuidados íntimos, de peinar al niño, vestirlo para ir a la escuela, no sólo llevarlo, esos momentos que son personales y muy tiernos.

Siento que esa construcción de una realidad distinta en casa va a crear una sociedad más justa, gracias a que nuestros niños y niñas van a ver que los cuidados son una cuestión colectiva.

¿A quiénes competen los cuidados?

Son una cuestión colectiva. No podemos permitir que las personas que cuiden estén desprotegidas desde los ámbitos empresarial, institucional y gubernamental, y sobre todo desde la colectividad, la comunidad. 

No sólo somos cuidadoras las mujeres y las personas que maternamos, sino todos. Si una persona pasa su día cuidando de sus padres, de las personas a su alrededor, lo mínimo que podemos hacer es cuidar de ellas y asegurarnos de contribuir a la construcción de una sociedad más justa.

¿Cuál es tu principal motivación para participar en esta campaña?

Como activista me ha preocupado cuidar a quienes nos cuidan, desde el trabajo de Sin Techo con Marcelina Bautista, el primer sindicato para trabajadoras del hogar, estoy apegada a esto. Y también ser mamá de un hijo neurodivergente me ha ayudado a entender lo extremo y cansado que es ser la cuidadora principal de la casa.


  • Sandra Meneses Morales
  • blanca.meneses@milenio.com
  • Editora de Cultura. Periodista y editora con 28 años de experiencia en los medios de comunicación más destacados de México. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Enlazo ideas, palabras, imágenes y les doy un sentido trascendente y entretenido.

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