El presentador italiano Alfonso Signorini, rostro principal de la edición italiana de Gran Hermano, se encuentra en el centro de una fuerte polémica luego de ser acusado de haber solicitado favores sexuales a aspirantes a concursantes a cambio de facilitar su ingreso al programa.
La Fiscalía de Milán abrió este martes una investigación formal en su contra por los presuntos delitos de violencia sexual y extorsión, de acuerdo con información difundida por medios locales.
Ante el avance del caso, Signorini anunció el lunes su suspensión cautelar de todas sus responsabilidades dentro del grupo audiovisual Mediaset, mientras se desarrollan las indagatorias judiciales.
Signorini, periodista y figura consolidada del entretenimiento italiano, ha estado al frente de Grande Fratello entre 2023 y 2025, además de conducir su versión VIP de 2020 a 2023. En un breve comunicado, el presentador explicó que su decisión busca poder defenderse “con serenidad” frente a las acusaciones.
Por su parte, Mediaset aceptó la suspensión del conductor y advirtió que acudirá a los tribunales ante “cualquier difusión de contenidos o reconstrucciones difamatorias y calumniosas”, con el objetivo —señaló— de proteger a las personas involucradas, los hechos y los intereses de la empresa.
El escándalo estalló tras la difusión de un programa en YouTube conducido por el controvertido paparazzi Fabrizio Corona, quien dedicó un episodio completo a exponer supuestas prácticas irregulares dentro del reality. En ese espacio, Corona acusó a Signorini de haber pedido sexo a algunos aspirantes como condición para participar en el programa.
Las acusaciones tomaron mayor fuerza el pasado 24 de diciembre, cuando el ex concursante Antonio Medugno denunció públicamente haber sido víctima de estas presuntas solicitudes, lo que detonó la intervención de la fiscalía.
En medio de la polémica, la influyente asociación de consumidores Codacons calificó como “insuficiente” la suspensión del presentador y solicitó a Mediaset detener la emisión de la próxima edición de Gran Hermano hasta que los hechos sean completamente esclarecidos.
El grupo audiovisual reiteró que todas las personas que colaboran en la empresa deben apegarse a principios estrictos de corrección, responsabilidad y transparencia establecidos en su Código Ético, y aseguró que continúa realizando “todas las pesquisas y controles necesarios” para garantizar su cumplimiento.
Mientras tanto, el caso sigue bajo investigación judicial y ha reavivado el debate en Italia sobre los límites de poder dentro de la industria televisiva y la protección de quienes buscan abrirse paso en el mundo del espectáculo.
jk