Alimentado por el deseo de visibilizar historias no hegemónicas — procedentes de la periferia, la vulnerabilidad y toda forma de disidencia al status quo —, el actor mexicano Erick Israel Consuelo experimenta una etapa de bonanza tras años y proyectos 'picando piedra'.
Originario del municipio de Tlalnepantla, Estado de México, vivió un 2025 prolífico entre la promoción de las película Rats y Finlandia, la serie La Jefa, el corto ¿Recuerdas cuando estábamos enamorados? y el monólogo teatral El AmareSer o El Canto de la Selva.
Por eso en entrevista con MILENIO dice que lo suyo es "dar vida a seres de diferentes periferias, diferentes estratos sociales, hablar de comunidad, de campo, de la clase obrera... Me interesa dar voz a la gente que está allá afuera desde múltiples narrativas y descubrir qué está en mí".
Actuar para visibilizar y encontrarse
En Finlandia, cinta dirigida por Horacio Alcalá que tras su estreno en salas en 2023 recientemente llegó a Prime Video, Erick dio vida a un joven muxe — identidad de género reconocida en comunidades zapotecas del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca —, experiencia que, además de permitirle "explorar mi feminidad", le ayudó a "desestructurar varios prejuicios y tabúes".
A partir de ese trabajo, explica que "cada proyecto y personaje requiere cosas distintas", por eso cree que la gran responsabilidad actoral es "investigar, conocer a ese ser vivo que sí existe y encontrarlo; a mí me gusta salir a las calles a conocer el contexto de los personajes".
Aunque a veces esta búsqueda no es externa, sino interior. "Mis últimos proyectos tienen que ver con la salud mental, el duelo, la orfandad; esas zonas oscuras donde de pronto uno cae — comenta —. Siempre que vamos a esos lugares, está mal visto. Pero esa oscuridad es una maestra que nos conduce hacia un camino de conciencia y aprendizaje. ¡La vida es equilibrio!".
Por ejemplo, el cortometraje ¿Recuerdas cuando estábamos enamorados? (2024), dirigido por Noé Hernández, marcó su primera incursión como productor cinematográfico porque es "de las narrativas que quiero contar": aborda la salud mental en una relación de pareja, "no planteando a alguien bueno o malo, sino cómo ambos se construyen en eso".
"Como actor estás sujeto a un casting, a un proceso de selección, a una invitación. Y es verdad que los personajes te eligen, pero esa narrativa es de alguien más — acentúa —. Eso me llevó a la necesidad de producir, primero mis propios proyectos en teatro; soy de Tlane, entonces quería hablar de lo que viví, esa violencia que ha sido normalizada. Surgió de la necesidad de encontrar mi voz".
Este paso también respondió a darle el justo valor a su profesión, porque, aunque millones de personas consumen a diario películas, series, telenovelas, reality shows y obras teatrales — basta recordar que, según su último reporte, Netflix ya superó los 325 millones de suscriptores a nivel mundial —, aún persiste la idea de que actuar es "un hobby, un chacoteo, que ser actor es agarrar y decir un texto".
"Tampoco se le da el lugar a nivel gubernamental: no tenemos seguridad social, pensión o prestaciones de ley; incluso cuando estás en un rodaje con un contrato de meses, no tenemos esos beneficios. Tenemos nuestro sindicado, la ANDA, que bajo ciertos acuerdos hay beneficios, pero como tal no tenemos una seguridad social".
Afortunadamente, dice, el gremio poco a poco se unifica en pos de iniciativas que, aunque en México aún no se concretan, de hacerlo lograrían que la actuación deje de verse "como una profesión menor".
Eslabones y cine mexicano
Más de 15 años de trayectoria, en proyectos como Paramédicos (2015), ZeroZeroZero (2020) y Narcos: México (2020–2021), han llevado a Erick a definirse como "un creador que tiene la capacidad de diversificarse a partir de lo que quiero decir".
Llegar a eso no ha sido fácil. Por eso resalta lo valiosos que son sus amigos y mentores dentro del gremio, como Noé Hernández, "un gran guía en mi camino"; Alberto Estrella, "quien ha marcado la historia de la ficción de nuestro país", y Ángeles Cruz, "mi referente como creadora".
Otro eslabón de su trabajo es no perder de vista al público, siempre en equilibrio con su visión personal: "No para ser complaciente, sino para saber qué temas los atañen. A veces, como creadores solo pensamos en nuestros caprichos artísticos, desde dónde vamos a demostrar el histrionismo, y no se piensa en lo que el público desea y necesita. Olvidamos ese factor, y ahí está el tache".
— Mencionas al público y, partiendo de eso, ¿cómo evalúas el cine nacional actual, donde muchas veces se critica la abundancia de comedias románticas?
— Hay para todos los gustos. Creo que el público que consume cine comercial está buscando distraerse y es válido: quieres desconectar y divertirte. Pero hay otras propuestas. Por ejemplo: Finlandia se estrenó en el 2021, recorrió festivales, se presentó en diferentes países, y la gente era de '¿Dónde la veo?'. Hasta ahorita que llegó a Prime Video. Ese interés es el reflejo de muchas cosas que están pasando. Creo que México es un referente a nivel audiovisual, independientemente de lo que nos pueda gustar o no el contenido.
— Otro debate en boga es la incidencia de la inteligencia artificial en los procesos artísticos. En la actuación ha generado protestas y hasta actores que aseguras sus voces y rasgos faciales.
— Es preocupante, porque ahora cualquier persona puede usar tu imagen y voz, y puede explotarla si tú percibir un ingreso económico, sin preguntarte si converges con la visión de un proyecto o narrativa. Están violentando tu ser, atentando contra tu criterio. Y me temo que va a seguir creciendo, por eso las autoridades deben tomar acción. Creo que la inteligencia artificial ayuda para muchas cosas, pero no puede suplantar el trabajo de alguien; en la industria audiovisual puede ser benéfica, pero no puede sustituir al actor, al director, al iluminador; a un ser creativo sentipensante.
Al cierre de la entrevista con MILENIO, el admirador de películas como El Graduado (1967), Y tu mamá también (2001) y Amarte Duele (2002), revela que, para 2026, seguirá apostando por las historias al margen, aquellas que dialogan con su entorno y con las preguntas que lo atraviesan humanamente.
Por lo pronto, ya trabaja en su primer largometraje como productor, además del inminente estreno de una serie hecha para la plataforma ViX–Televisa. Proyectos en los que se sigue descubriéndose entre personajes y proceso, a partir del ejercicio de "escucharme a mí mismo".
"Ese es mi ser creativo", zanja el actor, sonriente.
hc