Uno de los directores más influyentes de Hollywood conocido por películas como Titanic y Avatar ha hecho una decisión vital fuera del medio cinematográfico, cambiar de país permanentemente.
Tras décadas de dividir su tiempo entre Estados Unidos y otros lugares del mundo, James Cameron anunció recientemente que él y su familia se establecieron de forma definitiva en Nueva Zelanda, explicando qué fue lo que finalmente lo convenció de dar ese paso y cómo su percepción del entorno influyó en esa elección.
Una mudanza que se concretó en el 2020
James Cameron reveló en una reciente aparición en el último episodio de In Depth con Graham Besinger, que la decisión de mudarse a Nueva Zelanda no fue espontánea, sino el resultado de un proceso gradual.
Aunque comenzó a visitar el país desde 1994 y compró un terreno allí en 2011, fue durante la pandemia de COVID-19 cuando él y su esposa, Suzy Amis Cameron, decidieron hacer el traslado permanente con sus hijos en agosto de 2020. La forma en que Nueva Zelanda gestionó la crisis sanitaria fue un factor clave en esa elección.
"Nueva Zelanda había eliminado el virus por completo, afortunadamente, ya tenían una tasa de vacunación del 98 %. Por eso me encanta Nueva Zelanda. La gente allí está, en su mayoría, cuerda, a diferencia de Estados Unidos". Declaró James
“Sanidad” y ciencia: las razones detrás del cambio
Cameron explicó que, más allá de su belleza natural, lo que más lo atrajo de Nueva Zelanda fue lo que él percibe como un ambiente “sensato” y creyente en la ciencia.
Comparó ese enfoque con la respuesta estadounidense a la pandemia, destacando que en Nueva Zelanda se promovió la vacunación y una colaboración “cohesiva” hacia un objetivo común, algo que, según él, contribuyó a una forma de vida más tranquila y ordenada.
Una vida construida lejos de Hollywood
Aunque Estados Unidos y, en particular, California hayan sido parte importante de su vida con raíces en Malibu y Santa Barbara, Cameron decidió que Nueva Zelanda ofrecía el tipo de estabilidad y entorno que quería para su familia.
Vivir allí también ha estado ligado a su trabajo, las películas de Avatar se han filmado en buena parte allí, y en 2025 incluso se completó su ciudadanía neozelandesa tras años de residencia.
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