Laura Flores recuerda el doloroso momento en que perdió a su bebé a las 16 semanas de embarazo: “Este niño tenía que haber nacido”

La actriz recordó la pérdida de José María, el bebé que esperaba con José Ramón Diez, y contó cómo consiguió despedirse de él con una ceremonia religiosa.

Laura Flores contó esto en un podcast. | Especial
Ciudad de México /
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Laura Flores abrió una de las heridas más profundas de su vida. Durante una conversación con Melo Montoya, la actriz recordó la pérdida de José María, el bebé que esperaba con su entonces pareja, el ingeniero José Ramón Diez

La actriz de Piel de otoño relató cómo enfrentó este amargo momento luego de que Melo cuestionó: "¿Cómo se enfrenta la pérdida de un hijo que nunca nació?".

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¿Qué le pasó al bebé de Laura Flores?

La actriz tenía 16 semanas de embarazo cuando José María murió en su vientre. Aquella pérdida, confesó, se convirtió en uno de los golpes más fuertes que ha recibido: “Es muy difícil”.

Después, un estudio de cromosomas reveló que el bebé era un niño y que tenía síndrome de Down

Explicó que hoy puede comprender aquella situación de una manera diferente, pero que en ese momento no encontraba consuelo: “No te importa lo que diga la ciencia, este niño tenía que haber nacido”.

Foto: Especial

¿Por qué lo llamó José María?

Cuando perdió al bebé, Laura todavía no sabía si era niño o niña, por eso decidió ponerle José María, un nombre que después confirmó que correspondía al sexo del pequeño.

Pero la actriz no quiso que la despedida terminara con el procedimiento médico: pidió conservar los restos, que se encontraban en un pequeño frasco con formol, pues no quería que fueran desechados.

Y rememoró con crudeza el momento en que decidió verlo: “Lo pedí y lo vi, el feto desmembrado”.

¿Cómo fue el bautizo después de morir?

Ante aquella pérdida, Flores buscó una manera de despedirse. Junto con Ramón, el padre del bebé, acudió con el sacerdote Agapito Sánchez Preciado, quien era jefe de la Parroquia Francesa, para pedir una ceremonia religiosa.

“Le pedí al padre Sánchez, junto con Ramón, si le podíamos dar una ceremonia de bautizo post mortem y los santos óleos”, relató.

El recuerdo también quedó ligado a una circunstancia particular: “Cualquiera podría pensar que me practiqué un aborto porque no hubo un acta de defunción”.

Pero la Iglesia permitió la ceremonia debido a que existía constancia médica: “Está en todos los archivos médicos que este niño perdió la vida en el útero”.

hc

  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.

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