Friends es una de las series más famosas de la historia que, hasta el día de hoy, sigue dando de qué hablar. Aunque la muerte de Matthew Perry acercó recientemente a las nuevas generaciones a esta producción de los 90, que vuelve a ser tendencia por razones mucho más oscuras. Mientras el elenco se había limitado a hablar sobre la nostalgia del rodaje, Lisa Kudrow, quien dio vida a Phoebe Buffay, rompió el silencio sobre la realidad que se vivía tras bambalinas.
En una reciente entrevista con The Times, la actriz describió un ambiente “brutal y hostil”, exponiendo cómo los guionistas de la serie mantenían una conducta inapropiada y cargada de tintes sexuales, especialmente hacia las protagonistas femeninas.
"Fantasías sexuales" y maltrato verbal: La verdad de los guionistas
En su conversación con el medio inglés, Kudrow detalló que el equipo de escritores, conformado en su mayoría por hombres, no ocultaba su desprecio cuando las actrices cometían algún error. La presión de grabar frente a 400 personas en vivo intensificaba la toxicidad de los creativos.
"Definitivamente había cosas malas sucediendo detrás de escena", confesó Kudrow. "Si estropeaste una de las líneas de estos escritores... podrían decir: '¿No puede leer la puta perra? Ni siquiera lo está intentando. Ella jodió mi línea'".
Sin embargo, las revelaciones más perturbadoras se centran en las madrugadas de trabajo en la sala de escritores. Kudrow mencionó que los guionistas solían quedarse hasta tarde discutiendo abiertamente sus fantasías sexuales sobre Jennifer Aniston y Courteney Cox. Ante esta situación, la actriz adoptó una postura de autodefensa:
"Di lo que te gusta de mí a mis espaldas porque entonces no importa", pensaba en aquel entonces para poder continuar con su trabajo.
El antecedente legal: Un historial de acoso en la producción
Las declaraciones de Lisa Kudrow no son un hecho aislado, sino que han traído de vuelta un polémico caso legal de 1999. En aquel año, la asistente Amaani Lyle demandó a los guionistas de la serie por acoso sexual y racial, alegando comportamientos y comentarios muy similares a los descritos por la actriz.
En aquel momento, el caso marcó un precedente indignante en la industria: el Tribunal Supremo de California falló en contra de Lyle. El argumento legal fue que ese lenguaje crudo y sexualizado era "una parte necesaria" del proceso creativo para escribir la serie. Hoy, las palabras de Kudrow confirman que, detrás de las risas y el café en Central Perk, el elenco femenino enfrentó una batalla constante contra la misoginia en su propio lugar de trabajo.