A solo un día del estreno mundial de la esperada secuela de El diablo viste a la moda, la expectativa está en su punto más alto. Tras dos décadas de espera, el regreso de Miranda Priestly al universo de la moda y la tecnología es inminente. Sin embargo, lo que hoy ocupa los titulares no es solo la trama, sino la revelación de la audaz estrategia que Meryl Streep utilizó para asegurar su participación.
Durante la gira de medios internacional, la estrella confesó que su regreso no fue un "sí" inmediato. Por el contrario, la actriz utilizó su posición de poder y su disposición al retiro para negociar un contrato histórico.
Condiciones de Meryl Streep para regresar la secuela
En una entrevista para el programa Today, la ganadora del Oscar reveló que, tras leer el guion y saber que la película sería un éxito rotundo, rechazó la oferta inicial de la producción. Su objetivo era claro: recibir un pago que reflejara su valor real en el proyecto.
"Me llamaron, me hicieron una oferta y dije: 'No, no lo voy a hacer'. Quería ver si duplicaban mi propuesta, y lo hicieron de inmediato, dijeron: 'Claro'", confesó la actriz ante la presentadora Jenna Bush Hager.
Meryl Streep reflexionó sobre cómo le tomó décadas entender que podía exigir lo que merecía sin miedo a las consecuencias. A sus 76 años (recordando que en la producción de la primera cinta tenía 56), la actriz dejó claro que su permanencia en el cine es por elección y no por necesidad.
"Estaba segura de que me necesitaban. Y lo quería, pero si no aceptaban mis condiciones, estaba bien. Estaba lista para retirarme", sentenció.
Esta postura firme obligó a los estudios a ceder ante sus peticiones económicas, confirmando que hoy, más que nunca, Miranda Priestly tiene el control total, tanto en la ficción como en la realidad de las negociaciones de Hollywood.