Olivia Rodrigo ha sido acusada de sexualizar a las niñas e infancias en su presentación en el evento de Spotify en Barcelona, tras aparecer vestida con un babydoll lavanda floreado, bloomers y botas hasta la rodilla, lo que desató la polémica en redes sociales.
La cantante estrenó recientemente su nuevo álbum Drop Dead, el cual estuvo rodeado de críticas varias, pero la más viral fue la que mencionaba su atuendo de apariencia 'infantil' en la portada, pues la cantante portaba un vestido rosado, calcetas blancas y tacones altos.
¿Por qué esto fue una polémica?
Desde sus inicios Olivia adoptó una estética juvenil, que tomaba referencias de géneros de los 2000`s como el pop punk y pop rock, algo más adolescente que abordaba la female rage, la tristeza o el despecho.
Sin embargo, tras el lanzamiento de su nuevo álbum, las críticas tanto de fanáticos como de haters han coincidido en que su vestuario fue no solo inapropiado sino sexualizante, y que es preocupante que una artista tan exitosa se muestra de esa forma públicamente.
Ante las acusaciones, Olivia Rodrigo habló en el podcast popcast de The New York Times expresando su incomodidad ante la situación, pues en ocasiones pasadas se ha presentado en ropa diminuta y brillante pero no fue considerada inapropiada, ya que no fue catalogada como infantil.
"Realmente muestra cómo normalizamos ciertas ideas en nuestra cultura", explicó sobre cómo las niñas crecen escuchando ideas sobre su cuerpo y su manera de vestir: "No uses eso porque un hombre va a sexualizar tu cuerpo y será tu culpa. No deberías ser responsable de que algún hombre te sexualice de una forma que nunca fue tu intención", comentó.
Además, Olivia también enfatizó que su estética actual está inspirada en el movimiento kinderwhore de los años 90, perteneciente a la cultura grunge y riot grrrl inspirado por figuras como Courtney Love y Kathleen Hanna a quienes nombró como sus heroínas.
Esta corriente era más que un vestuario infantil, representaba una posición en contra de la violencia sexual hacia las niñas, utilizando babydolls, mallas rotas, maquillaje y peinados desprolijos y moños grandes, además de música estridente y cruda.
En redes sociales la polémica alrededor de Olivia Rodrigo no ha parado de crecer a pesar de sus recientes declaraciones, pues algunos comentan que su representación del kinderwhore es alejada y no cumple el propósito, por otro lado, sus defensores declaran que su estilo no tiene que ser idéntico mientras el mensaje sea el mismo.
M.R.