La comedia irreverente no siempre es fácil de sostener. Requiere ritmo, timing y la capacidad de caminar constantemente sobre la línea que separa lo provocador de lo simplemente ofensivo. En la segunda temporada de Ted, el actor Max Burkholder vuelve a enfrentarse a ese equilibrio interpretando a John Bennett en su adolescencia, el mejor amigo humano de un oso de peluche políticamente incorrecto creado por Seth MacFarlane.
Para Burkholder, la clave de este tipo de humor está en no perder de vista el objetivo principal: hacer reír.
“No sé si funcione como un reflejo de los dobles estándares de la sociedad, pero diría que Seth MacFarlane tiene un historial bastante sólido haciendo comedia que puede ser inapropiada, y aun así funciona —explicó el actor—. Si empiezas a pensar demasiado en si es inapropiado o políticamente incorrecto, se pierde un poco el punto”.
La serie funciona como una especie de precuela de las películas protagonizadas por Mark Wahlberg, en las que el público conoció al personaje en su versión adulta:
“La primera vez que vemos a este personaje en la pantalla grande es con Mark Wahlberg interpretándolo”, señaló Burkholder.
El actor explicó que su proceso para construir al joven John no fue muy distinto al de cualquier otro papel, “intento entender quién es el personaje”.
Ese reto actoral tiene un componente técnico poco visible para el público, a diferencia de otras producciones con efectos visuales, en el set ni siquiera hay un objeto de referencia que represente al personaje animado: “No hay ni siquiera una pantalla verde, es completamente espacio vacío; no hay oso de peluche, no hay nada, ni siquiera una pelota de tenis para mirar la mayor parte del tiempo. Al principio es un poco difícil, después de dos temporadas terminas acostumbrándote”.
Detrás de ese universo irreverente está la mente creativa de MacFarlane, responsable también de series como Family Guy. Para Burkholder, trabajar con él es una experiencia tan estimulante como caótica.
“De Seth es más difícil aprender porque los genios suelen ser malos maestros. Está haciendo tantas cosas al mismo tiempo que, si además tuviera que explicarme cómo funciona su mente, probablemente le explotaría el cerebro”, compartió Max.
Aun así, el actor reconoce que la serie también explora, desde el humor, temas universales como crecer, equivocarse y construir la identidad: “Crecer consiste en cometer errores”, dijo, recordando una frase del personaje de su madre en la serie: “Cometan todos los errores que quieran”.
Eso sí, el actor advierte que su personaje no es precisamente un modelo a seguir, “hay cosas que me gustan de él: es cariñoso y leal. Pero me quiero pensar que esas cualidades ya las tenía y que no necesitaba aprenderlas de este idiota degenerado de 18 años”.
Entre chistes incómodos, bromas que rozan lo políticamente incorrecto y una amistad improbable entre humano y peluche, la segunda temporada de Ted demuestra que cuando la comedia funciona, la irreverencia puede ser también una forma muy efectiva de contar historias. La serie llegó el 6 de marzo con su segunda entrega a la plataforma de Universal+.
MGR