El momento que encendió la chispa musical de DJ Bones ocurrió durante la secundaria y en casa, viendo a su papá, dedicado a la industria del entretenimiento, con sus vinilos y unas tornamesas Technics 1200.
Aquello le despertó una curiosidad que, más de una década después, lo tiene convertido en uno de los DJs mexicanos en ascenso: ha recorrido varios países, realiza más de cien shows al año y acompaña las presentaciones de Tito Double P.
“Todo empieza a raíz de mis papás, porque ambos se dedican al entretenimiento. Vi a mi papá de chiquito con los viniles, con las Technics 1200, y desde ahí empecé”, rememora en entrevista con MILENIO.
Del gusto por la música a una profesión
Desde su arranque, Bones fue consciente de que en la música, si se quiere destacar, hay que "moverse más, a trabajar más" y tomarse cada presentación como una oportunidad única. De ahí su decisión de estudiar la licenciatura de Music Business en SAE México.
En su camino, encontró que la noche mexicana cambió a un ritmo vertiginoso: el público se volvió más exigente, acostumbrado a producciones más grandes, mejores experiencias y DJs que, además de seleccionar música, entienden cómo construir un espectáculo.
Por eso, considera que una buena noche no se mide únicamente por lo que ocurre detrás de la cabina: “El punto de hacer que todo mundo se la pase bien: el DJ, el club y el público”.
Ese entendimiento coincidió con una transformación mayor: el DJ dejó de ser solamente el que musicaliza una fiesta y se convirtió en una figura que crea contenido y genera comunidad.
Consciente del peso de las plataformas digitales en la solidificación de un proyecto, Bones se rodeó de personas creativas para ampliar el escaparate de lo que estaba haciendo.
Pero, frente a las modas, decidió no perseguirlas: “Hay que ser fiel a algo real, a tu proyecto, a ti mismo, a lo que quieres comunicar”.
El reguetón tumbado como punto de quiebre
Entre el reguetón y el crecimiento de los corridos tumbados, el músico capitalino encontró una combinación donde se reconoció mejor como artista.
“De hace un año para acá me pude identificar más en el reguetón tumbado, que casi no hay”, explica.
De ahí que define su identidad sonora como una conexión entre el ambiente de club con la corriente mexicana tumbada y cadenciosa, que gracias a referentes como Peso Pluma, Natanael Cano, El Bogueto y El Malilla ya dejó de ser un fenómeno local para ser parte de la conversación global.
La relación con Tito Double P fue determinante: Bones se convirtió en su DJ y comenzó a presentarse ante públicos más amplios y diversos. Como le ocurrió en San Diego, cuando abrió un concierto del intérprete de El Lokeron ante una multitud que lo desconocía.
“La gente no me conocía, iba en cero con mi propuesta, y literal terminé al 100 por ciento, la gente grabándome y gritándome”, recuerda.
En retrospectiva, dice que esa noche funcionó como una prueba: si podía enganchar a un público que no había ido a verlo, había posibilidades de construir algo más.
De la noche mexicana al mundo
Entre los siguientes pasos de DJ Bones está afianzar su proyecto en Estados Unidos. Un interés internacional que no es casual. Su mezcla cae en un momento donde la música mexicana atraviesa fronteras.
Esto, según entiende, porque la manera de consumir música cambió: las plataformas multiplicaron el alcance y los géneros comenzaron a cruzarse. "Todo siempre se tiene que estar moviendo", dice.
Pero sabe que el salto internacional no depende únicamente de sumar ciudades, también implica ampliar su trabajo: "Quiero tener más colaboraciones, más discografía, ser más reconocido, tener más presencia".
Al cierre de la conversación con MILENIO, confiesa que sus padres, que fueron testigos del comienzo, están "sorprendidos y orgullosos", especialmente porque ha conseguido mantenerse enfocado:
“Me he mantenido tranquilo, no he perdido la cabeza porque quiero llevar esto a otro nivel”.
hc