Celeste Sanazi, el lado más humano de una artista: “La vulnerabilidad es un superpoder que tiene mala fama”

Entrevista

La cantante y actriz argentina habla con MILENIO sobre sensibilidad, ansiedad, perseverancia y la libertad de construir su propio camino entre la música y la actuación.

Celeste ha llevado un año agitado entre la música y la actuación. | Cortesía
Ciudad de México /
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Ser artista, dice Celeste Sanazi, no termina cuando baja del escenario o abandona un set de filmación, es una forma de vida: de observar, escuchar, ensayar, insistir y, al final, aprender a convivir con una "ansiedad" que no desaparece luego de que los sueños empiezan a cumplirse.

La cantante y actriz argentina, ahora radicada en Ciudad de México, se presenta con MILENIO no como alguien que 'ya lo consiguió', sino como quien ve cada logro como un escalón.

Estoy aprendiendo a disfrutar el proceso porque me doy cuenta que hay cosas que se fueron logrando y que igual la ansiedad es la misma, la necesidad de conseguir objetivos es lo mismo”, reflexiona.

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La niña que convirtió el juego en una pasión

La relación de Sanazi con el arte se encendió aproximadamente a los cuatro años, cuando tomaba la ropa y maquillaje de su mamá para montar espectáculos caseros.

“La pregunta sería cuándo parecí un humano normal, porque desde chiquita estaba con la chispa”, bromea. 

Desde entonces, su progenitora la empezó a llevar a clases y muestras de teatro, con la duda rondando si debía estudiar “otra cosa”. 

“Obvio es una carrera compleja, pero el que quiere, lo consigue”, afirma.

A la expectativa familiar se sumaron otro tipo de obstáculos. Por ejemplo: a temprana edad le detectaron nódulos en las cuerdas vocales

Para hacerlo peor, un día un profesor le dijo que “nunca” podría cantar debido a esa condición. Pero Celeste, imbatible, tras concluir una larga rehabilitación consiguió un papel en un musical importante.

Rememorando esa época de tensión, hoy valora su voz, a la que define con un color "reconocible", le han dicho sus seguidores: “Eso es un sello que importa más allá del género o la producción”.

“Obvio es una carrera compleja, pero el que quiere, lo consigue”. | Foto: Cortesía

Entre cantar y actuar

Con un 2026 donde ha conquistado proyectos desde todos sus frentes, Sanazi se reconoce como “una aguerrida que golpea puertas, que busca, que está intentando todo el tiempo”.

Una prosperidad que confirma su rechazo a la idea de decidir entre sus dos disciplinas: “Ojalá no tenga que elegir jamás en mi vida” sobre cantar o actuar.

Aunque existe una diferencia importante en ellas: como actriz depende de los proyectos de otros, y desde la música construye un universo propio.   

Dicha independencia implica aprender a habitar un contexto que a veces la agota; habla de vivir con “un sistema nervioso muy acelerado, con mucha ansiedad”, pero no idealiza otras épocas, pues, como creativos, es una constante el estar echados pa' delante.

Creo que cansa más la resistencia que el esfuerzo”, sentencia. 

“Si perdiera mi sensibilidad estaría saboteándome”

Una idea que incide en su manera de entender el arte es la defensa de eso que mayormente se intenta ocultar: la sensibilidad.

La vulnerabilidad es un superpoder que tiene mala fama”, afirma, pues cree que durante mucho tiempo se enseñó a las personas a bloquear emociones "para encajar", cuando tales herramientas pueden convertirse en un motor; una fuente de creación.
“Creo que el artista que no es sensible o vulnerable se está tapando canales creativos. Si perdiera mi sensibilidad estaría saboteándome”, agrega.

Algo que refleja en su música. Por ejemplo, su reciente canción, Puro Teatro, reinterpretación del clásico inmortalizado por La Lupe, se acerca al desamor desde su visión como actriz. 

El tema forma parte del disco El que quiera, Celeste…, donde explora distintas emociones, sonidos y referencias latinas; en su versión, refrescada con bandoneón, contrabajo, piano, percusión latina y saxofón tenor, se consigue un paisaje cercano al tango y a una película de época. 

De ahí que Sanazi no intenta competir con la original, sino apropiarse de ese himno desde su sensibilidad: “Yo, que soy actriz, entendí perfectamente lo que significa ver una actuación mal hecha con forma de amor”.

Insistir, persistir y no corromperse

Su siguiente canción será Mi plan, donde habla de valores y aquello que no quiere perder durante el camino, incluso cuando el entorno ocasionalmente intenta "empujar a ceder o guardar silencio".

Por eso reafirma que alcanzar una meta sacrificando su identidad sería contradictorio: “Andar intentando conseguir algo con el alma medio renga me parece un despropósito”.

Siguiendo ese hilo, la talentosa, con más de 87 mil oyentes mensuales en Spotify, insiste en un concepto: persistir. 

Lo más complejo de un artista es eso”, dice, porque después de un momento de suerte o de exposición viene una duda difícil: “¿y luego qué?”.

Expone que su definición de éxito cambió al paso del tiempo: de niña lo asociaba con permanecer en una serie o un musical; hoy lo encuentra en “tener buenos amigos, ser buena persona, verme rodeada por gente que vale la pena y que no me corrompí por mis sueños”.

El siguiente paso de Celeste Sanazi ya se construye: tras Mi plan, llegará El rey de la soledad, ambas vinculadas al álbum que planea lanzar en octubre, y de ahí concretar un show para sus miles de fans —más de 258 mil en Instagram y 257 mil en TikTok.

Pero mientras eso sucede, sigue edificando bases “lo más sólidas posibles” para que, cuando llegue el “saltito cuántico”, esté preparada para sostenerlo.


hc

  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.

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