En la antesala de una nueva celebración musical, el organizador siente expectación y nerviosismo, algo natural en un evento de esta magnitud, que en esta ocasión incluye a talentos como los DJs y productores israelíes Adam Ten y Mita Gami, así como al referente alemán del house Ben Böhmer.
“El público tapatío es muy exigente, por eso es difícil pasar cierta barrera de duración. Akamba ha sido de los pocos que ha logrado una sexta edición a pesar de haber cruzado la pandemia y otras complicaciones de la región”, resalta Verástegui en entrevista con MILENIO.
Lo más importante de Akamba: la experiencia
A su sexta edición, Akamba llega con el respaldo de la marca Cuervo Tradicional, en sintonía con su sede: los campos de agave de José Cuervo, dentro del Paisaje Agavero, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
“El espacio en sí es uno de los principales protagonistas. Es un entorno natural que requiere cuidado y para el cual buscamos generar un impacto positivo”, apunta el director, al referirse a la estrategia de sostenibilidad que el festival implementa año con año.
Hablando de la sede, Carlos asegura que nunca han considerado mudarse para aumentar el aforo: “Lo queremos mantener en sus dimensiones actuales”.
“Todavía tenemos capacidad de recibir más gente, pero independientemente de eso, no buscamos más gente. Para nosotros, lo más importante es la experiencia”.
El director detalla que el disfrute de los asistentes no se limita a las propuestas de música electrónica, sino también a factores como evitar filas largas, facilitar la movilidad dentro y fuera del recinto, y garantizar buena visibilidad desde cualquier punto.
“No pensamos sacrificar la experiencia del asistente en favor de lo masivo —acentúa—. Cambiarnos sería perder esa magia”.
"Una realidad mágica"
Para Akamba, convertirse en el “festival boutique más importante de la región” implica una curaduría musical que, desde su primera edición en 2018, equilibra talentos emergentes y consolidados de la electrónica.
“Eso es algo de lo que estamos orgullosos”, afirma Verástegui, quien atribuye al público el crédito por esa construcción: “Cada año levantamos encuestas para saber qué gustó, qué no y a quién quieren ver. A partir de sus respuestas curamos el cartel; evidentemente no es posible tener a todos los que nos piden, pero lo intentamos”.
Este año, el talento nacional estará representado por Labibe, Francia Oropeza, Just Armas, Maria Nocheydia y Zombies in Miami.
Al cierre de la entrevista con MILENIO, el director subraya la experiencia integral de la celebración musical: destaca la posibilidad de escapar de la ciudad, “que normalmente es hostil”, y adentrarse en los campos de agave para, durante unas horas, disfrutar de “grandes actos musicales, comer delicioso, tener un gran circuito de arte y el mejor atardecer de tu vida de fondo”.
Akamba está listo para su edición 2026, donde todos sus elementos se combinan para construir —como lo describe Carlos— “una realidad mágica”.
hc