Mariana Mallol es una compositora, cantante y pedagoga musical especializada en infancias que tiene muchos años de trayectoria y que sigue disfrutando e investigando para dar un mensaje a las nuevas generaciones de la mejor manera.
Ahora, con su nuevo material Bailan, es que sigue promoviendo que los niños disfruten del juego y se alejen de las pantallas y los dispositivos móviles.
El reto de grabar música para las infancias
Con una gran sonrisa es que Mariana Mallol nos habla de lo que es su proyecto y cómo fue que comenzó todo.
“No sabía que me iba a dedicar a este camino; la respuesta me la dio justamente la interacción con los niños y las niñas. Encontré en ellos a un interlocutor y me fui dando cuenta de que si uno, como adulto disponible, se presenta con una propuesta clara y juguetona, ellos te devuelven cosas maravillosas”.
Asegurando que el tener un equipo de trabajo preparado en distintas disciplinas es clave para su proyecto.
“Buscamos que la gente que colabora tenga ese nivel de sensibilidad y conexión con las infancias. Todo está sumamente cuidado: desde los visuales, los títeres y el vestuario, hasta la música, que es fundamental”.
Agregando que el proceso de investigación para crear una canción cambia dependiendo de lo que se busca de la misma:
“En la pandemia, por ejemplo, tocamos temas que a veces no eran tan agradables y buscamos la manera de compartirlos con las infancias desde el lugar del adulto que acompaña y contiene. Te vas metiendo en los temas e investigando, sobre todo en cosas con las que uno conecta, porque creo firmemente en que te tiene que gustar primero a ti; uno tiene que estar contento con lo que ofrece. Después nos juntamos con el equipo, planteamos el escenario que queremos compartir y cada quien va aportando desde su propia experiencia”.
Dejar la adultocracia para entender las infancias
Para Mariana, un punto clave para hablar de diversos temas con los niños es primero escucharlos a ellos.
“Ellos mismos te van indicando cuándo parar. Preguntan hasta que la información es suficiente y se detienen cuando ya no la necesitan. Como adulto, debes entender cómo, desde dónde y hasta dónde vas a compartir. No significa que no puedas tocar ciertos temas, simplemente hay que saber escuchar las marcas que ellos te ponen”.
Asimismo, busca que con su proyecto no solo los niños se alejen de las pantallas, también es para los padres.
“Intentamos ofrecer una propuesta de calidad desde la temática hasta la profundidad con la que hacemos las cosas, con canciones que conecten con sus intereses a través de textos muy pensados. Está enfocada en invitar a dejar las pantallas. La idea es: pon la música, aprende la canción, deja el dispositivo y baila con tus hijos o con tus alumnos”.
También, tras muchos años de carrera, habla del sentimiento de ver a niños que la seguían convertirse en adultos.
“Es una hermosura; me siento súper afortunada y muy agradecida. Cuando se acerca alguien que ya es adulto y me dice que cantaba mis canciones cuando tenía dos o tres años, lo siento como un gran premio. El otro día me encontré de casualidad con una amiga que no veía hace 26 años; traía a su hija a mi taller y me dijo: ‘Agradezco que hayas pasado por la vida de mi hija, ahora es artista’. Esas cosas son un apapacho al corazón y la gasolina de este proyecto”.
Asimismo, a pesar de la actualidad que se vive en la música, Mariana asegura que el en vivo nunca podrá ser reemplazable y que su apuesta seguirá siendo la conexión y el vínculo real.
“A pesar de las plataformas, sigo creyendo que el momento en vivo, el escuchar y ver a los músicos tocar frente a ti, es la verdadera oportunidad de inspirar tanto a las infancias como a los adultos. De hecho, los arreglos musicales de mis álbumes también le hablan al adulto a través de una gran riqueza de ritmos y timbres. Esta carrera te hace preguntarte un montón de cosas, te hace crecer y replantearte todo el tiempo. Por eso le sigo apostando al juego, a la música en vivo y al vínculo verdadero”.