Queen en Monterrey: a 45 años de una noche inolvidable en el Estadio Universitario

En octubre de 1981, cuando los grandes conciertos internacionales eran poco frecuentes en México, la banda reunió a una multitud estimada en 45 mil personas en el estadio de los Tigres, en una velada que marcó a toda una generación.

La expectativa por ver a Queen, las largas filas para conseguir boletos y la emoción por sus grandes éxitos fue algo excepcional. Especial
Monterrey, Nuevo León /
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El viernes 9 de octubre de 1981, mientras miles de regiomontanos se dirigían al Estadio Universitario, cuatro músicos británicos estaban por protagonizar uno de los acontecimientos más importantes en la historia musical de nuestra ciudad.

No era cualquier grupo. Eran Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon. Eran Queen. Y tampoco era cualquier Monterrey.

Hablamos de una ciudad donde los grandes conciertos internacionales eran prácticamente una fantasía. Una época en la que conseguir un disco importado significaba recorrer tiendas especializadas, escuchar la radio era nuestra principal conexión con el mundo y enterarse de que una banda de semejante tamaño vendría a tocar parecía una noticia demasiado buena para ser cierta. Pero ocurrió.

Aquella noche, hace 45 años, Queen se presentó ante una multitud estimada en 45 mil personas en el estadio de los Tigres. Y lo que sucedió fue mucho más que un concierto. Fue el encuentro de una generación con algo que hasta entonces solamente conocía a través de sus discos.

La visita formaba parte de la etapa latinoamericana de la gira de The game, álbum publicado en 1980 que había llevado al grupo a una popularidad extraordinaria gracias a canciones como “Another one bites the dust” y “Crazy little thing called love”.

México, sin embargo, no estaba preparado para recibir una producción de esa magnitud. Después del Festival de Avándaro de 1971, los grandes espectáculos de rock habían enfrentado enormes restricciones. Mientras Estados Unidos y Europa disfrutaban de giras monumentales, nuestro país permanecía prácticamente fuera del circuito internacional. Por eso resultaba tan extraordinario que Queen llegara precisamente a Monterrey.

La expectación comenzó semanas antes. La radio anunciaba el acontecimiento y los jóvenes buscaban boletos con una mezcla de entusiasmo e incredulidad. Los testimonios de quienes estuvieron ahí hablan de localidades generales de 100 pesos y otras de 200, 250, 300 y hasta 350 pesos de aquella época, dependiendo de la zona y de la versión de los asistentes. Incluso conseguir una entrada representaba una aventura.

Hay recuerdos de largas filas en centros comerciales como Astra y de anuncios transmitidos por Radio Kono. No existían las plataformas digitales, las preventas por aplicaciones ni los códigos electrónicos. Había que salir, buscar, preguntar y esperar. Durante los días anteriores, el personal técnico descargó e instaló toneladas de equipo de sonido e iluminación. Algunos estudiantes universitarios se acercaban para comprobar que aquello era verdadero. Circulaba incluso el rumor de que quienes llegarían eran imitadores de Queen. Así de increíble parecía la noticia.

El concierto estaba anunciado para las 21:00. Horas antes, los alrededores del Universitario ya eran un hervidero de jóvenes.

La organización tuvo problemas desde el ingreso. Hubo empujones, desorden en los accesos y dificultades para controlar a una multitud poco acostumbrada a espectáculos de semejante convocatoria. Una vez dentro, muchos asistentes abandonaron sus lugares en las gradas para intentar llegar hasta la cancha. Y entonces comenzó la música.

Queen abrió con una versión acelerada de “We will rock you”. El sonido de Brian May, la batería de Roger Taylor, el bajo de John Deacon y aquella voz monumental de Freddie Mercury se apoderaron del estadio. Siguieron “Let me entertain you”, “Play the game”, “Somebody to love” y “Killer queen”. Monterrey estaba escuchando en vivo canciones que hasta ese momento pertenecían al territorio de los acetatos y las estaciones de radio.

Hay un detalle extraordinario de aquella presentación: durante “Now I’m here”, Queen dejó escuchar un pequeño fragmento de “Under pressure”, cuando la canción, grabada junto a David Bowie, todavía no había sido lanzada oficialmente como sencillo. Es decir, aquella multitud escuchó un adelanto de lo que terminaría convirtiéndose en otro clásico de la banda. También sonaron “Love of my life”, “Fat bottomed girls”, “Bohemian rhapsody”, “Tie your mother down” y “Another one bites the dust”.

Pero detrás de aquella exhibición musical existía otra historia. La visita estuvo rodeada de dificultades logísticas. Los archivos especializados de Queen documentan complicaciones migratorias para ingresar al personal técnico a México, además de un trato deficiente hacia la banda y su equipo de trabajo. Los problemas no terminaron ahí. Las crónicas locales recuerdan que durante el desalojo, una de las rampas utilizadas por el público sufrió daños y se reportaron personas lesionadas. Afortunadamente, los testimonios publicados no describen consecuencias fatales.

También se han relatado lanzamientos de objetos hacia el escenario, aunque las versiones de los asistentes no coinciden sobre la magnitud de estos incidentes.

Lo cierto es que la presentación del día siguiente, contemplada también para Monterrey, terminó cancelándose.

Queen no volvería a presentarse en nuestra ciudad.




nrm

  • Carlos Garza
  • Productor, creador de contenidos y locutor con 35 años al aire. Desde 1990 ha dado voz a innumerables entrevistas con artistas internacionales y ha impulsado proyectos de radio en México y Estados Unidos. Su trayectoria combina experiencia, técnica y una inquebrantable pasión por la comunicación.

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