Nicolás Défossé y Juan Carlos Rulfo retratan pueblos marginados en Ambulante

Una comunidad de Chiapas que expulsó al ayuntamiento y un pueblo de Oaxaca explica su propia cosmovisión

“Un lugar más grande” , uno de los documentales presentes en el festival 'Ambulante' | Especial
Ciudad de México /

Cineastas como Nicolás Défossé y Juan Carlos Rulfo cuestionan el poder del cine con sus respectivos documentales “Un lugar más grande” y “Binnizá, los seres de las nubes”, grabados en comunidades de Chihuahua y en Oaxaca, donde retratan comunidades que guardan tantas diferencias como similitudes.

En la actual gira de Ambulante los directores exhiben sus trabajos, cada uno con un enfoque y estilo narrativo distinto pero que los une el interés por abrir la puerta para conocer otros universos de gente común que tiene mucho que decir donde se le da lugar no solo el sacrificio por la defensa de su territorio, sino también a la alegría de conservar y celebrar su cultura.

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Un lugar más grande

Nicolás Défossé cuenta la historia del pueblo de Tila, Chiapas, muestra su lucha en un conflicto que data desde la época de la revolución, en los últimos años expulsaron al ayuntamiento municipal, la policía y los partidos políticos de la zona.

El cineasta francés radica en San Cristóbal de las Casas desde hace más de 20 años, ha colaborado constantemente con las comunidades de Chiapas a través de su casa productora y escuela de cine documental, además de asociaciones civiles.

“Por muchos años di capacitaciones y talleres que me permitieron descubrir la realidad de las comunidades autónomas en Chiapas”, compartió su conexión con los habitantes de la zona retratada en “Un lugar más grande”.

Durante la difusión de su aclamado documental “¡Viva México!” (2009) fue que acudió a Tila por primera vez en 2013, le propusieron hacer un documental didáctico sobre su conflicto de tierra entre el ejido y el estado de Chiapas que escaló hasta la Suprema Corte de Justicia, Nicolás se enfocó en entender la batalla jurídica que llevan desde décadas atrás.

“Después de que expulsaron al ayuntamiento y policía en diciembre del 2015 por agravios de corrupción e injusticias, me invitaron al primer aniversario de su proceso de autogobierno, hice un reportaje de su festejo por resistir la presión del gobierno”, narró.

La autogestión lograda por la comunidad de Tila que iba desde la recolección de basura hasta la impartición de justicia y seguridad, hizo que Nicolás les propusiera hacer otro documental ahora: “de largo aliento y que tomara su tiempo de retratar su proceso por la complejidad que implica”.

El documental de casi dos horas pertenece al subgénero de cine directo, donde no hay un protagonista en particular ni intervenciones como entrevistas.

“Me conecté mucho con el cine directo, que no está muy de moda porque es de observación entonces no hay entrevistas ni voz en off explicativa, son rodajes largos para estar en situación”, describió.

“Un lugar más grande” | Especial


Dedicó cinco años a la filmación, de 2017 a 2021 grabando periodos de 15 días con intervalos de meses, sin guion previo pero con investigación constante, la postproducción duró tres años adicionales.

“No son películas objetivas porque no existen las películas objetivas, pero pueden ser justas si te tomas el tiempo suficiente para entender las dinámicas y lograr plasmar algo que sí corresponda a lo que uno observa”, citó al recién fallecido Frederick Wiseman, pilar del Cine Directo.

“Me pareció un desafío interesante que la película no se estructurara a raíz de seguir a uno o dos personajes sino que tratara de rescatar una dinámica colectiva donde cualquier persona en cualquier momento se pueda volver protagonista, porque precisamente están en un proceso que busca más democracia directa donde todos puedan participar”, justificó.

Le era coherente que el personaje principal sea toda la comunidad en general, aunque aclaró que el foco que se le da a algunas personas permite construir líneas narrativas más personalizadas sin dejar la dimensión colectiva.

“A raíz de grabar situaciones que van ocurriendo a las que te tienes que acoplar, a veces ves a más unas personas que a otras o también porque algunas te llaman la atención no solo porque aporten a la película sino que te tocan como ser humano; por ejemplo, hay un joven que construye toros en el carnaval y luego sale en la primera vez que tienen que poner a alguien en la cárcel; los primeros años no lo habíamos visto y se volvió una evidencia en el marco de las actividades colectivas”, recordó.

En 2024 grupos paramilitares asesinaron a dos personas que participaron en la película a quienes está dedicado el filme, un reflejo de la violencia a la que Tila continúa sobreviviendo.

“Era importante hacer esta dedicatoria para que el espectador se diera cuenta que este clima de amenazas de paramilitares, el gobierno y narcotraficantes no son de manera abstracta, sí hay personas que mueren a raíz de este tipo de movimientos”, declaró.

Antes de los asesinatos que ocasionaron un intento de respuesta violenta de una parte del ejido, fueron 8 años en los que lograron mantener al margen al narco y al gobierno, periodo en el que se realizó la grabación del documental y ahora forma parte de la memoria de la comunidad por haber logrado su autogestión.

“El público solo sabe de estos lugares cuando hay muertos o enfrentamientos, pero no se ve todo lo que diario sucede en este trabajo, por eso era importante mostrar esta dimensión sin idealizarla, también mostrar fragilidad y dificultades para que no se vuelva propaganda, sino que cualquier persona pueda conectarse a nivel humano”, compartió Défossé.

Binnizá, los seres de las nubes

Juan Carlos Rulfo confesó que no le gusta el cine documental convencional, en su lugar apuesta por un cine “extraño” con interacciones entre realidad, sueños y otras cosas que lo llevaron a construir “Binnizá, los seres de las nubes”, documental inspirado por la comunidad ubicada en el Istmo de Oaxaca y descrito por el cineasta como: “Dignidad sin embarrártela en la cara”.

“Creo que la gente siempre merece ser escuchada, cuando haces un documental tienes la responsabilidad de escuchar, se trata de mirarlo a los ojos, hacerles sentir confianza y que sientan que lo que están diciendo es importante, eso es diferente a decirle a la gente lo que tiene que decir al embarrarte de lo que es importante y uno considera que es la verdad del mundo”, explicó su frase inicial.

Al hacer el documental más profundo, entrando al corazón de las personas entrevistadas fue que el hijo del escritor Juan Rulfo descartó su idea inicial para embarcarse en el viaje de la comunidad Binnizá.

“Empezó como un proyecto sobre el arte, un homenaje al maestro Francisco Toledo y al estar en esta región que es la cuna de su mirada nos dimos cuenta de que era más importante ver a la gente que vive ahorita, Toledo vivió en un universo que ya no está pero que dejó una manera de ver en sus obras y muchas de las personas que entrevisté estaban tratando de experimentar a su manera el universo que les tocó vivir”, narró el cineasta.
“Binnizá, los seres de las nubes” | Especial


En lugar de ir al pasado a averiguar lo que pensaba Francisco, optó por escuchar a las personas que le comenzaron a hablar de lo que conocían y veían. Juan Carlos no tenía preguntas en mente, sino que se dejó llevar por lo que los habitantes de Binnizá le compartían para ir encontrando el camino de la película.

“La vía terminó con su propia manera de ver el mundo porque yo quiero contagiarte de que tú quieras y puedas expresar la tuya propia, no hay una lectura de una única realidad, se trata de que tú puedas describir tu universo, como un Popol Vuh personal, una manera de encontrar tu origen y tu forma de desarrollarte para ver hacia dónde vas, en ese sentido estos personajes están construyendo su universo con sus pequeñas herramientas”, reiteró.

Ya sea haciendo arte con hierbas que convierten en papel para pintar o expresando lo que sienten usando su cuerpo y tierra, cada personaje del documental explica su cosmovisión.

“También Irma Pineda juntó experiencias para contar la historia de este mundo que está en un estado muy particular; eso nos sirve para preguntarnos qué pensarán las plantas, el lagarto que aparece y todos estos elementos que nos abrazan y han sido muy importantes en la cosmogonía del universo en la medida en que les haces caso, porque antes el sol, la luna y las estrellas eran los que mandaban en la vida, ahora nadie les hace caso, no hay tiempo para ver las estrellas”, comparó.

“El artista tiene por obligación escuchar y observar lo que pasa a su alrededor para poderlo expresar al mundo”, agregó.

Juan Carlos describe su obra como: “Una película muy accidentada”, que le dejó una gran enseñanza de los habitantes al tratar de ver lo que pasa cuando aparentemente no sucede nada pero sí lo hacía, solo que no estamos acostumbrados al ritmo de esos lugares.

“Llega un momento en el que la naturaleza te empieza a hablar y decir a gritos ‘aquí estoy’, ese cerro ahí estaba, ese lagarto ahí estaba también, no se mueve pero te está viendo, la montaña no se mueve pero le pasan muchas cosas”, describió.

“El mundo está ahí esperando a que sucedan las cosas y él tiene mucha más paciencia que sus seres y por eso está decepcionado de los seres que crearon porque son imperfectos y no acaban de entender el mundo en el que están”, citó los versos narrados en zapoteco por Irma en el filme.

La naturaleza es un personaje fundamental en el documental y el director señala que le estamos haciendo un gran daño no solo por contaminarla, sino desde el no mirarla. En “Binnizá, los seres de las nubes” también se ven a los habitantes defendiendo su territorio, como en un valle lleno de aerogeneradores comparados con el molino de Don Quijote.

“Te dicen que los sistemas aeróbicos son energía limpia pero si ves todo lo que está sucediendo abajo, no ves un bienestar para la comunidad, son tierras expropiadas, abandonadas, lagunas contaminadas, una zona de narcotráfico bastante violenta donde todo mundo te dice ‘cuidate porque te están viendo’, algo está sucediendo ahí y se siente”, comentó.“Cada comunidad tiene su propio universo y es muy importante crear una especie de epitafio personal de cada una, apenas estamos en el umbral de conocer las culturas de este país porque no lo conocemos realmente y ellos deberían contar sus historias”, concluyó.


  • Omar A. G. Pardavé
  • Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Marketing Digital, con estudios en arte, teatro y guionismo. Experiencia como editor audiovisual en noticieros de Milenio TV, actualmente reportero de entretenimiento en M2, principalmente Cine y Música.

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