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Patrick Schwarzenegger: “Mi padre nunca me dio consejos y yo no pregunté”

The New York Times

El actor de 31 años interpreta a Saxon, el hijo mayor de una pareja adinerada, en la tercera temporada de la premiada The White Lotus, aunque sigue en busca de su gran proyecto

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En el set de la tercera temporada de The White Lotus, que se rodó durante siete meses en hoteles de lujo de Bangkok y Koh Samui, Tailandia, el guionista y director Mike White tenía una nota que reiteraba al actor Patrick Schwarzenegger.

“No estás caminando lo suficientemente como un rico”, le gritaba White desde el otro lado de la terraza de la piscina. “Patrick, sé más como un rico”.

Schwarzenegger, de 31 años, contó esto —incorporando una impecable imitación de White— una mañana luminosa en una cafetería del vecindario de TriBeCa, en Manhattan. (Schwarzenegger se describe como un “adicto” al café. Su apodo en el set: Cold Brew). En persona, fue educado y formal.

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“Estoy agradecido todos los días por la vida que se me ha dado”, dijo mientras ponía sobre su cuchara yogurt con moras.
White consideró genuina esta candidez: “Patrick es simplemente alguien a quien le gusta la gente, y a la gente le gusta él”, dijo White en una llamada telefónica a principios de esa semana. “Es un actor sincero, pero no es complicado en cómo se presenta a sí mismo”.

Schwarzenegger había venido a la ciudad para hacer unos días de prensa para The White Lotus, su proyecto de más alto perfil hasta la fecha. Interpreta a Saxon, el hijo mayor de una pareja adinerada de Carolina del Norte (Parker Posey y Jason Isaacs). Saxon es un hermano engreído de las finanzas y sus pasatiempos preferidos son los batidos, la pornografía y las observaciones sobre la vida sexual de sus hermanos.

“Es muy sexi”, le dice a su hermano (Sam Nivola), refiriéndose a su hermana (Sarah Catherine Hook). “Pero creo que es muy posible que sea virgen”.
En su papel de joven acaudalado, Patrick comparte créditos con Parker Posey y Jason Isaacs

Golden Boy

Schwarzenegger, que brillaba bajo la iluminación del café, suele interpretar a hombres jóvenes que se creen superiores. Su personaje en Gen V, la serie de Amazon que acompaña a The Boys y que sucede en una universidad, se llama de hecho Golden Boy.

El casting no es complicado: Schwarzenegger tiene los ojos separados, el pelo color miel y da la impresión de que pertenece al lujo. Ese porte garantiza un currículum lleno de deportistas y chicos guapos. Pero en sus mejores trabajos —Gen V, la serie limitada de HBO La escalera y ahora The White Lotus— es capaz de ponerse en la piel hidratada de esos jóvenes, mostrando algo más oscuro y más herido.

“Tiene esa cualidad como de Tom Cruise en la que es muy alegre, pero en el fondo hay ira”, dijo White sobre el personaje de Schwarzenegger en la pantalla.

A primera vista, Schwarzenegger y Saxon se parecen. Ambos se unieron a fraternidades en la universidad. Ambos estudiaron ciencias empresariales. Ninguno de los dos escatima cuando es día de ejercitar los brazos. Incluso en su tiempo libre, Schwarzenegger no camina precisamente de una manera como “pobre”.

Patrick es el hijo mayor de Arnold Schwarzenegger y Maria Shriver, lo que significa que desciende tanto de la realeza de Hollywood como de la política. (Los padres de Shriver fueron Eunice Kennedy y Sargent Shriver.) No niega su buena suerte ni las ventajas que conlleva.

“Tendrías que estar totalmente loco para no entender el privilegio”, dijo. Está encantado de prestarle algo de eso a Saxon, pero se apresura a enumerar las diferencias entre ambos, que identificó como “sus niveles de vulnerabilidad, sus relaciones, lo que valora en la vida”. (También señaló que tienen gustos distintos en cuanto a trajes de baño).

Sus colegas señalan otras diferencias. Posey, su compañera de reparto, dijo que tenía mucha gracia, mucha madurez. Era, dijo, un joven muy agradable. (“Mi niño perfecto”, dijo, con el acento que el Lorazepam infunde en su personaje).

White dijo: “Tiene un poco la onda de esos bros de gimnasio, pero es una persona muy amable”. Esta amabilidad fue evidente durante la entrevista y después, cuando me envió una nota de agradecimiento. “Sigue haciendo un gran trabajo”, escribió animándome.

Descendiente de la realeza

Como muchos niños con padres en la industria, Schwarzenegger pasó gran parte de su infancia en el set, haciendo la tarea en el camerino móvil de su padre, preparando sándwiches de mantequilla de cacahuate en el cáterin. Quería ser actor porque eso era lo que hacía su padre. También hizo obras de teatro en la escuela y le encantó la experiencia, dijo, de “intentar totalmente ser otra persona”.

Eso fue una sorpresa. ¿Por qué ser alguien más que Patrick? Lo pensó un rato. “Es raro”, dijo. “Me encanta mi vida. Pero sí, es divertido interpretar a otra persona”.

Mientras estudiaba su especialización secundaria en artes cinematográficas en la Universidad del Sur de California (su padre lo presionó para que su especialización principal fuera de ciencias empresariales) y en un estudio externo, Schwarzenegger empezó a conseguir papeles: un video de Ariana Grande, un episodio de Scream Queens, una comedia romántica llamada Stuck in Love. Durante el confinamiento de la pandemia, cuando se paralizaron las producciones en casi todas partes, decidió buscar papeles más desafiantes, papeles que eran, dijo, “más dramáticos y profundos”. Pronto lo contrataron para La escalera. Le siguieron Gen V y American Sports Story, en la que interpretó a Tim Tebow.

Su personaje de The White Lotus fue descrito, brevemente, como un tipo sureño de las finanzas y un auténtico coqueto. Su cuñado, el actor Chris Pratt, le dio un consejo: un papel así sería competitivo, así que Schwarzenegger debería hacer algo para destacar.

En su papel de joven acaudalado, Patrick comparte créditos con Parker Posey y Jason Isaacs

Así que en los primeros momentos de la audición, miró a la cámara de arriba abajo, ladeó la cabeza, se lamió los labios, coqueteando con la cámara. Hizo una demostración para mí en la cafetería, e incluso hablando como una cuarentona madre de dos hijos que no tiene tiempo para tonterías, vi que su táctica funciona.

El pedigrí de Schwarzenegger no lo había impresionado: “La gente famosa que a veces viene con ese lastre desanima”, dijo White. Pero le gustó el enfoque de Schwarzenegger, sobre todo porque trataba al personaje con absoluta seriedad.
“Fue mucho más gracioso que cualquiera de las otras audiciones”, dijo White. “La forma en que interpretó la escena fue de vida o muerte”.

Antes de volar a Tailandia, con 14 horas de diferencia horaria de su prometida, Abby Champion, y de su familia, Schwarzenegger preparó una elaborada historia de fondo para Saxon. En el set, dijeron sus colegas, fue una presencia siempre positiva, un animador que estaba ahí para levantar la moral del reparto y del equipo.

El papel requería desnudos y al menos una escena de sexo perturbadora. A él le pareció bien. Dijo que era adecuado para el personaje, tanto que eligió hacer una escena en el primer episodio sin los bóxers ajustados que el departamento de vestuario le había ofrecido: “No importa si resulta incómodo o extraño para Patrick”, dijo el propio actor.

No está seguro de lo que pensará su familia sobre el material más explícito de los próximos episodios. Pero le entusiasma que los espectadores vean que de verdad puede actuar, que puede hacer que la angustia de Saxon sea real, divertida e incluso algo que puede despertar compasión. Presionó a White para que le permitiera a Saxon transformarse, pero White le recordó que la estancia en el White Lotus solo duró una semana. No hay necesariamente tiempo para la transformación.

Schwarzenegger piensa a menudo en la transformación. Está buscando un papel que le quite esa cubierta de chico de oro. (Habló, elíptica e ilusionadamente, de un posible nuevo proyecto que le exigiría cambiar radicalmente su cuerpo). Quizás no quiera la carrera de su padre, que en gran medida ha consistido en variaciones de un tipo musculoso.

“No me dio ninguna pista ni indicación ni nada”, dijo de su padre. “En realidad, nunca le he preguntado sobre la actuación”.

Y quizás sea lo suficientemente listo para saber que nada de oro puede permanecer y que sería prudente diversificarse.

También piensa en el éxito, un tema persistente de The White Lotus, que muestra, temporada tras temporada, que el dinero y el poder no son garantía de felicidad. Tener abuelos que ayudaron a crear el Cuerpo de Paz y fundaron los Juegos Olímpicos Especiales puede poner las cosas en perspectiva.

“Lucho con la idea de que debo estar aquí para algo más”, dijo. “Siento esta especie de llamado de Dios para salir e intentar hacer más, de que nunca haré lo suficiente para ayudar a los demás. Y a veces pienso en la actuación y me pregunto, ¿cómo se justifica eso?”.

Pero eso hace. Empieza cada día rezando y haciendo una lista de cosas que agradece, y cuando tus días de trabajo incluyen rodar en un yate en Tailandia, esa lista es bastante fácil de hacer.

“Estoy muy agradecido por estar aquí”, dijo, sonriendo con esa sonrisa de 24 quilates, fácil y sincera. “Es un trabajo de ensueño; es increíble”. 
*Alexis Soloski escribe para el Times desde 2006. Como periodista cultural, cubre televisión, teatro, cine, pódcasts y nuevos medios.

c.2024 The New York Times Company


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