La actriz de Broadway Robyn Hurder visitó la Ciudad de México para ofrecer una Master Class al elenco e invitados del musical Matilda, por invitación del productor Alejandro Gou y de Jaime Camil, con quien trabajó en Chicago en 2016.
Durante una hora, la actriz nominada al Tony habló sobre su trayectoria, los desafíos que ha enfrentado en la industria y respondió las preguntas de los niños que participaron en el encuentro.
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“Estoy muy honrada y muy feliz de estar aquí y gracias a todos ustedes que quieren platicar conmigo; estoy muy emocionada”, dijo Robyn Hurder al inicio de la reunión.
Entre risas, le advirtió a los asistentes que aprovecharan verla “maquillada y hermosa”, porque después de ver la función seguramente terminaría con los ojos hinchados de tanto llorar.
Resolviendo dudas en la Master Class
Durante la charla, fue cuestionada sobre el mejor consejo que ha recibido a lo largo de su carrera. Para Hurder, la autenticidad sigue siendo fundamental dentro del escenario y fuera de él.
“Más que un consejo es algo que he observado: sé tú mismo. Nunca intenten ser alguien más porque no va a funcionar. Cuando entras a audicionar y tratas de darles lo que ellos creen, lo que tú crees que ellos quieren o una versión de alguien que a lo mejor es más o menos tu tipo o algo en automático, se van a dar cuenta que es falsa y no van a querer trabajar con eso", detalló Robyn Hurder.
Ante el elenco de Matilda, la actriz también señaló el valor de "ser una buena persona con todo mundo". Así le habló al elenco: "Con la gente de iluminación, con la gente de audio, con los técnicos, es lo más importante", aseguró.
Al hablar sobre la dificultad de mantenerse vigente en una industria donde cada vez hay menos oportunidades, explicó que el amor y la pasión por el escenario son lo que la mantienen firme, aunque también considera importante saber darse un respiro cuando es necesario.
"Si en algún momento necesitas una pausa, te la puedes tomar, que es lo que estoy haciendo en este preciso momento. Tomar espacio, tomar distancia y después regresar”, confesó.
Otro de los temas que Hurder abordó fue el síndrome del impostor, una sensación que, dijo, está presente incluso en quienes ya han alcanzado el éxito. "Cualquier persona que te dice que no lidia con eso, está diciendo mentiras", mencionó.
La actriz profundizó sobre el tema recordando que lo sintió mientras hacía Smash "porque tenía este sueño de ser una estrella en Broadway y por fin me llegó el sueño y dije: '¿qué estoy haciendo? ¡Esto es demasiado!'".
Aseguró que es importante tener a tu lado una red de apoyo que te ayude a volver a poner los pies en el suelo: "Lo que me ayuda muchísimo es mi hijo Hudson, mi esposo y mi familia. Todo es un sistema de socorro. Mis amigos que están en la industria y los que están fuera de la industria. Es muy importante rodearte de gente que te digan la verdad, aunque duela", compartió.
Hurder también habló del complicado momento que atraviesa Broadway, en donde que cada vez es más difícil competir frente a las celebridades que llegan a las producciones por su capacidad de respuesta con el público, más que por su talento.
"Acabo de perder a mi personaje soñado, porque se lo dieron a una persona famosa, la escogieron porque va a vender boletos. Da miedo y es difícil para todos nosotros que nos preparamos para hacer este trabajo tomando clases durante años", lamentó ante los actores de Matilda, el musical.
La actriz Robyn Hurder abundó: "A veces se siente como si no confiaran en nosotros, pero no es tanto eso, si no que realmente lo que necesitan es que el show siga y tienen que vender boletos. Por eso agarran a una celebridad, a un famoso que a lo mejor puede ser muy talentoso o talentosa, pero no ha vivido lo mismo que hemos vivido nosotros en nuestra carrera".
Finalmente sostuvo: "La gente que va a Broadway solo quiere ver famosos".
El sueño infantil de Robyn Hurder
Robyn Hurder recordó que su sueño de dedicarse al teatro comenzó desde la infancia, cuando comenzó a tomar clases de baile. Mencionó que, con apenas ocho años, descubrió que quería vivir arriba de un escenario. "A los 11 años le dije a mi mamá que quería hacer esto y desde entonces me preparé, me metieron a clases más en serio”, expresó.
Agregó que su objetivo siempre ha sido evolucionar, "Sabía que quería estar en Chicago. No quería ser Roxy desde el principio si no estar en el ensamble y poco a poco ir subiendo y subiendo. Tenía 24 años la primera vez que entré al show".
Sobre la nominación al Tony que recibió relató que no había pensado en él hasta que finalmente ocurrió.
Antes de despedirse, le dejó un mensaje a los niños presentes. Les recomendó concentrarse en cada audición para siempre ofrecer la mejor versión de sí mismos.
Al final de la charla con la producción de Matilda, el productor Alejandro Gou destacó la importancia de acercar a las nuevas generaciones a figuras consolidadas de Broadway como Robyn Hurder.
"Tratar de compartir estos momentos con una actriz como Robyn, con un colmillo gigantesco en Broadway, y que ha estelarizado muchas obras allá, es para compartir con mi elenco, con las futuras generaciones, que sepan un poco lo que es el mundo de Broadway”, aseveró.
Gou adelantó que estará trayendo actores de Broadway mensualmente, "no lo hago por negocio porque no le cobro a nadie".
Claves
La actriz dejó de trabajar durante dos años para dedicarse a su familia y a criar a su hijo Hudson, quien actualmente tiene 13 años.
Sus redes sociales son manejadas por ella misma, en ellas comparte aspectos de su vida cotidiana desde una perspectiva más humana y auténtica.
SLL