Después de múltiples adaptaciones del clásico de Alejandro Dumas, Sam Claflin asegura que la nueva miniserie El Conde de Montecristo no busca competir con sus predecesoras, sino recordar que detrás de la épica historia de traición existe un hombre consumido por el dolor.
Y el mayor reto fue interpretar el costo emocional que la venganza tiene sobre Edmond Dantès:
“El trauma de estar preso por 15 años enloquecería a cualquiera —dijo a MILENIO el actor británico—, pero él además quiere comprometerse estrictamente con su viaje de venganza. La lección que tomo de esta historia es que la naturaleza humana, cuando acumula venganza, puede hacerte perder la capacidad de sentir”, agregó sobre cómo Edmond se convirtió en uno de los personajes “más entrañables y complejos” de su carrera.
Su historia transcurre a lo largo de dos décadas, desde un joven marinero de origen humilde hasta el poderoso Conde de Montecristo, una transformación marcada por una condena injusta que cambia para siempre su forma de ver el mundo y de actuar en consecuencia.
“Es un viaje extraordinario, y es un regalo este personaje para un actor —aseguró Sam Claflin—. Nunca interpreté a alguien con tanta vehemencia por lograr algo. Su cambio como persona a través de su viaje ha sido desafiante pero también disfrutable, porque Edmond es único”.
Uno de los aspectos centrales de la serie es la relación entre Edmond y Mercédès, el gran amor de su vida. Claflin explicó que la prisión no sólo destruyó el futuro que imaginaban, sino que convirtió el amor en un conflicto entre los sentimientos y el deseo de hacer justicia.
“Él se siente traicionado, y al mismo tiempo, al ver a Mercédès el amor sigue estando. Ambos se atraen, pero no pueden hacer nada al respecto, él cree que si se muestra vulnerable no va a poder llevar a cabo su venganza”, agregó el actor sobre su personaje.
Para construir esa dualidad, Sam tuvo que contener las emociones del personaje, algo opuesto a su propia personalidad: “No se permite sentir ninguna emoción, eso está muy lejos de quien soy. En su círculo social se muestra confiado, pero en secreto está luchando”.
De corazón original
Sam Claflin también destacó que esta adaptación dirigida por Bille August mantiene la esencia de la obra de Alejandro Dumas mientras encuentra una identidad propia, porque “cuando entiendes la época, te pinta una imagen perfecta de los personajes, de París y de Marsella.
“Es un libro perfectamente ejecutado, con personajes complejos —explicó el actor—. Lo que hace esta serie es contar la historia de manera clásica. Cuando empiezas a perderte en los personajes y en el relato, notas que los rasgos de los personajes y cómo colisionan están hermosamente ejecutados”.
La producción se filmó en escenarios que ayudaron a darle autenticidad al relato
“Empezamos filmando en París, luego nos trasladamos al norte de Italia y después a Malta. Cada locación se siente correcta para cada parte de la historia y fue una belleza inspiradora”.
Finalmente, Claflin no escatimó elogios para el director ganador del Oscar, Bille August, a quien atribuye buena parte del ambiente creativo del rodaje, “es uno de los directores más tranquilos con los que trabajé. Se concentra en los viajes de los actores, una rareza”.
El Conde de Montecristo se estrena el 4 de agosto a través de Universal+.