“Mi talento, rodearme de gente talentosa”: Elisa Salinas

La directora de Azteca Novelas habla de la nueva era de la serie "Mujeres rompiendo el silencio", de su rechazo al celular y al mundo cibernético, y del crecimiento que le aportan sus hijas.

Con su clásica franqueza, también reconoce que después de tanta experiencia haciendo televisión sigue sin saber cuál es la fórmula para mantener la au
México /

A 17 años de haber puesto en pantalla las problemáticas de la mujer, a través de la serie Lo que callamos las mujeres, Elisa Salinas, directora de Azteca Novelas, renueva la producción que a partir de este lunes llevará como título Mujeres rompiendo el silencio, al tiempo que celebra la permanencia de su programa unitario y comparte “la emoción” que le representa volver a la producción, a través de la serie Nada personal, que empezará a grabar a partir de la próxima semana.

Como pocas veces lo hace, pues no gusta de ser “un personaje mediático, por lo que hablo solo cuando tengo que decir algo”, Elisa acepta la entrevista minutos después de haber presentado la nueva imagen del programa unitario, cuyo éxito atribuye a que no son historias que “yo este fantaseando, sino a problemas que realmente vienen de la audiencia”.

Con su clásica franqueza, también reconoce que después de tanta experiencia haciendo televisión sigue sin saber cuál es la fórmula para mantener la audiencia, de ahí que “los gurus del rating me dan pánico”.

A casi dos décadas de haber iniciado con "Lo que callamos las mujeres", las problemáticas de la mujer siguen siendo las mismas y siguen produciéndose situaciones que dan pie al programa, ¿verdad?

Aquí (en las historias que abordan) no estoy creando o fantaseando historias que no tienen que ver con nada. Aquí la audiencia es la que ofrece sus historias, y a mí me parece que es una cosa muy sui generis el tener la posibilidad de ver plasmada en la pantalla la historia de gente que quiere contarnos su experiencia para poder generar un cambio o darle sentido al alguna cosa, alguna pérdida, alguna tragedia, alguna enfermedad, a través de su experiencia.

La vida ha cambiado totalmente hoy en día; por la evolución de las tecnologías, ahora las comunicaciones son muy rápidas, pero también completamente efímeras, ¿qué rol juegan en la intención de ser un mediador para que la mujer tenga esa ayuda que se proyecta en tu programa?

Con cada cambio de generación hay problemáticas nuevas; hace 17 años que empezamos a hacer estos programas y no teníamos redes sociales y nada tenía que ver con el mundo cibernético y con estas nuevas relaciones… Ahora donde tú te haces pareja de otra persona a través textos, donde tú conoces gente a través de la tecnología; en realidad es un mundo distinto, las problemáticas que se generan son nuevas.

Sin embargo, lo interesante, y eso es algo que me sorprende, es cómo venimos arrastrando nuestros viejos hábitos emocionales y culturales, y nos vamos permeando de esta nueva realidad súper cibernética.

Aquí, dentro del formato, podemos tocar todos los temas, tenemos un crisol de temas enorme, desde la mujer de mi edad que prefiere no tener celular, y vemos cómo esa decisión impacta a su entorno y a su familia, hasta la chavita que cree que lo sabe todo o se ve afectada en su sexualidad por ver pornografía en internet.

Los gustos y los tiempos del espectador también han cambiado, ¿cómo saber o qué hacer para mantener la audiencia?

Es imposible decirte qué quiere el espectador, pero creo que los gurus del rating, que saben perfectamente lo que el espectador quiere, me dan pánico; yo no creo en eso, creo que la audiencia está viva y se mueve todos los días. Pero en nuestro caso de Mujeres rompiendo el silencio hay temas que impactan más por la crudeza de las historias, hay otros que son menos impactantes, pero que siguen reflejando la crudeza de la sociedad, eso es lo que pretende este programa.

No pretendemos escandalizar, pero sí promover, mover a la gente, decirle que todos somos parte de ese problema, porque, ¿cómo es posible que todos lo veamos en la calle y no hagamos nada para evitarlo? Ese es el valor de Lo que callamos.

¿Cómo te adaptas a los cambios que se han dado en las formas de llevar el entretenimiento, que ahora se puede percibir en la tradicional pantalla pero también en un celular?

Siento que ahora hay un público para cada una de las plataformas. Yo no soy un ejemplo, yo soy cero cibernética, no me gusta exponer mi vida en redes sociales; es más, soy poco mediática, estoy en los medios cuando hay algo qué decir, algo que aporte. No tengo teléfono celular, no me interesa, no me interesa ver el mundo a través de una pantalla. Ese es mi punto de vista.

Pero también puedo decir que hay millones de personas que pueden ver entretenimiento en su teléfono mientras están sentados comiendo en un restaurante. Ese es otro tipo de audiencia, luego tienes a los jóvenes, que por cierto hay una leyenda urbana que dice que no ven televisión, pero sí la ven, pero de otra manera; ven los contenidos televisivos en otra plataforma.

Sin embargo, yo quisiera ver cuál de las plataformas alternativas a la televisión te da 10 millones de vistas a las 9 de la noche de manera durante 60 minutos…, solo la televisión abierta.

¿Qué otros proyectos tienes, te has involucrado en el teatro, en la fotografía, a través de tus hijas?

A mí me mueven todos los proyectos; en realidad, mis hijas son un enorme motor, y no en el sentido del libro de autoayuda. No, pero lo que piensan, lo que proyectan, lo que ellas quieren desarrollar, yo las acompaño, y son un motor de cambio y de crecimiento para mí. Nunca pensé involucrarme en el teatro. Fue Roberta, mi hija, la que un día decidió que además de abrir una cafetería, no iba a estar esperando a que un productor le ofreciera un personaje, y entonces hizo su propia empresa. Cuando me expuso eso, yo le dije:´mijita, tú me dices para dónde quieres que vayamos y para allá iremos´, pero es su producción.

Silvana es fotógrafa y yo nunca pensé involucrarme en ese mundo, mi vida ha sido el video, el movimiento y la ficción, pero por ella ahora estoy involucrada en galerías de arte y ver cómo hace su trabajo, y me intereso y crezco en eso.

Francesca tiene la fundación (The Women´s Project), entonces sigo sus proyectos, por lo que sí puedo decir que sí me renuevan, sí me empoderan porque me hacen crecer, ver cosas nuevas, pero eso no quiere decir que quiera seguir manteniéndome joven, porque no es eso, pero si es seguir creciendo y estar muy estimulada.

Y así como me puedo referir a mis hijas, que son mi gente más cercana, te lo podría decir de cualquier cosa, porque todo me inspira, todo me parece una fuente de inspiración diaria, es una cualidad que agradezco muchísimo.

Esa actitud emprendedora la traen en el ADN ¿no?

No sé si es una cosa de genes o es una cosa de ejemplo, yo soy una mujer muy trabajadora. Yo tengo un talento particular, mi único talento ha sido rodearme de gente muy talentosa, de abrir muy grandes los ojos y prestar mucha atención para aprender, y eso me ha hecho a mí ser la profesional que soy. Me ha costado muchas horas de trabajo, pero aquí me tienes y ellas (sus hijas) son trabajadoras incansables, nosotras tenemos muchísimo la disciplina de trabajo y a raíz de eso se desprenden las demás cosas.

¿Y viene la felicidad?

Pues mira, siento que hay momentos, que la felicidad se va viviendo cada día; creo también que es una decisión, y que no se puede estar siempre feliz. Durante un día podemos estar feliz, luego puede venir la frustración, el enojo y de ahí vuelve la felicidad, creo que hay que dejarnos sorprender, pero te diría que la vida la vivo de una manera más natural.

El cambio me gusta, lo que estamos hablando de las redes sociales se me hace interesante; ahora estoy por empezar a producir una nueva serie (Nada personal), entonces estoy más que emocionada por hacer cosas distintas, nuevas, de proponer, de atrevernos otra vez.

  • Adriana Jiménez Rivera
  • jiramil@hotmail.com
  • Licenciada en Periodismo y Comunicación Colectivo, egresada de la Escuela Nacional de Estudios Profesionales, ENEP Aragón, de la Universidad Nacional Autónoma de México. Con más de 32 años de experiencia en el periodismo escrito, en los diarios El Esto y La Afición, y las revistas Tele Guía y Oye mi canto; y desde 2000 en MILENIO DIARIO como reportera, y Coeditora desde 2009 a la fecha.

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