La tercera temporada de Euphoria ha navegado sobre una ola de emociones encontradas. Tras la dolorosa pérdida de Angus Cloud (Fezco) y el reciente fallecimiento de Eric Dane (Cal Jacobs) a causa de la ELA, el showrunner Sam Levinson tuvo el reto titánico de adaptar la historia. El resultado ha sido una producción que honra su memoria, integrando a sus personajes de formas creativas que han mantenido a la audiencia al borde del asiento.
Apenas unas horas después del estreno del tercer episodio, el impacto es total. La trama se centra en la esperada, pero tensa, boda de Cassie y Nate, un evento que prometía ser el cierre de un ciclo, pero que terminó por abrir viejas heridas con la presencia de Maddy, quien observó desde la distancia cómo su antigua mejor amiga cumplía el sueño de casarse con su ex.
De venganzas silenciosas y cameos estrella
Mientras la boda ocurría, el bajo mundo de la serie seguía moviéndose. Rue, enviada por Alamo, llega a casa de la temida Laurie con una misión: cobrar venganza por un altercado en el centro nocturno donde él trabaja (y donde, para sorpresa de todos, tuvimos un cameo de Rosalía como Magick). En medio del caos, un rayo de esperanza iluminó a Rue: una llamada de Fezco, quien planea una huida cinematográfica de la cárcel, inyectando una dosis de adrenalina a la protagonista.
Sin embargo, la felicidad en la boda de los Jacobs fue efímera. Antes de terminar la fiesta, un hombre confrontó a Nate por una deuda pendiente, sembrando el pánico en una Cassie cada vez más inestable, mientras una nostálgica Maddy prefería retirarse al no soportar ver la felicidad —aparente— de la pareja.
El inesperado y sangriento final
Los minutos finales del episodio elevaron la tensión a niveles insoportables. Por un lado, Rue logró ejecutar su sutil venganza en casa de Laurie, contaminando el agua del ave de la traficante con una pastilla, logrando retirarse justo antes de que el caos estallara.
Pero lo peor estaba reservado para la "luna de miel". Mientras Nate le prometía a Cassie un futuro idílico lleno de hijos a bordo de una limusina, la realidad los golpeó al cruzar la puerta de su mansión. Al encender las luces, el cobrador de la deuda los esperaba con un refuerzo.
En una secuencia explícitamente violenta, Nate fue golpeado brutalmente mientras Cassie sufría una herida en la nariz tras ser empujada. El clímax del horror llegó cuando el agresor, utilizando unas pinzas, le cortó un dedo del pie a Nate, transformando los gritos de dolor en la banda sonora de lo que debía ser su noche más feliz.
El episodio cierra con un suspenso absoluto: Jules llega a su departamento y escucha la regadera abierta. Mientras ella cree que es Rue, nosotros sabemos que la DEA ha detenido a la protagonista, dejando la aterradora duda: ¿quién está en el baño con Jules? Una noche de pesadilla que culmina con la muerte del ave de Laurie, simbolizando que en esta temporada, nadie está a salvo.