Mal de amores llegó a Netflix el 2 de septiembre de 2026 con una temporada de siete episodios. La serie mexicana adapta la novela homónima de Ángeles Mastretta y sigue a Emilia Sauri (Renata Vaca), una joven que crece durante el Porfiriato con el deseo de estudiar medicina, mientras mantiene una relación marcada por el amor y la distancia con Daniel Cuenca (Juan Pablo Fuentes) y Antonio Zavalza (Iván Amozurrutia).
La producción está dirigida por Catalina Aguilar Mastretta, hija de la escritora, y conserva el conflicto central de la novela: ¿es posible elegir una vida estable sin renunciar por completo a un amor que nunca desaparece?
¿Con quién termina Emilia Sauri?
Después de múltiples separaciones y reencuentros, Emilia termina construyendo su vida junto a Antonio Zavalza. La relación con Daniel, aunque intensa, está marcada por sus constantes ausencias y por su compromiso con la Revolución.
Emilia llega a comprender que amar a Daniel no significa necesariamente poder construir una vida a su lado. Por ello, tras considerar casarse, una balacera en un casino hace que se replanteen su decisión de estar juntos.
Daniel tiene que huir y Emilia decide regresar a su casa en Puebla. Así se reencuentra con Antonio, quien la invita a trabajar como doctora en su hospital.
En ese momento, la tía Milagros revela una enfermedad y tiene que viajar a tomar un tratamiento a Chicago. Emilia viaja con ella y, para su sorpresa, se reencuentra con Daniel en Estados Unidos. Pasan la noche juntos, pero ella sabe que no tienen un futuro claro, y decide volver con Antonio.
¿Qué significa la última escena de la serie?
El cierre da un salto temporal a 1968 y muestra a Emilia ya anciana. La protagonista observa cómo las personas que la rodean comienzan a recuperar la apariencia que tenían cuando eran jóvenes. Incluso reaparecen personajes que ya habían muerto.
Entonces aparece Daniel. Emilia le pregunta cuándo llegó y él responde que siempre estuvo ahí.
La escena tiene un carácter deliberadamente onírico y funciona como una representación de los recuerdos de Emilia. Daniel puede no estar ahí físicamente: lo importante es que ese amor permaneció dentro de ella durante décadas.
De esta manera, el final plantea que Emilia eligió a Antonio para compartir su vida, pero nunca consiguió borrar a Daniel de su memoria.
¿Cómo termina el libro?
La novela, publicada en 1996 y ganadora del Premio Rómulo Gallegos en 1997, presenta un desenlace similar, aunque con diferencias importantes.
Emilia se casa con Antonio, tiene hijos y construye una vida familiar junto a él. Daniel, sin embargo, continúa formando parte de su historia y ambos mantienen encuentros a lo largo de los años.
La novela avanza hasta 1963, cuando Emilia ya es una mujer mayor. Daniel vuelve a aparecer en su vida y ella le pregunta cuándo llegó. Su respuesta es: “Nunca me voy”.
hc