La trayectoria de Vanesa Restrepo es, en esencia, una crónica sobre la persistencia. Tras dejar atrás su formación como ingeniera industrial en Colombia y consolidar una carrera actoral en México durante casi dos décadas, la actriz vive hoy un punto de inflexión. Con el rodaje de Black Demon: Atlantis en Bogotá, Restrepo no solo vuelve a su país natal en una producción internacional de gran envergadura, sino que celebra un momento de plenitud personal y profesional.
Para Vanesa Restrepo, el éxito en la industria no es una línea recta,, sino una acumulación de instantes de resistencia, justo como lo explicó en una charla con MILENIO.
"Como un milagro todos los días, porque los actores y las actrices no tenemos el 'sí' de cajón. El 'no' es nuestra constante, y el 'sí', cuando sucede, se siente como un milagro", confiesa.
El valor de la disciplina y el riesgo
Su incorporación a Black Demon: Atlantis representa un sueño materializado. Bajo la dirección de Carmen Cabana y compartiendo créditos con figuras como Jack Kessy, Julio César Cedillo y Harold Torres, Restrepo siente que el proyecto es una pieza clave para explorar la mitología mesoamericana desde el cine de género.
"Me hace muchísima ilusión Black Demon: Atlantis. Sucede en una megaestructura construida en medio del océano y se trata como una historia completamente nueva, dándole un lugar a la mitología mesoamericana y mexicana", explica. Esta conexión con México es profunda; aunque nació en Colombia, afirma con rotundidad: "Es mi país, he vivido mi vida adulta aquí y se me da la gana de llamarme mexicana; hay del que me diga que no".
Esa pasión por su oficio se traduce en una disciplina férrea. El rodaje en Bogotá ha sido un recordatorio de por qué decidió persistir en la actuación tras un breve paso de regreso por la ingeniería en 2023. "Si me tengo que parar a hacer ejercicio a las 4 de la mañana, lo voy a hacer. No estoy dispuesta a fallar. Para mí esto no es un trabajo, es mi tesoro", asegura.
Salud mental como motor de vida
Si algo define a la Vanesa Restrepo de la actualidad es la claridad mental, resultado de un largo camino de autoconocimiento. "Cuando llegué a México, mi mayor acto de rebeldía al vivir sola fue empezar terapia; ahorré para pagarla porque me moría de ganas de conocerme, de saber cómo funcionaba mi cerebro y por qué sentía ciertas angustias", relata.
Este enfoque le ha permitido derribar prejuicios personales y profesionales. "A mis 39 años, es el mejor momento de mi vida; estoy segura de quién soy, de mis capacidades y mi potencial. Hoy entiendo que no tengo competencia porque no tengo comparación, y me lleno de felicidad al ver a otras mujeres triunfar", añade.
Un mensaje de unidad
Más allá de su faceta artística, Restrepo utiliza su voz para abogar por un cambio social necesario, alejándose de los discursos polarizados. Su visión sobre los derechos de las mujeres es clara: "Este mundo no es una lucha de las mujeres contra los hombres. Luchemos unidos contra la violencia".
Para ella, el cine no solo es entretenimiento, sino una oportunidad de visibilizar la realidad. "Mi mensaje va para los hombres: no hay necesidad de enojarse porque las mujeres pidamos no ser asesinadas, violadas o abusadas, ni que nos paguen un salario justo. No es contra ustedes, los amamos y los necesitamos; es contra los violentos", sentencia.
Con la mira puesta en el estreno de esta superproducción, Vanesa Restrepo reafirma que su mayor éxito no es solo haber llegado a Hollywood, sino haber construido una vida basada en la valentía, el estudio y la convicción de que, como ella misma dice: "No quiero solamente mantenerme con vida, quiero vivirla intensamente y aprovecharla".