Mientras que hace dos administraciones municipales, la calle Colegio Civil fue abierta a la circulación, tras al retiro de cientos de puesteros que permanecieron ahí desde la década de los años ochenta, ahora esta arteria vial luce semiobstruida, pero por comerciantes establecidos de ese lugar que sacaron su mercancía a vender en plena vía pública.
Mediante un recorrido por la zona se observó que los comerciantes que tienen local en Colegio Civil, de Allende a Juan Ignacio Ramón y de Juan Ignacio Ramón a 5 de Mayo, sacan su mercancía a vender en la calle y con ello reducen considerablemente los espacios para que circulen autos, mientras que estacionarse de plano no se puede.
“No se vale, a muchos compañeros los quitaron, que para que hubiera más vialidades, y resulta que en realidad todo fue por hacerle el favor a los comerciantes establecidos porque los quitaron para que ellos sacaran su mercancía a la calle, y en realidad fue puro cuento de que era para recuperar la calle.
“Usted mismo véalo, ahora ellos tienen ocupado el carril, y entre la mercancía de ellos y la gente que pasa caminando, en realidad no dan oportunidad a que pase un solo carro, ya no se puede pasar por allí. Está la calle toda saturada. No hay paso”, dijo Amelia Garza, comerciante informal de la calle Juárez.
Durante la administración municipal 2009-2012, de Fernando Larrazabal, con el apoyo de corporaciones de seguridad federales se recurrió al retiro de los puesteros de las calles de Colegio Civil y de Reforma luego de casi 30 años de tener ocupadas esas vías públicas.
Lo anterior, luego de la presencia de la delincuencia organizada que había invadido parte de ese giro del comercio informal.
“Siempre es lo mismo, a la gente del Ángel los quitaron y muy gacho, de la noche a la mañana ya no tenían sus puestos y tampoco tenían su trabajo o sus fuentes de ingresos, y ahora los que aumentaron sus entradas de dinero son los de los negocitos establecidos en Colegio Civil, porque ellos sí sacan su vendimia a la calle y nadie les dice nada.
“No se vale, pero qué le vamos a hacer, Margarita hizo como que los movió, pero una sola vez y ya después los dejó trabajar y Adrián, pues no les hace nada, los deja trabajar como si nada, no es justo”, comentó Arturo Martínez, comerciante informal del centro de la ciudad.