Como cada año, las calles de Durango se llenan de colores amarillos y naranjas con motivo del Día de Muertos. Esta celebración reúne a familias que preparan ofrendas para recibir simbólicamente a sus seres queridos fallecidos, de acuerdo con la creencia popular de que regresan para visitar a sus familiares durante esta fecha.
Sin embargo, de acuerdo con el contexto histórico de la entidad, el altar de muertos no es una tradición propiamente duranguense. El cronista de la ciudad, Javier Guerrero Romero, explicó que, desde tiempos anteriores, la costumbre local consistía en visitar a los difuntos en los panteones, llevarles flores y compartir sobre sus tumbas los alimentos que disfrutaban. Fue a partir de la década de 1960 cuando comenzó a difundirse la tradición del altar de muertos, proveniente de otras regiones del país.
“Las costumbres fundamentalmente en Durango son acompañar a los muertos en el panteón, en el camposanto, ya sea dentro de la iglesia o en un panteón. La tradición es visitar a los muertos en el lugar donde reposan, limpiar las tumbas y llevarles flores. En Durango no había oportunidad de llevarles flores porque estábamos incomunicados, entonces se desarrolló la costumbre de hacer flores de papel y coronas de papel. Ahora, a las afueras del Panteón de Oriente hay flores frescas, pero anteriormente no. El 2 de noviembre se lleva la comida que a ellos les gustaba y se comparte sobre las tumbas; en algunos casos también les llevan la música que les gustaba. Sin embargo, a partir de los años 60, cuando se crea la Secretaría de Cultura, se plantea la necesidad de fortalecer la identidad nacional a partir del reconocimiento de algunas tradiciones culturales. Entonces, en una visión muy desde el escritorio, se decide capacitar a los maestros para que celebren el Día de Muertos en sus escuelas. Se combinan tradiciones de Michoacán, Puebla y Estado de México, y se les enseña a hacer un altar de muertos; de ahí se empieza a replicar”
Más allá de su origen, la colocación de estas ofrendas también tiene un significado espiritual y emocional para quienes las realizan. La especialista en tanatología, Esperanza Guerrero, explicó que estos actos conmemorativos permiten honrar la memoria de los seres queridos y pueden adquirir un significado particular dependiendo de la relación que se tuvo con la persona fallecida. Añadió que, cuando se trata de una pérdida reciente, estas prácticas pueden representar un paso positivo en el proceso de duelo.
Mira, estas tradiciones que tenemos desde el principio de los tiempos, con nuestros ancestros, siempre se han llevado a cabo con el fin de honrar su memoria
En el ámbito comercial, uno de los sectores que registra mayor movimiento durante esta temporada es el de las fruterías, debido a la demanda de mandarinas, naranjas, cacahuates y cañas. El comerciante Juan Diego Ruvalcaba González señaló que esta costumbre se transmite de generación en generación, por lo que los establecimientos se preparan con el abastecimiento de productos provenientes de distintas entidades del país.
Otro elemento característico de estas fechas es la flor de cempasúchil, conocida popularmente como la flor de muerto. El propietario del Rancho Las Flores Victor briseño informó que cuentan con 13 hectáreas destinadas al abastecimiento de esta flor y que existe una demanda importante de distintas variedades. De acuerdo con la tradición, sus pétalos representan una guía para que las almas encuentren el camino hacia sus hogares.
Finalmente, Jonathan Medina Félix, presidente de la asociación Corazón de México, señaló que la figura de la Catrina se ha convertido en un símbolo que ha trascendido generaciones y que actualmente también despierta el interés de los jóvenes, quienes encuentran en ella una forma de innovación sin dejar de lado su significado cultural.
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