Nueve menores de edad quedaron huérfanos tras los ataques contra las comunidades Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán, en la Montaña Baja de Guerrero. Tres personas asesinadas fueron reconocidas , por el Concejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (CIPOG-EZ).
Este martes acudieron a Chilpancingo los familiares de las víctimas para reclamar los cuerpos en el Servicio Médico Forense (Semefo).
Las víctimas fueron identificadas como Martín Flores y Abraham Jiménez Chautla, originarios de Xicotlán, así como Eusebio Migueleño de Alcozacán. Los tres formaban parte del CIPOG-EZ y murieron durante los ataques ocurridos entre el 9 y 10 de mayo.
Abraham Jiménez dejó dos hijos y a su esposa embarazada. Martín Flores dejó tres hijos; Eusebio Migueleño Zoyateco, otros tres; todos los menores tienen menos de 10 años y el más pequeño apenas tiene un año de edad.
Los tres hombres participaron en la defensa de sus comunidades ante el avance del grupo delictivo Los Ardillos.
El promotor del CIPOG-EZ, Sixto Mendoza, informó que los cuerpos permanecieron varios días sin ser entregados. Por lo que este martes, los familiares pudieron bajar a la capital para reclamarlos en Semefo, bajo resguardo de elementos de la Policía Estatal y de la Guardia Nacional.
Los familiares, rindieron declaraciones y levantaron las actas correspondientes por los homicidios.
Sixto Mendoza señaló. que en esta ocasión se vieron sobrepasados porque el grupo delictivo utilizó armamento de alto poder, entre ellos rifles AK-47, AR-15, armas calibre .50 y explosivos lanzados con drones.
Explicó que fue un ataque terrorista: “... Esta vez no usaron escopetas o rifles de bajo calibre; utilizaron armamento pesado y no pudimos contrarrestar el ataque. Prácticamente fueron ataques terroristas”.
rdr